Un informe de la CEU-UCH señala que seis de cada diez parados valencianos son pobres

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Lucía Barreña / 1º Periodismo

El Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión en la Comunidad Valenciana, integrado por la Universidad CEU Cardenal Herrera, Cáritas CV y la Fundación Foessa, presentaron el pasado mes de noviembre en Valencia el informe ‘Análisis y perspectivas CV 2017. Pobreza, desigualdad y trabajo remunerado’. Según destacó el profesor de la CEU-UCH Enrique Lluch, director del Observatorio, “en esta cuarta edición del informe hemos analizado la pobreza y las desigualdades desde la perspectiva del trabajo remunerado, ya que el empleo es la mejor forma de acabar con ellas”.
El Observatorio concluye en su informe que el colectivo más afectado por la pobreza es el de los desempleados, pues de cada diez parados en la Comunitat seis son pobres, según el director del Observatorio y profesor de la CEU UCH, Enrique Lluch.
Además, en el caso de los trabajadores con contrato temporal, la tasa de pobreza afecta a cuatro de cada diez y crece, del 30 % al 40 % en el último año, mientras que solo ocho de cada cien trabajadores con contrato fijo son pobres, y con una renta más elevada.
En el caso de los parados valencianos, su situación se agrava porque los instrumentos del Estado del bienestar para suplir su falta total de ingresos son inferiores a la media del Estado español, con unas tasas de cobertura que se han reducido a lo largo de la crisis, pues han caído 21 puntos en seis años.
El informe refleja que, aunque el empleo crece en el último año, la mejora ha sido inferior a la del año pasado, pues entre el primer trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017 se han creado 51.700 empleos en la Comunitat, frente a los 56.500 del año anterior.
A ello se suma que solo 5.500 nuevos empleos son a tiempo completo, es decir, nueve de cada diez contratos realizados en este periodo son a tiempo parcial, un 35% de los cuales son además temporales.
Esta creación de empleo es también asimétrica desde el punto de vista geográfico, pues la provincia de Alicante ha concentrado el 86 % de estos nuevos empleos en la Comunitat y el 64 % del descenso del desempleo, mientras que Valencia ha creado 6.500 y Castellón menos de mil.
El aumento del empleo, fundamentalmente a tiempo parcial, ha implicado una evolución negativa de los salarios, pues el porcentaje de asalariados con retribuciones por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en la Comunitat ha pasado del 33,7 % en 2009 al 37,6 % en 2014, retrocediendo al 36,8 en 2015.
Esta cifra asciende al 41,7 % en el caso de las mujeres, y la caída en términos generales del poder adquisitivo de los salarios es del 9 % en la Comunitat.
Por ello, según el profesor Enrique Lluch, coautor del informe, “sigue existiendo un porcentaje significativo de personas que aún teniendo empleo remunerado no pueden salir de la pobreza”, lo que se denomina “pobreza laboral”.


De hecho, el informe recoge que las personas que llegan con dificultad o mucha dificultad a final de mes no dejan de crecer y afecta a más del 40 % de las familias, mientras que uno de cada cinco hogares no podían mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno en 2016.
Por lo que respecta a los jóvenes, el crecimiento del empleo joven en este último año ha sido de más de 10.000 personas, especialmente por debajo de los 19 años, pero en el mismo periodo el desempleo se ha incrementado en 7.000 personas, sobre todo de entre 20 y 24 años.
“Pese a la mejora de las cifras agregadas, las tasas de empleo e inactividad en el caso de los jóvenes no varían sustancialmente con respecto a las del año pasado”, concluye el informe.

“Puedes encontrar EMPLEO en cantidad, pero no de calidad”

María dice sentir “vergüenza” e “impotencia” por la situación que está viviendo. Con 48 años y dos hijos de 10 y 14 años, esta valenciana administrativa de profesión, se encuentra sin trabajo estable desde hace tres años. “No tengo casi ingresos y mi situación se agrava cada día al ver que me hago mayor y que nadie va a querer contratarme para un trabajo estable”.
El estudio ‘Análisis y perspectivas CV 2017. Pobreza, desigualdad y trabajo remunerado’, revela que más de la mitad del crecimiento del empleo entre las mujeres ha sido temporal, y que los contratos a tiempo parcial en el último año multiplican en un 2,4 a los de los hombres.
Marta, valenciana y recién graduada en Psicología, señala lo difífcil que le está resultando encontrar un empleo. “Por el momento todo lo que encuentro no tiene nada que ver con mis estudios”, señala la joven, quien además indica que para poder trabajar ha tenido que modificar su curriculum. “He tenido que adaptar mi carta de presentación para otras ofertas laborales como camarera y dependienta en una tienda de ropa”, señala Marta.
Clara por su parte es un ejemplo “de mucha cantidad pero de poca calidad”, como ella misma lo califica. Sabe muy bien lo que es una mujer “multiempleada” como ella se autodenomina. Con 32 años y graduada en Eduación Infantil, dice tener que compaginar varios “miniempleos” para conseguir unos ingresos “decentes” a final de cada mes.
Cristina, empleada de una empresa de trabajo temporal indica que las empresas en la actualidad están demandado perfiles muy específicos que tengan “flexibilidad horaria” y que sepan adaptarse a un entorno cambiante.

CÁRITAS VALENCIA, comprometida con la inserción ocupacional

Nacho Grande, director de Cáritas Diocesana Valencia señala que la función principal que desarrollan es la de “acompañar a las más de 450 Cáritas parroquiales a través de la inyección de dinero, de la aportación de técnicos y profesionales, de la elaboración de líneas y modelos de acción social, de formación de agentes y sobre todo la sensibilización de las comunidades”. Cáritas es el organismo de la Archidiócesis de Valencia instituido para expresar la solicitud de la Iglesia por los necesitados y favorecer la fraternidad humana a fin de que se muestre, con obras y palabras, el amor de Cristo.
La organización lleva desde 2004 trabajando en el proyecto de acompañamiento de inserción ocupacional. En este último año, han conseguido atender a 4.300 personas: 16% de las cuales están por debajo de los 25 años, el 24% entre los 25 y 35 años, 20% entre 35 y 45 y el 32% restante por encima de los 45. El 75% de las personas que acuden en busca de ayuda son mujeres, siendo estas un “colectivo muy vulnerable”, señala Nacho Grande.
“En esta sociedad existen desigualdades de oportunidades y desde Cáritas trabajamos para paliar estas situaciones y ofrecer a todas las personas oportunidades para acceder a un puesto de trabajo, indica Grande, y añade: “Cáritas Diocesana apoya a las Cáritas parroquiales, a partir de los 50 equipos de empleo, y además desarrolla sus propios proyectos; un centro socio-ocupacional y una empresa de inserción laboral”.
Según indica el director de Cáritas Diocesana València, entre las personas que llegan a Cáritas, un 38 % posee estudios primarios, un 26 % estudios secundarios, un 18 % Bachiller, un 10 % estudios universitarios y un 8 % otro tipo de estudios. Realizan unos talleres como base para las formaciones ofrecidas, donde enseñan habilidades sociales, búsqueda activa de empleo, alfabetización o informática, entre otras. Una vez cumplimentados estos talleres, acceden a cursos de formación que tratan desde la atención socio sanitaria, hasta pintura mural.
En 2016, consiguieron realizar 1.850 inserciones laborales en empresas normalizadas. Además, poseen una empresa de inserción ‘Arropa’, donde contratan a personas en clave de proceso, es decir, son ayudadas por prospectores de Cáritas para poder saltar al mercado laboral el día de mañana. “Intentamos elaborar procesos de mejora de las condiciones personales, dotarles de seguridad y confianza, para que luego puedan de una manera autónoma desarrollar su vida”, indica Grande.
Ya en el pasado ejercicio, atendieron a más de 86.000 personas. Nacho asegura que “no hay un aumento de la pobreza, pero si que hay una cronificación de esta”, lo cual a su parecer, es muy preocupante.