Los ganadores del Premio Jaime I presentan sus proyectos en Valencia

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Lucía Gómez / 4º Periodismo

La Lonja de Valencia acoge hoy la entrega de los Premios Jaime I presididos por la Reina Doña Letizia.

El pasado 27 de octubre tuvo lugar una charla coloquio con los ganadores  en la sede de la fundación valenciana. Estos galardones se otorgan cada año para fomentar la investigación y el desarrollo científico en España y todos ellos están dotados con 100.000, una medalla de oro y diploma.

A lo largo de la presentación destacó una gran presencia femenina, ya que más de la mitad de los galardonados fueron mujeres: la Doctora en Matemáticas Carmen Herrero, ganadora en la categoría de Economía; la Doctora en ciencias biológicas Anna Mª. Traveset, condecorada con el premio Protección de Medio Ambiente; Alicia Asín, ingeniera informática ganadora en la modalidad Emprendedor, y Susana Marcos, Doctora en Ciencias Físicas que obtuvo el premio de Nuevas Tecnologías.

Por su parte, los doctores Fernando Martín –Química- y Josep Dalmau – Medicina-  fueron galardonados en Investigación Básica y Medicina Clínica, respectivamente.

Durante el acto, al que acudieron tanto  jóvenes estudiantes como expertos en las diferentes áreas, los doctores explicaron los proyectos de investigación que les han valido el Premio Rey Jaime I. En este sentido, Martín destacó que su logro consistió en ser uno de los pioneros en teorizar sobre los fundamentos de la ‘attoquímica’, que él mismo define como la “cámara súper lenta de la química que consiste en observar el movimiento de los electrones y manipularlo” en el tiempo en el que se mueven. Este tiempo se denomina ‘attosegundo’ y resulta de dividir un segundo en un millón de billones de partes.

A partir de los métodos teóricos, el químico consiguió crear una tecnología para grabar el movimiento de los electrones “como si se tratara de una película”. Sin embargo, Martín explicó que estas películas no se pueden entender a simple vista: “Imagínense que van a un cine en 3D sin gafas. No verían bien”. Por ello, destacó que su equipo se engargó de diseñar mediante superordenadores en la Universidad Autónoma de Madrid “las lentes necesarias” para poder ver la película. Al controlar las propiedades de las sustancias y modificar su comportamiento se podrán producir reacciones químicas hasta ahora impensables.  “Estas investigaciones afectarán a nuestra vida dentro de veinte años”, predijo Martín.

Respecto a las investigaciones en Economía, Herrero subrayó sus avances en justicia y bienestar, que consistieron proponer nuevas reglas de reparto. “En el aspecto de igualdad de oportunidades propusimos hacer un cribado general al nacer para saber las oportunidades que se les dan a los niños”, destacó. Herrero se refiere a la igualdad de oportunidades como “las condiciones iniciales con las que se entra en la sociedad, por una parte, y el esfuerzo propio del individuo, por otra”.

La doctora también resolvió problemas de discriminación al proponer un procedimiento para evitar que los pacientes “no sean doblemente discriminados”, ya que el patrón que se sigue para las listas de espera es la capacidad de recuperación. “No parece razonable dar a todo el mundo lo mismo cuando hay escasez, porque no es lo mismo necesitar un trasplante de corazón que tener dolor de cabeza”, aseguró.

En la cuestión del bienestar, Herrero introdujo cambios al Índice de Desarrollo Humano (IDH) al “añadir dos dimensiones importantes” a este indicador que combina salud, educación y bienestar material. La economista recordó la importancia de “mirar a la sociedad en su conjunto, no solo en el aspecto económico”.

Durante el transcurso de la jornada también cobró relevancia la presentación del neurólogo Josep Dalmau, del Hospital Clínic de Barcelona. Dalmau dedicó gran parte de su carrera en España y Estados Unidos  a estudiar a  pacientes con problemas neurológicos severos y caracterizarlos clínicamente: “La primera enfermedad que estudiamos fue la encefalitis, una inflación del cerebro”, apuntó.

Al estudiar a los pacientes, descubrieron que tenían en la sangre y en el cerebro unos anticuerpos que atacan a la memoria y modifican la conducta, de forma que los pacientes llegan a presentar un cuadro psicótico. El doctor declaró que el punto común es que esta respuesta “no está necesariamente ligada a cánceres”.

Por otra parte, la experta en ecología Anna Mª Traveset, expuso sus estudios sobre el efecto del cambio global sobre la biodiversidad terrestre en una época en la que según la doctora, “la actividad humana afecta al funcionamiento de la Tierra como sistema y tiene consecuencias tanto socio-económicas como biofísicas”.

Traveset analizó cómo afecta la pérdida de hábitat, el cambio climático o las invasiones biológicas a las interacciones de las distintas especies. Entre sus conclusiones destacó que a raíz del cambio global se ha producido un descenso de la riqueza de especies, así como de la abundancia de polinizadores y del número de interacciones. En palabras de la bióloga, “la estructura está cambiando”.

Los jóvenes también tuvieron cabida en los premios Rey Jaime I. Así lo demostró la emprendedora  Alicia Asín, que creó hace diez años la empresa Libelium para participar en proyectos con capacidad de impacto en todos los sectores. “Estamos hablando de una nueva revolución industrial”, señaló.

Entre dichos proyectos destaca Smart Agriculture, diseñado para incrementar la productividad y optimizar al máximo los recursos agrícolas. Además, desde Libelium pusieron en marcha el llamado plan Smart Water para estudiar las condiciones de las especies marinas con el fin de mejorarlas y reducir la contaminación.

Los trabajos de Asín sobrepasan las fronteras. La ingeniera promovió en Montpellier las Smart Cities a través de la monotorización de plazas de aparcamiento libre para economizar costes, reducir el impacto medioambiental y mejorar la vida de los ciudadanos.

Asimismo, la doctora en Ciencias Físicas Susana Marcos, expuso sus investigaciones en el campo ocular que se han puesto en práctica clínicamente. “Trabajamos con nuevas tecnologías aplicadas al diagnóstico y a la corrección ocular, en un cruce de caminos entre ingeniería, oftalmología, neurociencia y medicina”, explicó Marcos.

El objetivo de estas innovaciones es restaurar salud visual en aquellas poblaciones subdesarrolladas donde resulta complicado. De hecho, según la responsable, “a día de hoy hay 153 millones de personas sin la vista corregida”.