Están firmemente convencidas de que la educación debe ser inclusiva, como la sociedad a la que aspiran. Y, aunque todavía están en segundo, han decidido ponerse a ello desde ya, a través de un voluntariado con niños de familias en riesgo de exclusión social, en el colegio Illes Columbretes de Castellón, a través del proyecto Despierta Sonrisas.
Irene Arrufat, Ana García y Paula Fuentes, estudiantes del doble Grado en Educación Infantil + Primaria del CEU, lo cuentan en esta entrevista.

¿Por qué os habéis embarcado en este voluntariado? 

Irene Arrufat.- Llevábamos mucho tiempo queriendo participar en un voluntariado, pero no encontrábamos la oportunidad. Tras descubrir “Despierta sonrisas”, una ONG que ya lleva varios años trabajando en diferentes centros de Valencia y Alicante y arranca este en Castellón, no nos lo pensamos. Y nos apuntamos al proyecto que se iba a desarrollar en el CAES Illes Columbretes.
Era un voluntariado que nos permitía compaginarlo con nuestros estudios a la vez que conocer contextos más desfavorecidos.

‘Podemos afirmar contundentemente que estudiamos esta carrera porque estamos convencidas de que es la base de la sociedad’

Contadnos cómo funciona esta iniciativa. 

Ana García.- El proyecto Despierta Sonrisas consiste en desarrollar acciones socioeducativas en beneficio de los menores en situación de vulnerabilidad social y en entornos escolares, al finalizar la jornada escolar o participando como apoyo de los docentes. Los objetivos que se persiguen son favorecer su aprendizaje, desarrollar competencias y habilidades de trabajo, así como fomentar su compromiso social.

Paula Fuentes.- Los voluntarios vamos un día a la semana y realizamos actividades propuestas desde la ONG con material elaborado por ellos. Nosotras debemos estar atentas al comportamiento de los alumnos y profundizar en el aprendizaje de los valores.

Entonces vuestro cometido tiene relación con lo que aprendéis en Magisterio… 

Irene Arrufat.- Por supuesto. Todo lo que hacemos en el voluntariado está muy vinculado con la teoría que aprendemos dentro del aula. Es una forma de utilizar todos esos conceptos en un contexto real, con unos alumnos que realmente necesitan nuestra ayuda para aprender.

¿Qué tipo de niños se están beneficiando de este proyecto? 

Ana García.- Se trata de un centro CAES, así que trabajamos con niños de familias en riesgo de exclusión social. Por eso se hace tanto hincapié en los valores mediante dinámicas y juegos que a ellos les puedan resultar entretenidas.

‘Estamos utilizando todos los conceptos que aprendemos en Magisterio con unos alumnos que realmente necesitan nuestra ayuda para aprender’

¿Estáis contentas con el resultado? ¿Qué os está aportando? 

Paula Fuentes.- Llevamos unas semanas como voluntarias y, como en todos los nuevos proyectos, nos hemos dado cuenta de pequeñas cosas que necesitan mejorar. Sin embargo, y a grandes rasgos, estamos contentas con el resultado y la labor que, tanto la organización como nosotras, estamos realizando con estos niños. 

Ana García.- Ser voluntarias nos está ayudando en nuestra formación y a nivel personal. Como futuras docentes estamos aprovechando el voluntariado para conocer mejor el contexto social en el que conviven diariamente estos niños, una información que dentro de unos años nos servirá para entenderles mejor y, de esta forma, podremos elegir el método o la técnica de enseñanza más eficaz para extraer de ellos todo el potencial.

¿Os consideráis maestras vocacionales? 

Irene Arrufat.- Desde luego. En nuestra opinión, existen pocas carreras más vocacionales que esta. En general se suele desprestigiar a los maestros, aceptando que si estudias Magisterio es porque la nota de selectividad no te dio para más. Sin embargo, podemos afirmar contundentemente que nosotras estudiamos esta carrera porque estamos convencidas de que es la base de la sociedad, pues, gracias a ella, se puede mejorar.

Ana García.- Sí. Precisamente por esto, es muy importante que la educación sea verdaderamente inclusiva: todos tenemos los mismos derechos y necesitamos crecer para poder insertarnos en la sociedad y adaptarnos al medio, que es básicamente lo que la educación pretende.

Paula Fuentes.- Y a través de esta iniciativa de voluntariado estamos ayudando a personas en riesgo de exclusión social a tener una educación digna, igual que el resto. Nuestro objetivo es ayudar a que la educación sea más inclusiva, como apuntaba Ana.

‘Es muy importante que la educación sea verdaderamente inclusiva: todos necesitamos crecer para insertarnos en la sociedad’

¿Recomendáis esta práctica a otros compañeros? ¿Por qué? 

Paula Fuentes.- Sí. A nivel personal, te hace darte cuenta de todas las dificultades que tienen estas personas a la hora de comunicarse y relacionarse con los demás. Y a nivel profesional, te hace comprender por todo lo que pasan estos niños y la influencia que tiene su vida en el proceso de enseñanza-aprendizaje, sin tener los principios de apertura básicos que hacen a la persona libre.

‘Nos gustaría desarrollar grandes capacidades empáticas para ejercer la docencia de forma individualizada y colaborativa, potenciando todas las dimensiones del alumno’

¿Qué tipo de maestras queréis llegar a ser? 

Ana García.- A las tres nos gustaría ser unas maestras con grandes capacidades empáticas para poder ejercer la docencia de una forma individualizada y colaborativa, potenciando todas las dimensiones del alumno de modo que pueda alcanzar su éxito personal y escolar…

Un ambicioso reto. ¿Cómo os veis en unos años profesionalmente hablando? 

Irene Arrufat.- No es tanto el lugar como el tipo de centro. Lo hemos hablado con frecuencia. Nos vemos trabajando en un colegio donde los pilares pedagógicos principales sean los valores, ya que son los que determinan a las personas. Un colegio, también, donde el currículo se pueda hacer lo más flexible posible adaptándose a las necesidades de sus alumnos.

Para alcanzar esa meta hay que aprender mucho primero. ¿Contentas con la formación que estáis recibiendo en el CEU? 

Paula Fuentes.- Sí. Nos está enriqueciendo mucho, como personas y como futuras docentes. Creo que es una formación bastante completa, donde se equilibra la teoría y la práctica.

Ana García.- Además, hemos tenido la suerte de estar presentes en un colegio desde primero de carrera. Es decir, somos alumnos de prácticas desde el primer momento que entramos en la universidad, y creemos que eso es una herramienta muy importante para cualquier futuro maestro, ya que vivimos la realidad del aula a la vez que aprendemos teoría y ponemos en práctica nuestras habilidades.

Irene Arrufat.- Por otro lado, todos los profesores nos tienen mucho en cuenta. Realmente quieren que aprendamos, y se implican en todas las clases. En suma, creo que estamos recibiendo una buena educación para que en un futuro podamos ejercer nuestra profesión de manera eficaz.

Pues a seguir aprendiendo para cumplir vuestro sueño. Muchas gracias a las tres. 

P.F./A.G./I.A.- A vosotros.