‘Vacunarse es un acto solidario y de responsabilidad que, en el caso de la COVID19, adquiere un matiz de solución a un problema global’

Dr. Mario Carballido Fernández. Profesor de Medicina en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Médico especialista y Responsable del Servicio de Medicina Preventiva y Calidad Asistencial del Hospital General Universitario de Castellón

 

Hacia finales del siglo XVIII el médico inglés Edward Jenner inoculó a la población linfa de viruela de vaca (de ahí el nombre de vacuna). El bacteriólogo francés Louis Pasteur extendió la vacunación en el siglo XIX, en la prevención de cólera, tifus y rabia. En el siglo XX se desarrollaron vacunas contra, al menos, 20 enfermedades, tales como difteria, tétanos, tos ferina, poliomelitis, gripe y sarampión. Y más recientemente, en pleno siglo XXI, se han creado otras para hacer frente al virus SARS CoV2 (enfermedad covid19). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la vacunación como una forma sencilla, inocua y eficaz de proteger a la población contra enfermedades preventivamente. Es decir, antes de entrar en contacto con ellas. Las vacunas activan las defensas naturales del organismo para que aprendan a resistir a infecciones específicas, y fortalecen el sistema inmunitario. 

Las vacunas desencadenan una respuesta del sistema inmunitario, que reconoce al microorganismo invasor, genera anticuerpos y recuerda la enfermedad y el modo de combatirla. Tras la administración de una o más dosis de una vacuna contra una enfermedad concreta, el individuo queda protegido contra ella, normalmente durante años, décadas o incluso para toda la vida. Por eso las vacunas son tan eficaces, pues, en vez de tratar una enfermedad cuando esta aparece, evitan que enfermemos. 

‘Los motivos principales para vacunarse son protegerse a uno mismo y también a las personas que le rodean’

Responsabilidad sanitaria 

Si uno no se vacuna, corre el riesgo de contraer, y de transmitir a otros, enfermedades graves como el sarampión, la meningitis, la neumonía y la poliomielitis, muchas de las cuales pueden ser discapacitantes y mortales.  

Los motivos principales para vacunarse son protegerse a uno mismo y también a las personas que le rodean, pues en muchos casos no es posible vacunar a todas las personas (como recién nacidos, pacientes muy enfermos, alérgicos…).  

Respecto a la vacuna frente a la COVID19, el conjunto de la población debe inmunizarse con la que le corresponda en base a los grupos de riesgo definidos por las distintas autoridades sanitarias. Estas vacunas son totalmente seguras y eficaces, porque han sido aprobadas por las agencias reguladoras de medicamentos, que son muy estrictas.  

La rapidez en su desarrollo no debe hacer dudar de su seguridad y eficacia, pues obedece a que se ha priorizado en un momento de pandemia el esfuerzo y trabajo de múltiples profesionales, tanto científicos, como personal de administraciones públicas, empresas privadas y agencias reguladoras. 

En definitiva, vacunarse es un acto solidario y de responsabilidad que, en el caso de la COVI19, adquiere un matiz de solución a un problema global, pues es la vía más rápida para finalizar esta pandemia.

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