Uno de los propósitos tradicionales en Año Nuevo es el de ponerse en forma. Sin embargo, es habitual rendirse a los pocos días. La solución para lograr este saludable desafío pasa por marcarse objetivos S.M.A.R.T (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y a tiempo, en su traducción al castellano), como explica en este artículo el profesor del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad CEU Cardenal Herrera Alejandro Lucio López

“No soy lo que soy, soy lo que estoy habituado a ser” (proverbio griego). 

Con la llegada del año nuevo, es habitual que nos marquemos, con ilusión, ánimos y ganas, una serie de objetivos para mejorar nuestra salud y nuestra vida. Sin embargo, ¿cuántos hemos mantenido en el tiempo aquellos retos que nos planteamos al inicio de año? 

Ante esta tradicional deserción, es conveniente conocer el concepto de “objetivos SMART” -specific” (específico), “measurable” (medible), “attainable” (alcanzable), “relevant” (relevante) y “timely” (a tiempo)- que acuñó el psicólogo George T. Doran. 

Para comenzar, los objetivos deben ser específicos. Si el nuevo objetivo es “realizar más ejercicio físico”, la abstracción e imprecisión nos dificultarán su consecución. Pero un reto más concreto, como realizar entrenamiento de fuerza tres días a la semana”, nos ayudará a mantener el rumbo. 

A continuación, el objetivo debe ser medible, poder registrarse, lo que nos facilitará conocer en qué medida estamos cumpliendo. Con el ejemplo anterior:  podremos llevar un seguimiento de los días entrenados. 

‘Una vez tenemos claro que nuestros objetivos son específicos, medibles y alcanzables, debemos buscar los que sean relevantes para nosotros’

Alejandro Lucio López, profesor del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón. Physical Coach en ALL PHYSICAL OPTIMIZATION

Ahora bien, y seguimos con el ejemplo, ¿en nuestro caso es realista entrenar tres días a la semana? Los objetivos deben ser alcanzables. Debemos ser honestos, ya que cualquier acción disciplinada y mantenida en el tiempo requiere de un compromiso que, en muchas ocasiones, implicará priorizar el propósito sobre otras cosas. Si nos hemos marcado retos demasiado pretenciosos, podemos caer en la frustración.  

Una vez tenemos claro que nuestros objetivos son específicos, medibles y alcanzables, toca preguntarse si todos son válidos. Y no. Debemos buscar los que sean relevantes para nosotros. De hecho, el nivel de relevancia determinará el nivel de prioridad que tendrá este reto durante nuestros quehaceres diarios. 

Por último, es clave temporalizarlos, o la inconcreción temporal no llevará a la procrastinación, lo que nos acabará desmotivando. Por eso, conviene establecer pequeños objetivos a corto y medio plazo, renovándolos y adaptándolos continuamente.  

Estímulos y recuperación 

Ahora que tenemos una guía válida de cómo plantear los objetivos de Año Nuevo, os comparto unos principios que siempre debemos atender a la hora de llevar a cabo ejercicio físico, y que son transferibles a otras áreas de la vida.  

Estos principios son los de adaptación, y responden a los mecanismos con los que alcanzamos la mejora o la llamada “supercompensación”.

En primer lugar, debemos aportar un estímulo adecuado a nuestras características. Por ejemplo, si vamos a empezar a correr, no empezaremos corriendo el primer día 20 kilómetros, y además sería conveniente apoyarnos en profesionales titulados, que individualicen nuestro entrenamiento. 

El estímulo deberá alcanzar un umbral suficiente de trabajo que implique un esfuerzo con el que dar pie a la mejora, e implicará una fatiga a nivel físico o del sistema nervioso central. 

Y llegamos a un momento que suele inducir al error: la fase de recuperación. Cada tipo de estímulo e intensidad requerirán de un descanso determinado. Sin embargo, la habitual creencia del “más es mejor” lleva a una inadecuada recuperación, que suele desembocar en lesiones, sobreesfuerzos y sobreentrenamiento. 

No obstante, con el estímulo adecuado y la recuperación pertinente, conseguiremos la mejora esperada con la que nos sentiremos bien, física y anímicamente, para afrontar los objetivos de Año Nuevo. Un desafío para el que, sin duda, contar con personas cualificadas es un apoyo determinante. 

Dicho esto, recordemos que Roma no se construyó en un día. Planteemos objetivos S.M.A.R.T, seamos pacientes, disciplinados… y recordemos que los hábitos diarios nos definen y construyen nuestro carácter. En 2023 démonos la oportunidad de ser quienes realmente queremos ser.  

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