Estudia tercero y cuarto de Educación Infantil en el CEU de Castellón, disfruta de una beca de colaboración y participa, además, en cinco voluntariados. Con una desbordante vocación de servicio y amor por el magisterio, Mónica de los Santos comparte en esta conversación sus experiencias y reflexiones. 

El Proyecto Nazareth, de la asociación Comunidad de las Bienaventuranzas, en la que colaboras como voluntaria, ha sido galardonado en la tercera edición de los Premios Solidarios de la Cadena 100 en Castellón. ¿Cómo te has sentido con este reconocimiento?  

Fue una magnífica sorpresa y me sentí muy agradecida por formar parte de esta gran familia. El premio me hizo mucha ilusión, ya que ayudó a sensibilizar a una pequeña parte de la población sobre la importancia de dar vida.  

Como mujer joven, me siento muy orgullosa de todas las madres solteras que deciden luchar por la vida de sus pequeños y de su futuro con un amor incondicional. Creo que es un regalazo tener mujeres así en nuestra sociedad.

‘El voluntariado abre puertas a vivencias que marcarán tu vida y te harán sentirte realizado, ya que estás dando tu tiempo, esfuerzo y felicidad para cambiar paso a paso el mundo’

Cuéntanos en qué consiste este proyecto y cuál es tu labor allí, Mónica. 

El Proyecto Nazareth se fundó en 2012 para ofrecer a familias monoparentales la posibilidad de pasar una semana de vacaciones con formación, interioridad, crear lazos sociales con otras madres solteras, reforzar el vínculo con sus pequeños, excursiones y muchas más cosas. Y en 2017 empezó a gestionar un piso de acogida para madres en situación de desamparo.  

Mi labor es disfrutar con los niños. Jugamos, bailamos, dibujamos, nos reímos… Además, junto a mi hermana, creé una propuesta educativa: un programa de actividades y dinámicas en las que los pequeños pueden desarrollarse personal, social y académicamente.  

¿Desde hace cuánto tiempo colaboras? ¿Y por qué diste este paso? 

Hace unos tres años… y brindo por muchos más aprendiendo de su mano.  

Realmente, empecé de rebote, ya que su fundadora necesitaba voluntarios y un día se lo comentó a mi madre, que era compañera de trabajo. En cuanto nos lo ofreció, no dudamos en apuntarnos, pues nos pareció una forma de ayudar muy bonita.  

No es la única organización solidaria en la que participas como voluntaria, ¿verdad? 

No. Para mí, pensar en los demás es belleza. Por ello, si puedo ayudar, aunque sea mínimamente, siempre estaré dispuesta a poner mi granito de arena para ir construyendo un mundo mejor.  

Actualmente participo en cinco voluntariados que actúan en diferentes frentes y ayudan a una gran variedad de personas. Cada uno de ellos es un trozo de mi corazón, porque me han ayudado a crecer personalmente y a ser agradecida con todo lo que me brinda la vida.  

‘Con estas colaboraciones trabajo habilidades y competencias imprescindibles para el ejercicio profesional, como iniciativa, flexibilidad, comunicación interpersonal o trabajo en equipo’

Cuéntanos cuáles son. 

Además del Proyecto Nazaret, colaboro con la Fundación Educación Emocional, la Asociación Cultural Caudiel, la Fundación Iniciativa Social (en la que, a través de su proyecto Despierta Sonrisas, vamos a escuelas públicas ubicadas en barrios marginales y de máxima pobreza en nuestra ciudad para enseñar y reforzar valores a través del multideporte), así como Cruz Roja, con cuyo proyecto Infancia Hospitalizada tratamos de mejorar la calidad de vida de los menores ingresados mediante actividades lúdicas como animación a la lectura, juegos de mesa, canciones, concursos, talleres y muchas más cosas.

No está nada mal. ¿Qué te aporta colaborar con los demás?  

Desde mi punto de vista, ser voluntario es dar importancia a lo importante, que es amar y servir a los demás.  

Además, creo que desempeñar estas acciones mejoran nuestra salud física y mental, ya que te sientes bien contigo mismo.  

El voluntariado también te abre puertas a vivencias que marcarán tu vida y te harán sentirte realizado, ya que estás dando tu tiempo, esfuerzo y felicidad para cambiar paso a paso el mundo y hacerlo mejor para todos.  

Considero que el mundo se debe convertir en una revolución de amor, y dejar de lado las peleas, envidias… ya que lo único que consiguen en desunirnos como humanidad.   

Mónica, estudias Magisterio. ¿Hay un vínculo entre tu vocación de servicio y la de enseñar?  

Efectivamente. Soy Técnico Superior en Educación Infantil y ahora me encuentro terminando el Grado de Educación Infantil en el CEU. Estoy haciendo tercero y cuarto a la vez este curso.  

Creo que hay un enorme vínculo, como decías, ya que en todos los voluntariados en los que participo estoy en pleno contacto con niños.   

Esta experiencia en el campo educativo te ayudará en tu futuro profesional… 

Desde luego, ya que en estos voluntariados programo, organizo y llevo a cabo proyectos, talleres, dinámicas, juegos educativos entre niños con un año y doce.  

Además, con estas colaboraciones trabajo habilidades y competencias que son imprescindibles para el ejercicio profesional como analizar y resolver problemas, iniciativa, autonomía, flexibilidad, innovación, planificación, organización, comunicación interpersonal o trabajo en equipo, entre muchas otras.  

Mónica durante su beca de colaboración con Beatriz Lores

Además de la carrera y los voluntariados, aún sacas tiempo para disfrutar de una beca de colaboración en el Servicio de Información al Nuevo Alumno. ¿Contenta?  

Mucho. Estoy muy feliz por haber conseguido esta beca, ya que ayuda a mis padres a costearme la universidad. Colaboro con Beatriz Lores y, gracias a su experiencia y profesionalidad, estoy adquiriendo unas habilidades y competencias muy enriquecedoras e imprescindibles para mi futuro laboral.  

‘Si tuviese que elegir universidad otra vez, me lanzaría directamente a la familia CEU, que siempre ha estado ahí en mis momentos de bajón y en los buenos’ 

¿Cómo sacas tiempo para todo?  

 Con buena organización y viviendo con entusiasmo cada momento de la vida.  

Casi adivinamos la respuesta, porque desprendes optimismo y alegría, pero toca hacer esta pregunta: ¿Contenta en el CEU?  

Sí. Estoy muy orgullosa por haber elegido esta universidad, ya que gracias a ella estoy aprendiendo de los mejores profesionales, no solo en lo académico sino también en lo personal. 

Si estuviese otra vez indecisa sobre qué universidad escoger, no me lo pensaría tres veces. Me lanzaría directamente a la familia CEU, la que siempre ha estado ahí en mis momentos de bajón y también en los momentos buenos. 

Queda poco para acabar esta etapa… ¿Planes profesionales? ¿Cómo te ves en unos años laboralmente hablando?  

Tengo muchos planes… desde crear un orfanato que rebose de felicidad para todos aquellos niños que no tienen un hogar ni familia, pasando por ser maestra de las nuevas generaciones de niños, hasta fundar junto a mis hermanas una empresa de joyas relacionada con el océano, ya que las tres somos del norte de España y amantes del mar (risas). En definitiva, lo que me gustaría es trabajar en aquello que me haga a mí y a los de mi alrededor las personas más felices del mundo.  

Seguro que lo consigues, Mónica. Muchas gracias por compartir tus reflexiones con nosotros y mucha suerte. 

A vosotros.

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