Los responsables de esta empresa, fundada por seis científicos y dedicada al desarrollo de vacunas innovadoras frente a infecciones bacterianas, han analizado las opciones de los investigadores universitarios en el ámbito empresarial y del emprendimiento

Miembros del ICB de la CEU-UCH y de Absynth Biologics durante la sesión sobre emprendimiento científico desde la universidad.
Miembros del ICB de la CEU-UCH y de Absynth Biologics durante la sesión sobre emprendimiento científico desde la universidad.

Son científicos, pero también empresarios emprendedores. Fiona Marston, CEO de Absynth Biologics, y Neil Gingles, group leader de esta compañía biotecnológica británica, han sido invitados por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la CEU-UCH, que dirige el catedrático Juan Manuel Corpa, para presentar a sus investigadores y a los doctorandos de la Escuela CEU Internacional de Doctorado (CEINDO) las opciones de colaboración entre el ámbito universitario y el empresarial. Precisamente de esta interacción surgió en 2008 Absynth, creada por varios socios investigadores, que colaboran con científicos universitarios como consultores, para el desarrollo de nuevas vacunas.

Fiona Marston, que ha ayudado a crear cuatro start ups impulsadas por investigadores, incluida la propia Absynth, ha destacado la importancia que para las empresas biotecnológicas supone mantener siempre el vínculo con la universidad, bien compartiendo la propiedad de la empresa creada; bien empleando instalaciones y equipamientos que requieren una alta inversión y que sí existen en la universidad; o, como en el caso de Absynth, colaborando con investigadores universitarios como consultores, a los que remuneran su asesoramiento.

¿Proyecto investigador o plan de negocio?

Marston, que lleva desde 2001 trabajando en la búsqueda de pequeños y grandes inversores en el ámbito de las enfermedades infecciosas, ha destacado también la importancia de hacer del proyecto investigador un plan de negocio que satisfaga las expectativas de los inversores sobre el compuesto a desarrollar, definiendo un calendario claro de fases de trabajo.

En este sentido, Neil Gingles ha señalado que el trabajo en empresas biotecnológicas como Absynth, obliga al investigador a pasar de la idea a la realidad, a orientar su trabajo científico hacia la obtención de un producto concreto que pueda satisfacer una necesidad social real. Conseguir un desarrollo comercial de la investigación es lo que favorece la creación de nuevas compañías biotecnológicas.

Al fondo, Neil Gingles y Fiona Marston, junto a miembros del ICB y doctorandos de la CEU-UCH.
Al fondo, Neil Gingles y Fiona Marston, junto a miembros del ICB y doctorandos de la CEU-UCH.

Investigación: la ventaja competitiva

En el caso de Absynth, la necesidad social para la que trabajan radica en el alarmante aumento de las resistencias antimicrobianas, que se estima que en 2050 afectarán a más de 10 millones de personas. La ineficacia de los antibióticos con estos pacientes hace necesario comenzar a desarrollar vacunas para prevenir las infecciones bacterianas, que al mismo tiempo podrán reducir en el conjunto de la población el elevado consumo de antibióticos.

Ante esta necesidad real, Absynth surge como compañía porque sus investigadores fundadores cuentan con una ventaja competitiva frente a otras empresas biotecnológicas y farmacéuticas que dedican recursos a este mismo objetivo: su investigación les ha permitido contar con su propia vía para crear antígenos que desencadenan la formación de anticuerpos frente a las bacterias Staphylococcus aureus y Clostridium difficile.

Además, Marston destaca que los investigadores que crean una empresa deben asumir riesgos y estar dispuestos a abrir nuevas vías de investigación que otras empresas no tienen, como la colaboración con el Grupo de Patología y Sanidad Animal de la UCH-CEU liderado por el profesor Corpa. Por eso, en los estudios preclínicos que realizan además de utilizar ratones van a emplear un modelo de infección estafilocócica desarrollado en conejos por el grupo del doctor Corpa, dado que obtener resultados positivos en dos especies animales distintas dará más solidez a los resultados y confianza acerca de su eficacia en humanos.

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