Santiago Castillo, alumni de Derecho y Dirección de Empresa del CEU de Elche, reconoce que los concursos y seminarios en los que ha participado le han abierto la puerta al mundo laboral

Santiago, con sus compañeros ganadores del premio Cuatrecasas

Asegura que le apasiona la abogacía como labor social. Y pone en valor la repercusión positiva de los abogados en la sociedad. Para Santiago Castillo Rosique, que hace dos años finalizó el doble grado de Derecho y Dirección de Empresas, este convencimiento le viene en los genes. Por ello, cuando tuvo que decidir dónde finalizar se decidió por el CEU de Elche, “por su excelencia académica y por su trato humano”. En la actualidad trabaja en el prestigioso bufete madrileño Barrilero y Asociados, dedicado a la prestación de servicios de asesoramiento jurídico integral. Allí espera poder dedicarse a otra de sus pasiones en el mundo jurídico: la defensa del contribuyente.

¿Qué funciones, tareas, responsabilidades desempeñas en tu trabajo actual?

En la actualidad ejerzo de pasante, ya que estoy cursando las prácticas del doble Máster de Acceso a la Abogacía y Asesoría Fiscal de la Universidad de Navarra. Sin embargo, a pesar de ser pasante, el despacho se involucra mucho con nosotros, pues su intención es que desarrollemos nuestra carrera profesional con ellos. Y fomentan la participación activa de todos sus integrantes en cada uno de los asuntos para así obtener un mayor rendimiento colectivo.

¿Por ejemplo?

En una primera instancia, nos hacen un resumen del caso y nos facilitan la documentación necesaria. A partir de ahí, de manera autónoma, vamos indagando y preguntando las posibles cuestiones que nos puede suscitar. Una vez se tenga claro, actuamos como apoyo al resto de abogados. En este sentido, aclarando dudas de carácter más técnico, buscando jurisprudencia o doctrina administrativa que avale nuestra pretensión. Así como aprovechar el razonamiento jurídico para alcanzar nuestra propia conclusión. He participado en procedimientos tributarios de inspección y comprobación limitada, planificación fiscal de grandes patrimonios y reestructuraciones empresariales.

La abogacía como labor social

¿Qué es lo que más te apasiona de tu profesión?

Lo más que más me apasiona de la abogacía es la labor social que llevamos a cabo los abogados. En mi sector, el tributario, son muchas las veces en que la Agencia Tributaria excede de su competencia vulnerando los derechos de los contribuyentes. Por ello, cuando vienen los clientes al despacho en busca de ayuda y salen con un gran alivio y satisfacción por el trabajo bien hecho es cuando te das cuenta de la repercusión de nuestra profesión en la sociedad.

¿Qué te inspira para ejercer la profesión que realizas en la actualidad?

En primer lugar, el ejemplo de mi padre, que también es abogado. Desde pequeño siempre ha sido mi modelo a seguir y conforme fui creciendo, poco a poco le fui echando una mano en el despacho hasta descubrir que lo interesante que es el Derecho. Cómo desde un mismo hecho, pueden existir dos contrapartes cuyos intereses aparentemente son lícitos.

En segundo lugar, cómo funciona el mundo de las grandes firmas y los asuntos de especial relevancia que representan. Aspecto que he de agradecer con especial hincapié al CEU, ya que conocí este mercado gracias al Shadowing en Cuatrecasas que me brindaron ellos.

Y, por último, por cómo supieron transmitirme los conocimientos el claustro de profesores de la Universidad. En este sentido, me gustaría hacer especial mención a Lola Cano, profesora de Derecho Civil, a Rosa García, de Eclesiástico y Canónico y Álvaro Antón, de Tributario.

¿Pensabas, mientras estudiabas la carrera, que te dedicarías a tu trabajo actual?

Antes de empezar la carrera puedes tener una idea de a qué te quieres dedicar en un futuro. Pero, hasta que no lo estudias y lo pones en práctica no eres consciente de lo que realmente te gusta. En este sentido, mi idea era ser abogado, pero tampoco sabía de qué especialización, ya que únicamente conocía el civil y mercantil por el despacho de mi padre.

Posteriormente, a lo largo de mi etapa universitaria, mientras estudiaba las diferentes materias, iba perfilando mis preferencias. Hasta que en 4º de carrera pude estudiar derecho tributario junto con la especialidad de tributación de la empresa. Además, sumado a las diferentes asignaturas de contabilidad y finanzas muy ligadas al ámbito fiscal, supe que mi futuro era la defensa del contribuyente.

El día de su graduación en Dirección de Empresas en el CEU de Elche

El aprendizaje universitario

¿Cómo valoras los conocimientos que has adquirido en el CEU para tu trabajo profesional?

Ciertamente, me ha permitido no sólo aprender los conceptos teóricos, que también son muy importantes para conformar una base, sino a aplicarlos a la realidad. Desde el primer momento, todo el claustro de profesores se ha esforzado en transmitir sus conocimientos desde un punto de vista teórico-práctico. De esta forma nos mostraban qué aplicación lógica tiene esto en un mundo que no deja de evolucionar. Además, adaptándose a las modificaciones e incluso abriendo nuevos frentes que nos permitían razonar, no sólo estudiar “de memorieta”. 

¿Qué aspectos de la formación que has tenido en el CEU consideras que han sido positivos para tu trabajo y entender la abogacía como labor social?

Probablemente, de las mayores oportunidades que me ha brindado la Universidad, de cara a mi carrera profesional, ha sido el Programa Shadowing que realizan con el despacho de abogados Cuatrecasas. Este programa fue mi primera toma de contacto con el mundo jurídico de los grandes despachos. Y este es un aspecto que de cara a otras firmas han tenido muy en cuenta a la hora de concertarme una entrevista. El shadowing me permitió conocer internamente cómo trabajan los abogados dentro de una gran firma, rotando entre los diferentes departamentos de mercantil, fiscal, administrativo y litigación. A partir de esta experiencia supe que mi futuro se encontraba en las grandes firmas, más concretamente en el área de tributario.

También ganaste un premio otorgado por la firma Cuatrecasas.

Así es. La Universidad me ofreció, junto con el resto de mis compañeros de 3º y 4º curso, la posibilidad de participar en el I Premio a la Excelencia Jurídica ofrecido por Cuatrecasas Y junto con mis compañeros Juan Carlos García Barceló, María Victoria Pérez Cruz y María Tur Molina, tuvimos el honor de ser los ganadores. Este concurso consistió en la resolución de un conflicto jurídico real que versaba sobre diferentes ámbitos del derecho, involucrando, incluso, el aspecto ético-deontológico. Además, se fomentaba una colaboración a través del trabajo en equipo.

Una de consejos

¿Cómo fue la experiencia, más allá de lo académico, de estudiar en el CEU de Elche?

No sólo me ha aportado unos conocimientos que estoy llevando a la realidad, sino que también me ha hecho abandonar mi zona de confort. En primer lugar, conocer gente de otras comunidades autónomas y países, pues como ya sabemos “la diversidad enriquece, somos mejores cuando nos mezclamos”. El campus mezcla personas de distintos grados lo que prácticamente te “obliga” a conocer gente nueva y estrechar amistades. Y puedo garantizar que son para toda la vida.

Por otro lado, es de agradecer la cercanía y el trato de todo el personal que conforma la Universidad. El hecho de disfrutar de un trato personalizado y humano hace que la estancia no sea un mero trámite, sino que se convierte en un lugar de relaciones. Tanto desde un punto de vista del networking como desde el ámbito de las relaciones personales.

¿Qué mensaje te gustaría dar a los estudiantes que se encuentran todavía en las aulas?

Primero, y para mí el más importante, es que no estudien para memorizar y posteriormente “escupir” el contenido en el examen. Porque, realmente, así no aprendes, sea el grado o la materia que sea. Que intenten aprender esos conocimientos a través de la aplicación práctica, preguntando a profesionales, profesores, indagando en blogs y noticias de actualidad.

Por otro lado, que aprovechen la totalidad de las actividades que ofrece la Universidad. Los concursos y seminarios en los que he participado me han abierto la puerta al mundo laboral. Ya que es así donde realmente se aprende, de gente con amplísimos conocimientos y experiencia.

Finalmente, que se muevan, que hagan otras actividades complementarias como voluntariados, deportes que les gustan, trabajen en trabajos temporales para ganar su propio dinero… Todo ello denota una actitud colaborativa y una proactividad que más adelante será valorada positivamente.

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