Hace solo seis meses que se trasladó con su familia a Suiza para trabajar como fiscalista en una marca de productos de lujo conocida mundialmente: Swarovski. Y ya tiene claro que ha sido una decisión acertada. Javier Gómez Gázquez, alumni de Derecho y del MBA del CEU, ha tenido siempre una clara vocación internacional y una pasión por el mundo jurídico que, afirma, le contagiaron sus profesores. A los estudiantes les regala dos consejos que a él le han funcionado: aprender destructivamente y renegar del miedo.

Javier Gómez Gázquez, junto al lago de Zürich

¿Cómo has llegado a trabajar como fiscalista en Swarovski?

Después de haber trabajado en PepsiCo, en España, como fiscalista internacional, tenía la inquietud de trabajar en la sede central de una gran empresa para continuar aprendiendo y colaborar con equipos multidisciplinares.

Ya había conocido cómo era una multinacional americana cotizada en mi anterior trabajo, así que me atraía incorporarme al equipo corporativo de una gran empresa familiar y europea con vocación global, muy distinta a mi experiencia previa.

El CEU me permitió conocer a un equipo docente ejemplar. La pasión es contagiosa y muchos de los profesores demostraban un profundo afecto por sus materias y por transmitirlas

¿Satisfecho con la decisión?

Sí, mucho. Es un momento apasionante para trabajar en derecho tributario internacional.

La fiscalidad internacional es hoy más que nunca un área cambiante y con gran importancia para los consejos de dirección de empresas, tanto por la repercusión mediática de las prácticas tributarias de algunas empresas, como por su valor estratégico para los grandes grupos.

Los cambios legislativos recientes son verdaderamente revolucionarios y el modelo competitivo de las principales economías mundiales se está definiendo en el marco fiscal.

El alumni del CEU en la sede de Swarovski en Suiza

¿Y en el plano personal? ¿Cómo ha sido la adaptación?

Mi esposa, Shira; mi hijo, Pablo, y yo vivimos cerca de Zúrich. Apenas llevamos seis meses en Suiza, que no resulta tan distinta pese a sus peculiaridades. Hemos encontrado un entorno muy hospitalario y, aunque todavía no hablamos alemán suizo, la integración está resultando grata.

No es nuestro primer traslado, pero sí es el primero internacional. Nos recordamos que es mejor ver cada pequeña dificultad como una aventura cotidiana más que como un problema. Es verdad que añoramos a nuestras familias, los sabores valencianos, nuestro mar y el clima.

Inevitable… Volvamos allí y a tu época universitaria. Tú estudiaste Derecho y un MBA en el CEU.

Sí. Me licencié en Derecho en 2004 y terminé el máster en 2005. El plan de estudios que ofrecía el CEU me permitió compatibilizar la carrera y el máster, de modo que el primer año del máster se cursaba junto a los cinco años de Derecho, según el plan de estudios entonces vigente; el sexto año de estudios estaba dedicado al máster de forma intensiva.

Eso me permitió completar una formación muy versátil que me abrió puertas en los campos que me interesan y en los que el equipo de profesores del CEU tuvo una gran influencia al despertar mi interés en las ramas del Derecho que aún hoy en día prefiero.

CUALQUIER ALUMNO QUE LEA ESTA ENTREVISTA TIENE CAPACIDAD MÁS QUE SUFICIENTE PARA CONTAR EN UNOS POCOS AÑOS SU PROPIA HISTORIA DE ÉXITO, Y LO QUE ALLÍ SE NARRE DEPENDERÁ DE LAS DECISIONES QUE SE VAYAN ACUMULANDO

¿Y luego?

Comencé mi andadura profesional como becario y pocos meses después me incorporé a una firma de consultoría como fiscalista, lo que me permitió observar las necesidades de las empresas y ganar experiencia en derecho tributario español.

Posteriormente comencé a trabajar en PepsiCo, en España, también como fiscalista. Aprendí que los problemas jurídicos y económicos a los que se enfrentan las multinacionales y los gobiernos no quedan circunscritos a un ordenamiento jurídico particular, de modo que los fundamentos tributarios son válidos para resolver los conflictos en el ámbito internacional. Trabajé asesorando a las oficinas de distintos países europeos y gané experiencia en planificación internacional.

Javier Gómez Gázquez, a la derecha, con compañeros de Promoción

Aunque estabas en ubicado en España, tu trabajo ya era internacional…

Sí. Y eso me llevó de forma natural a mi trabajo actual en Zúrich, donde formo parte de un equipo de fiscalistas que planifican, coordinan y defienden los intereses de la empresa.

Parece que guardas un buen recuerdo de los profesores del CEU. ¿Qué valoras más de esta etapa?

Muy bueno. El CEU me permitió conocer a un equipo docente ejemplar. La pasión es contagiosa y muchos de los profesores que desgranaron los contenidos demostraban un profundo afecto por sus materias y por transmitirlas. Disfruté de Derecho Constitucional, Tributario, Romano, Filosofía e Historia del Derecho intensamente.

Aun hoy, no sabría decir si me gustaron las materias y como consecuencia disfrutaba en las clases o bien me gustan, de hecho, las materias porque los profesores me influyeron. Tampoco es que importe demasiado la respuesta: lo fundamental es avivar los propios intereses por el aprendizaje, por el perfil profesional elegido y finalmente por la profesión que se ejerce.

Enfocar los conocimientos y experiencias profesionales en el ámbito internacional abre oportunidades y permite compartir trayectorias con profesionales de otros países, aprender de mentalidades diferentes y mejorar a través de la sana competencia

El Derecho no solo habilita para ejercer de abogado. Tú eres un vivo ejemplo. ¿Qué peso tiene la orientación internacional en la empleabilidad?

Creo que el interés por las áreas de conocimiento debe ser el principal factor de motivación antes que la empleabilidad. Una visión pragmática desconectada de las motivaciones personales puede llevarte a un buen puesto de trabajo, pero raramente te hará disfrutar en él y no ayudará a esforzarte por mejorar durante los muchos años de actividad que cualquier joven profesional tiene ante sí.

Es cierto que la competitividad es creciente, por lo que enfocar los conocimientos y experiencias profesionales en el ámbito internacional abre oportunidades y permite compartir trayectorias con profesionales de otros países, aprender de mentalidades diferentes y mejorar a través de la sana competencia. La movilidad laboral es determinante para el acceso y éxito a muchos puestos de trabajo.

Las empresas que operan globalmente demandan profesionales que entiendan los fundamentos de sus profesiones de la misma manera. Quien se sienta atraído por el mundo de las multinacionales y los debates jurídicos que se suscitan por las fricciones entre países o regiones, encontrará en la orientación internacional un vehículo idóneo para trabajar en aquello que le gusta.

El aprendizaje debería extenderse a lo largo de toda la vida profesional para adaptar nuestros conocimientos al entorno cambiante y responder como profesionales a las necesidades de negocio

¿Más consejos para los estudiantes de Derecho?

No estoy seguro de poder aconsejar, porque las circunstancias personales son determinantes. Puedo, esto sí, contar dos consejos que yo he recibido y que me han ayudado, esperando que puedan beneficiar a alguien más.

Uno es: “Aprende destructivamente”. Las opiniones, convicciones y certezas que forman los esquemas mentales que hoy tenemos no son lo que nos definen. El aprendizaje destroza nuestros esquemas y volvemos a construirlos sobre una base más sólida. Para derruirlos nuevamente, con la siguiente lección. La experiencia agrieta los esquemas; esto es bueno. La ambigüedad es constante y siempre hay incertidumbre en la toma de decisiones, personales y profesionales. No son los esquemas lo que nos definen; es cómo los construimos y qué valores los sustentan. El aprendizaje debería extenderse a lo largo de toda la vida profesional para adaptar nuestros conocimientos al entorno cambiante y responder como profesionales a las necesidades de negocio.

¿Y el otro?

“El miedo no es un buen compañero de viaje”. Las decisiones que se toman por miedo o influenciadas por el temor están viciadas. Equivocarse es necesario; fracasar, también. Los medios y redes están inundados de casos de éxito supuesto y rara vez hay espacio para contar los fallos propios, la ansiedad en situaciones difíciles, la incertidumbre que antecede al reto o el objetivo incumplido. Todo ello sucede: aceptarlo como efectos naturales del desarrollo ayuda a superarse y libera para afrontar la vida.

Las decisiones que se toman por miedo o influenciadas por el temor están viciadas. Equivocarse es necesario; fracasar, también

Apuntados. ¿Algo que se nos haya quedado en el tintero?

Quisiera decir que no existen fórmulas infalibles de éxito profesional y que cualquier carrera contada retrospectivamente puede parecer una ejemplar lista de logros, si bien rara vez está desprovista de fallos y conflictos.

Cualquier alumno que lea esta entrevista tiene capacidad más que suficiente para contar en unos pocos años su propia historia de éxito y lo que allí se narre dependerá de las decisiones que se vayan acumulando, del entorno en que uno escoja trabajar, de los contactos que se atesoren y del azar.

Una formación académica sólida servirá no sólo para narrar una exitosa vida profesional, sino también para sobreponerse a los vaivenes.

“Aprende destructivamente”. Las opiniones, convicciones y certezas que forman los esquemas mentales que hoy tenemos no son lo que nos definen.

Javier, muchas gracias.

A vosotros.