Carlos Grande Collado destaca que el 67% del empleo privado en España depende de empresas familiares impulsadas por los valores y el legado.
La sesión impartida en el Aula IVEFA se enmarca dentro de las actividades del Convenio universidad-empresa entre la CEU UCH e IVEFA
Los estudiantes de 4º de los Grados de ADE y Marketing de la CEU UCH han asistido a una jornada formativa organizada por el Instituto Valenciano de la Empresa Familiar (IVEFA), impartida por su secretario de Junta, Carlos Grande Collado. Las sesiones se han celebrado en el Aula IVEFA y forman parte de las actividades desarrolladas en el marco del Convenio universidad-empresa suscrito entre la CEU UCH e IVEFA. Durante la jornada, Grande ha desarrollado dos temáticas fundamentales en relación con las pequeñas y medianas empresas: el elemento diferencial de la empresa familiar y el valor invisible del asociacionismo.
El elemento diferencial de la empresa familiar
Durante su intervención, Carlos Grande destacó el peso estructural de la empresa familiar en la economía española, pues 2 de cada 3 empleos privados en España —el 67% de los trabajadores— dependen de este modelo empresarial. Sin embargo, más allá de las cifras, el ponente ha centrado su reflexión en el verdadero factor diferencial de estas compañías: sus valores intangibles. A través de referencias cinematográficas como El Padrino, Matar a un ruiseñor o Interestelar, ha ayudado a los estudiantes a comprender cómo el legado, la identidad y el compromiso intergeneracional constituyen motores decisivos para la continuidad empresarial.


Alcanzar los 100 años de historia —y, sobre todo, sobrevivir tras múltiples crisis— no es habitual. Según explicó, estudios realizados sobre empresas longevas revelan que el 95% de las que atravesaron situaciones críticas tomaron la decisión de continuar impulsadas por el deseo de preservar los valores familiares. Ese componente intangible, en ocasiones no racional pero profundamente arraigado, es el que marca la diferencia. En el caso de las pymes, este valor diferencial reside precisamente en el legado, la experiencia acumulada y el arraigo que impulsa a luchar por un proyecto incluso cuando las circunstancias parecen adversas.
Grande también ha aludido a pensadores escolásticos como Bernardino de Siena, Richard Cantillon o el mismo Ángel Herrera Oria, quienes defenderon que, junto a la profesionalidad, son los valores los que dotan a las empresas del sustento necesario para cualquier estrategia sólida y duradera.
El valor invisible del asociacionismo
El segundo bloque de la sesión se centró en el papel del asociacionismo empresarial. Según explicó el secretario de IVEFA, en el seno de las asociaciones se genera un capital social de enorme impacto para las compañías. Este valor, aunque no siempre tangible, se materializa en redes de contacto, intercambio de experiencias, transmisión de valores culturales y estratégicos, así como en legitimidad reputacional y social. Los estudios cuantificados realizados entre los socios de IVEFA muestran con datos el grado de influencia positiva que la asociación ejerce sobre sus empresas miembro.


La sesión contó también con la presencia de la presidenta de IVEFA, Emi Boix, quien subrayó que el objetivo de estas iniciativas, desarrolladas en el marco del convenio entre la CEU UCH e IVEFA, es acercar a los estudiantes la realidad de la empresa familiar y su papel en la sociedad. Según señaló, existe la percepción de que la empresa familiar es una realidad lejana, especialmente en la Comunidad Valenciana, cuando en realidad constituye uno de los pilares fundamentales del tejido económico. Asimismo, destacó la importancia de conectar el talento universitario con el ecosistema empresarial: “Necesitamos rodearnos del mejor talento, captarlo en la universidad y ofrecerles la oportunidad de acceder a asesoramiento, consejo y prácticas; en definitiva, poner nuestro conocimiento al servicio de los estudiantes”.
La jornada permitió así a los futuros profesionales comprender que, más allá de balances y estrategias, son los valores, el legado y el capital relacional los que sostienen y proyectan en el tiempo a las empresas familiares.




