Un estudio del CEU UCH analiza la eficacia de la fisioterapia y el ejercicio físico como alternativas no invasivas frente a la dismenorrea primaria

El dolor menstrual intenso forma parte de la vida cotidiana de muchas mujeres jóvenes. Sin embargo, pese a su elevada frecuencia, sigue siendo una realidad poco visibilizada y, en muchos casos, abordada únicamente desde el tratamiento farmacológico. Con el objetivo de aportar nuevas respuestas basadas en la evidencia científica, la Universidad CEU Cardenal Herrera ha puesto en marcha un estudio clínico pionero centrado en el abordaje fisioterapéutico de la dismenorrea primaria.
La investigación, desarrollada desde el Grado en Fisioterapia del campus de Elche, entra ahora en una fase clave con el inicio, a partir del mes de febrero, del proceso de evaluación de las mujeres que podrán participar en el programa. Este paso permitirá seleccionar a las participantes conforme a criterios clínicos rigurosos y configurar los grupos del ensayo clínico.
Un estudio clínico riguroso y con enfoque multidisciplinar
El proyecto lleva por título “Efectividad de la radiofrecuencia y el ejercicio físico en la sintomatología asociada a dismenorrea primaria. Ensayo clínico aleatorizado”. Se trata de un estudio doble ciego, controlado y aleatorizado, que contará con la participación de mujeres de entre 18 y 35 años diagnosticadas de dismenorrea primaria.
El objetivo es evaluar si la aplicación de radiofrecuencia (RF) y de ejercicio físico específico sobre la musculatura del suelo pélvico y el abdomen puede reducir la intensidad y la frecuencia del dolor menstrual, así como otros síntomas asociados, ofreciendo una alternativa no invasiva y complementaria a los tratamientos habituales.
La investigación está liderada por un equipo multidisciplinar, integrado por especialistas en fisioterapia, ginecología e investigación clínica, lo que permite abordar el problema desde una perspectiva global y rigurosa.
¿Quién puede participar en el estudio?
La fase de evaluación es fundamental para garantizar la seguridad de las participantes y la validez científica de los resultados. Las mujeres interesadas deberán cumplir una serie de criterios clínicos de inclusión, entre los que se encuentran:
- Tener entre 18 y 35 años.
- Presentar ciclos menstruales regulares.
- Contar con ecografía ginecológica normal.
- Tener un índice de masa corporal entre 20 y 30.
- Presentar una puntuación de dolor igual o superior a 5 en la escala visual analógica (EVA).
Quedarán excluidos los casos de dismenorrea secundaria (dolor menstrual asociado a patología ginecológica), mujeres embarazadas o lactantes, pacientes con dispositivo intrauterino, antecedentes recientes de tratamiento con radiofrecuencia o patologías ginecológicas asociadas.
👉 Primer paso para participar
Las mujeres que crean ajustarse a estos criterios deben cumplimentar el formulario de inscripción, a partir del cual se realizará una primera valoración:
https://forms.gle/zNAwkVACLsoN7iYP6
Una evaluación clínica completa y personalizada
El proceso de evaluación será realizado por un equipo especializado que incluye valoración ginecológica y ecográfica para descartar causas de dismenorrea secundaria, así como una evaluación funcional del suelo pélvico mediante tests específicos de fuerza muscular.
Además, el estudio contempla un seguimiento del uso de fármacos que las participantes emplean durante sus ciclos menstruales, con el fin de analizar posibles cambios en la necesidad de medicación a lo largo del programa.
Este enfoque permite obtener una visión completa del problema y analizar el impacto real de la intervención fisioterapéutica en la vida diaria de las pacientes.
Visibilizar una realidad frecuente, pero poco atendida
La dismenorrea primaria afecta, según la literatura médica, a entre el 60 % y el 93 % de las mujeres menores de 25 años. Se manifiesta como dolor abdominal intenso, de tipo cólico, que aparece antes o durante los primeros días del ciclo menstrual y que puede acompañarse de síntomas como náuseas, cefaleas, fatiga o dolor lumbar.
A pesar de su frecuencia, este dolor sigue siendo infravalorado y normalizado, lo que lleva a muchas mujeres a no buscar atención especializada. Las consecuencias son claras: deterioro de la calidad de vida, limitaciones en la actividad diaria y un impacto directo en el rendimiento académico y laboral, siendo una de las principales causas de absentismo en mujeres jóvenes.
Desde el CEU UCH, esta investigación nace con la voluntad de dar visibilidad científica y clínica al dolor menstrual y de contribuir a un abordaje más completo, personalizado y respetuoso con la salud de las mujeres.




