La CEU UCH organiza una jornada sobre Diversidad étnicocultural y vulnerabilidad en la que participan diversos expertos
La Unidad de Igualdad y Diversidad y el Observatorio de Gobernanza, Transparencia y RSC de la CEU UCH han organizado una Jornada sobre Diversidad étnicocultural y vulnerabilidad en la que han participado diversos expertos del ámbito de la comunicación y el periodismo, contando con la colaboración de la Dirección General de Diversidad de la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda (Generalitat Valenciana). Mª Carmen Sanfeliu, directora de la Unidad de Igualdad y Diversidad de la CEU UCH, ha inaugurado la jornada agradeciendo la participación de ponentes y estudiantes, y destacando que la diversidad y la vulnerabilidad son características intrínsecas del ser humano.


El humanocentrismo: una propuesta frente al igualitarismo icónico y el diversocentrismo
El profesor y Adjunto al Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, Emilio García-Sánchez, ha comenzado la Jornada pronunciando la conferencia “Diversidad étnicocultural y vulnerabilidad en la Sociedad de la Imagen”, en la que ha analizado la crisis actual de nuestra sociedad, marcada por un conflicto entre diversidad, igualdad y vulnerabilidad. Esta crisis se manifiesta, según García-Sánchez, en una destacada polarización cultural, estética y de comunicación, que ha generado dos extremos que compiten por la hegemonía sobre lo que debería ser «normal» y que está generando crisis identitarias: el igualitarismo icónico y el diversocentrismo o exageración de lo diverso. El “igualitarismo icónico” intenta homogeneizar a las personas bajo una única estética corporal —un ideal artificial, juvenil, atractivo y mayoritariamente occidental— que expulsa a quienes no encajan, generando “vulnerables estéticos” y una desconexión de la naturaleza y de la diversidad real; frente a él, el “diversocentrismo” sobredimensiona la diferencia hasta convertirla en un valor absoluto que también aísla y reproduce el mismo problema, pues bajo la apariencia de autenticidad acaba siendo una reacción egocentrista y hermética; así, ambos extremos comparten un narcisismo que dificulta la apertura a lo común y al reconocimiento del otro. Todo gira en torno a uno mismo, como si la propia imagen o identidad fuera una obra de arte que necesita ser contemplada y celebrada, dificultando la apertura a los demás y a lo común.


El profesor García-Sánchez ha ofrecido una tercera vía de equilibrio y moderación frente a las anteriores: el humanocentrismo, capaz de despolarizar a la sociedad. Se trata de una actitud que se plantea con seriedad quiénes somos y qué queremos ser. Invita a asumir que, como seres humanos, compartimos la condición de ser vulnerables, frágiles y dependientes, pero con la misma dignidad. Por grandes que sean las diferencias, no afectan a la condición de personas, y precisamente el reconocimiento de la vulnerabilidad es lo que facilita la apertura al otro. El ponente ha propuesto una complementariedad entre la unicidad y la diversidad, siendo la vulnerabilidad el pegamento que une diversidad y unidad.
Discriminación estética en la moda, los medios y las redes sociales
La primera Mesa redonda ha estado moderada por María Puchalt, secretaria de la Cátedra de Comunicación, Salud Mental y Adicciones de la CEU UCH, y ha contado con la participación de Paloma Díaz-Soloaga, Profesora Titular de Intangibles y Moda de la Universidad Complutense de Madrid, y María Pilar Paricio Esteban, directora de la Cátedra de Comunicación, Salud Mental y Adicciones de la CEU UCH.



En su intervención, Díaz-Soloaga ha explicado cómo la moda actúa como un fenómeno ligado al cuerpo: somos “cuerpos vestidos” que construyen una presencia social mediante la silueta y los roles que proyectamos. En las redes sociales esta dinámica se intensifica, pues se democratiza el espectáculo del cuerpo a través de influencers que representan papeles guionizados con fines comerciales. Este modelo genera deseo de imitación, en un contexto donde hay acceso casi ilimitado a recursos estéticos y modificaciones corporales, lo que puede resultar dañino. Las redes sociales unifican y uniforman, creando mundos irreales que simulan autenticidad mientras convierten la vida privada en objeto de marketing. Este escenario afecta especialmente a los más jóvenes, que se encuentran en procesos de búsqueda personal y aprenden por emulación. Aunque necesitan referentes para formar su identidad, su libertad estética está condicionada por múltiples influencias. La autenticidad se vuelve un valor comercial para las marcas y un atractivo para el público, pero muchos jóvenes carecen de adultos que les acompañen con valores sólidos, lo que puede generar desestabilización y sufrimiento. Discernir entre autenticidad y artificio, y entre lo que aporta armonía o desestabiliza, es clave en este proceso de crecimiento.


Por su parte, Pilar Paricio ha centrado su intervención en presentar los resultados de un estudio piloto sobre diversidad e inclusividad realizado en noviembre de 2025, centrado en la publicidad y la información de revistas de moda femeninas, y comparado con estudios anteriores (2022 y 2024). Su exposición ha girado en torno a determinar si existe un compromiso real por parte de las marcas de dichas publicaciones con la diversidad y la inclusión. Muchas compañías aseguran haber incorporado estos valores en sus políticas de sostenibilidad o responsabilidad social, alineándose con el movimiento body positive. De hecho han surgido iniciativas como la ampliación de tallajes o las líneas curvy, que incluso se han integrado en ocasiones en desfiles y pasarelas. Dentro de la inclusividad, algunas marcas han comenzado a incluir también modelos con síndrome de Down o con discapacidad funcional. Sin embargo, a veces estas acciones parecen responder más a una lógica del espectáculo que a un cambio profundo. Según el estudio comparativo realizado, se observan algunas mejoras como la mayor presencia de diferentes tallas especialmente en publicidad, y algo menos en los contenidos editoriales. También hay una menor representación de la extrema delgadez en publicidad e información. Pero a la par, también se han identificado retrocesos: la diversidad racial empeora, con una presencia mayoritaria de modelos caucásicas (piel blanca, pelo largo, moreno y liso, y mujeres sin “imperfecciones” visibles como pecas, arrugas o manchas) y se confirma que en publicidad hay un 0% de representación de personas con discapacidad. En conclusión, no existe aún un compromiso real y generalizado por parte de las marcas, aunque se observan mejoras parciales en los aspectos señalados.


Gordofobia en la sociedad actual y en los medios
La segunda Mesa redonda ha estado moderada por José Solves, director del Instituto CEU ODISEAS de Observación de la Discapacidad y la Enfermedad para la Accesibilidad Social de la CEU UCH. Han participado Miren Rodríguez González, Profesora Agregada de Periodismo de la Universidad del País Vasco y Carlos Maciá Barber, Profesor Titular de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid.


La profesora Miren Rodríguez ha subrayado la importancia de promover la representación y visibilización de todas las corporalidades, impulsando entornos mediáticos, sociales y culturales que eviten reproducir violencia estética y, en su lugar, celebren la diversidad y fomenten el respeto hacia todos los cuerpos. Rodríguez ha subrayado que medios y redes sociales contribuyen a reproducir violencia estética, discriminación y estereotipos hacia cuerpos no normativos, especialmente los gordos, generando rechazo y desvalorización. La gordofobia se manifiesta en múltiples ámbitos —urbano, médico, laboral, escolar, familiar y de moda— y provoca problemas de accesibilidad en espacios y servicios cotidianos, además de reproducirse en modelos de inteligencia artificial que refuerzan el ideal de delgadez. Miren Rodríguez ha denunciado también que algunos errores mediáticos como imágenes, narrativas y memes humillantes, se van instalando en el imaginario colectivo, deshumanizando y afectando a la salud mental desde la infancia. Estas informaciones refuerzan el binarismo corporal, el culto a la delgadez y los discursos de odio, aumentando la insatisfacción, especialmente entre jóvenes y adolescentes.


El profesor Carlos Maciá Barber ha recordado en su ponencia cómo hace unos años, la visibilización de trastornos alimentarios como la anorexia comenzó a abrir el debate sobre cómo los medios abordan el cuerpo y la salud de las personas. Pero en la actualidad, en ámbitos como el deportivo, por ejemplo, las deportistas a menudo son juzgadas y valoradas más por su tamaño y peso que por sus logros, reflejando una atención excesiva a lo superficial que puede tener consecuencias negativas. Maciá ha destacado cómo los medios pueden influir positiva o negativamente en este fenómeno, sobre todo a través de titulares e imágenes. La clave está en ver a la persona que está detrás de la noticia, sin centrarse en lo superficial, y promover un enfoque respetuoso que valore la humanidad de quienes aparecen en imágenes o informaciones. Los periodistas cuentan con guías éticas, como la Carta Mundial de Ética de la Federación Internacional de Periodistas y la normativa de FAPE, para evitar contenidos discriminatorios o que vulneren a las personas más vulnerables. También se ha destacado el trabajo de la Agencia Servimedia por su cuidado en el uso de términos y expresiones, así como el trabajo de organismos como el Consejo Audiovisual de Cataluña, que pide que los medios fomenten la diversidad corporal y eviten la homogeneización y los cánones de belleza.






