Expertos destacan en la CEU UCH la evolución del abogado in-house hacia un perfil estratégico, con visión global del negocio y capacidad para facilitar la toma de decisiones
Estudiantes de 4º curso del Grado de Derecho y del Doble Grado de Derecho y Dirección de Empresas han participado en una sesión organizada por la CEU UCH en colaboración con el Instituto Valenciano de la Empresa Familiar (IVEFA) bajo el título “El abogado in-house”, centrada en el papel del abogado de empresa en el entorno corporativo actual. La presidenta de IVEFA, Emi Boix, ha dado la bienvenida a los ponentes y a todos los asistentes, destacando la relevancia y plena actualidad del papel del abogado de empresa en el contexto empresarial.


La vicedecana de Derecho, M. Luisa Mena, ha presentado a los expertos invitados: Néstor Jiménez, director de Asuntos Jurídicos del Grupo Zriser; Fátima Zamorano, consejera del Consejo de Administración del Grupo Aza; y Susana Fresneda, del departamento de Recursos Humanos de Emac Complementos, quien ha aportado la perspectiva de la selección y competencias requeridos para este perfil profesional.
A continuación, la vicedecana ha ido introduciendo los principales temas de conversación, comenzando por la definición del abogado in-house. Para Néstor Jiménez se trata de “un técnico cualificado y de confianza que ayuda a identificar riesgos, advertir de sus consecuencias y mitigarlos para facilitar la toma de decisiones de la dirección”. Sobre las áreas más frecuentes de trabajo, Jiménez ha expuesto su experiencia en diversas áreas y ha destacado la importancia de mantenerse actualizado en derecho mercantil, operaciones corporativas, derecho societario e inmobiliario, así como en los mercados de capitales. Asimismo, ha subrayado la relevancia del compliance, la prevención del blanqueo de capitales, la protección de datos y la prevención de delitos. Del mismo modo, ha puesto de relieve la necesidad de contar con capacidad de coordinación de equipos y habilidades de negociación, así como de participar activamente en órganos clave como los consejos de administración y los comités de proyectos”.


Al abordar qué se espera actualmente de este perfil, Zamorano ha destacado el cambio experimentado en los últimos años: “hace unos años quizás se buscaba una figura jurídica que principalmente revisara los contratos para evitar errores, pero hoy se necesita también que entienda el negocio, las finanzas corporativas y la cultura de la empresa, actuando como facilitador para alcanzar los objetivos estratégicos”. En esta línea, Jiménez ha reconocido que, aunque a veces el abogado de empresa pueda percibirse como cierto freno -pues suele «poner pegas»-, su función real es aportar soluciones. Desde el ámbito de los recursos humanos, Fresneda ha señalado que, además de los conocimientos técnicos, las empresas valoran especialmente la actitud del candidato, su alineación con los valores corporativos y habilidades como el trabajo en equipo, la resiliencia y la capacidad de aprendizaje continuo.
Al comparar la figura del abogado externo con la del abogado de empresa, Jiménez ha destacado tres aspectos clave: el abogado interno cuenta con la ventaja de un acceso más ágil y completo a la información; sin embargo, también puede enfrentarse a una cierta soledad dentro de la organización y a un mayor nivel de responsabilidad. En este sentido, Zamorano ha apuntado que el abogado de empresa debe adoptar una visión generalista y actuar como interlocutor con despachos externos especializados, reforzando así su papel de coordinación. Por su parte, Fresneda ha destacado que el abogado interno aporta una visión global del negocio y un conocimiento transversal que no siempre está presente en todas las organizaciones.


Los tres ponentes han coincidido en la importancia de seleccionar adecuadamente tanto al abogado interno como a los asesores externos —cuando sea necesario—, así como en la necesidad de que el abogado de empresa combine su función de garantía jurídica con un papel de apoyo estratégico al negocio. En este sentido, Jiménez ha subrayado también la importancia de que el abogado de empresa asuma un rol proactivo, ‘se moje’ y aporte conclusiones que contribuyan a la toma de decisiones de la compañía.
En cuanto a las cualidades necesarias, tanto Fresneda como Zamorano han coincidido en que la empresa familiar requiere un perfil facilitador, capaz de aportar herramientas que permitan desarrollar la estrategia empresarial dentro del marco legal.




