• Los estudiantes de Magisterio del CEU aprender a sembrar conciencia ecológica en este nuevo espacio educativo

El huerto escolar es una prometedora herramienta didáctica para educar a las nuevas generaciones en el cuidado del planeta. El claustro de Magisterio de la Universidad CEU Cardenal Herrera es consciente del potencial de este recurso educativo y por eso ha creado este nuevo espacio de aprendizaje en el campus. El objetivo: que los futuros maestros conozcan, a través de la experimentación, las claves del diseño y funcionamiento de estos huertos con los que podrán sembrar la conciencia ecológica de sus futuros alumnos.

Más allá de salir del aula y disfrutar de una actividad divertida, como cultivar verduras, legumbres y hortalizas en equipo, las nuevas generaciones de maestros que se están formando en el CEU están adquiriendo un aprendizaje clave para la sostenibilidad del planeta. Y es que, mientras construyen y cuidan su huerto, interiorizan muchas otras “lecciones verdes” que podrán aplicar en la escuela, como el uso eficiente del agua, la biodiversidad local y global, el reciclaje y la importancia de la agricultura.

Cultivar conciencia ecológica

Pero no solo. Mientras plantan pimientos y berenjenas, los futuros maestros también se entrenan para cultivar la socialización y el trabajo en equipo de los niños, a organizar y ejecutar proyectos educativos, así como a fomentar una alimentación saludable, natural y de proximidad, entre muchos otros aprendizajes.

Así lo explica el coordinador de Magisterio del CEU de Castellón, Francisco Pardo: “Uno de los beneficios del huerto escolar es que constituye un escenario privilegiado para una educación comprometida con la transición hacia modelos sociales más justos y sistemas ambientales capaces de regeneración productiva. Además, promueve en los niños que tengan actitudes científicas tales como el respeto al medio ambiente, la curiosidad y la flexibilidad mental”.

“Los huertos escolares, prosigue, permiten que los pequeños observen, experimenten y manipulen, que aprendan haciendo y divirtiéndose, lo que implica que su aprendizaje sea significativo y duradero”.

El docente tiene muy claro que esta herramienta pedagógica ha venido para quedarse. “Entre otras cosas, porque permite un aprendizaje multidisciplinar e integral del alumno, ya que trabaja contenidos curriculares de diferentes áreas en una misma experiencia”.

“Nuestra Universidad está firmemente comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, continúa el docente. Muestra de ello son los numerosos proyectos educativos impulsados por Magisterio en línea con la agenda 2030. Con este huerto, en concreto, estamos trabajando en el tercer ODS (garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos) y decimoquinto: proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica”.

Se trata, sin duda, de retos francamente ambiciosos, pero, como todo lo importante de la vida, hay que sembrarlos primero.

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