Alumnado de Educación Infantil de CEU Elche vive en el IVAM una experiencia que integra arte, cuerpo y reflexión pedagógica

Hay aprendizajes que no se explican, se experimentan. Y, en ocasiones, basta salir del aula para comprender mejor lo que significa enseñar. Bajo esa premisa, estudiantes del Grado en Educación Infantil de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) de Elche han participado en una experiencia formativa en el IVAM que sitúa el cuerpo, el movimiento y el arte en el centro del proceso educativo. La actividad, impulsada por la profesora Marta Ruiz, consolida una propuesta de innovación docente que conecta la formación universitaria con entornos reales de aprendizaje.

Esta segunda edición refuerza una línea de trabajo que busca enriquecer la formación en Educación Infantil en CEU Elche a través de experiencias fuera del aula. En este sentido, la visita al IVAM permitió al alumnado conocer de primera mano los programas educativos del museo, comprender el papel de los técnicos de educación y descubrir cómo el arte puede convertirse en una herramienta pedagógica. Así, la universidad amplía su modelo formativo incorporando contextos profesionales que invitan a reflexionar sobre el rol del docente en la sociedad actual.

El cuerpo como lenguaje educativo

El núcleo de esta experiencia educativa en el IVAM con alumnado de CEU Elche se centró en el análisis del cuerpo como herramienta de aprendizaje. A través de las actividades “Un cuerpo de luz y sombra” y “Juega la sombra”, los estudiantes exploraron la relación entre movimiento, espacio y contexto, comprendiendo cómo la expresión corporal forma parte del proceso educativo. Lejos de ser una propuesta meramente artística, estas dinámicas generaron una reflexión profunda sobre el papel del cuerpo en la escuela.

A medida que avanzaba la sesión, surgieron cuestiones clave para la práctica docente: ¿cómo influye el entorno educativo en la forma de moverse del alumnado?, ¿qué normas condicionan su expresión corporal?, ¿hasta qué punto el sistema educativo limita la libertad de movimiento? Estas preguntas permitieron a los futuros maestros cuestionar prácticas habituales y replantear su papel como facilitadores del aprendizaje. En consecuencia, la experiencia se convirtió en un espacio de análisis crítico sobre los modelos educativos tradicionales.

Además, una idea se repitió con fuerza durante toda la jornada: “el cuerpo habla”. Cada gesto, postura o desplazamiento transmite información que forma parte del aprendizaje, aunque no siempre se haga explícita. Por ello, integrar el movimiento en el aula no solo favorece el desarrollo expresivo del alumnado, sino que también contribuye a construir entornos educativos más abiertos, inclusivos y conscientes.

El museo como aula y oportunidad profesional

Más allá del trabajo corporal, la actividad permitió descubrir el museo como un espacio educativo con un enorme potencial. En este sentido, el IVAM se presentó como un entorno donde el aprendizaje se construye desde la experiencia, la creatividad y la interacción, ofreciendo nuevas perspectivas sobre la enseñanza. De este modo, los estudiantes pudieron ampliar su visión sobre las posibles salidas profesionales vinculadas a la educación.

Aurora López Lillo, alumna del doble grado en Educación Primaria e Infantil, destaca el valor de esta experiencia: “Fue una experiencia muy enriquecedora, además de una gran oportunidad para pasar tiempo con compañeros y docentes en un contexto muy distinto al aula”. Según explica, conocer el trabajo de los técnicos de educación del museo permite entender cómo el docente puede actuar también como mediador cultural, acercando el arte a la infancia desde una perspectiva innovadora.

Por otra parte, los talleres prácticos reforzaron la importancia del movimiento como herramienta educativa. “Nos hizo reflexionar sobre la importancia del movimiento en los más pequeños, no solo como vía comunicativa, sino de descubrimiento y experimentación del espacio”, señala la estudiante. Así, la experiencia conecta directamente con uno de los retos actuales de la educación: integrar metodologías activas que favorezcan el aprendizaje significativo.

Repensar la escuela desde la experiencia

La jornada concluyó con un espacio de debate en el que los estudiantes compartieron aprendizajes y reflexionaron sobre cómo trasladar esta experiencia al aula. En este sentido, se abordó la necesidad de encontrar un equilibrio entre la organización escolar y la libertad de movimiento, una cuestión clave para el desarrollo integral del alumnado. Este cierre permitió consolidar la experiencia desde una perspectiva práctica y aplicada.

Irene Correas Heredia, también participante en la actividad, subraya el impacto de la jornada: “Como futura docente, me resultó muy enriquecedor experimentar una nueva visión sobre cómo vivir el arte en los museos”. Además, destaca la importancia de introducir enfoques más abiertos en la educación: “Debemos enseñar a los niños a vivir el arte de manera libre y natural, porque mover el cuerpo siguiendo el propio instinto es algo fundamental”.

Para Marta Ruiz, “esta iniciativa en el IVAM se integra en un modelo de aprendizaje experiencial en CEU Elche que apuesta por conectar teoría y práctica. Iniciativas como esta refuerzan la idea de que la formación docente debe ir más allá de los contenidos, incorporando vivencias que permitan al alumnado cuestionar, explorar y adaptarse a contextos cambiantes. Porque, en definitiva, aprender a enseñar también implica aprender a mirar —y a moverse— de otra manera”.

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