Un autorretrato único de Diego Velázquez, Las Bodas Místicas del Venerable Agnesio de Juan de Juanes, la Virgen de las Fiebres de Bernardino di Benedetto, San Juan Bautista de El Greco o los retratos que Goya dedicó a Mariano Ferrer, Francisco Bayeu, Joaquina Candado o el grabador Rafael Esteve, son solo algunas de las joyas que custodia la Real Academia de Bellas Artes San Carlos. Una institución que, a lo largo de sus más de 250 años de historia, se ha convertido en la guardiana y depositaria de un legado artístico que supera las 15.000 obras, algunas de las cuales podemos contemplar hoy en el Museo San Pío V de Valencia, la segunda mayor pinacoteca de España.

Profesores y alumnos que en estos más de dos siglos de historia pasaron por las aulas de enseñanzas artísticas de la Academia, y otros tantos valencianos que quisieron legar su patrimonio a la sociedad, cedieron sus obras a una institución que suma un patrimonio con cerca de 1.000 pinturas, un centenar de esculturas, un millar de dibujos, 8.000 grabados, piezas arquitectónicas, mobiliario, bajorrelieves y retablos….

Una institución migrante, que hoy encuentra su sede en el San Pío V. Allí ha recibido su presidente, Manuel Muñoz, a los alumnos y alumnas de las Aulas Universitarias de la Experiencia CEU, para acompañarles en un recorrido por la historia, el patrimonio y la razón de ser de la entidad cultural.

De ayer a hoy

La Real Academia de Bellas Artes San Carlos encuentra sus orígenes en 1754, cuando un grupo de artistas valencianos, asumiendo el espíritu de la Ilustración, decidieron impulsar una Academia de Bellas Artes. Sistematizar la enseñanza de diferentes disciplinas artísticas fue el objetivo de esta primera Academia, que no pudo salir adelante por la falta de fondos para su mantenimiento. Sin embargo, años más tarde, los mismos impulsores de la primera Academia, retomaron la iniciativa y con el respaldo del rey Carlos III, lograron sacar adelante un proyecto para impulsar el desarrollo de las enseñanzas artísticas, tanto como para llevar la cultura y el amor por el arte al público valenciano. No por casualidad, sería de la mano de la Academia cuando llegarían las primeras exposiciones públicas de Bellas Artes en Valencia.

250 años después, han llegado hasta nuestros días las obras de los primeros maestros ilustrados que impulsaron la institución, las de los artistas que siguieron su estela y de cuantos forman parte de este proyecto.

Hoy, como entonces, la Academia mantiene ese compromiso con la divulgación del conocimiento a través de la organización periódica de audiciones musicales, presentaciones de libros, conferencias…También a través de la investigación, con la edición de la revista científica “Archivo de Arte Valenciano”, la colección Investigació & Documents e Historia, Cultura y Patrimonio, además de la convocatoria de diferentes premios de Pintura y Composición Musical.

Medalla de Honor del Consell Valencià de Cultura, Medalla al Mérito Cultural de la Generalitat, de la Universidad Politécnica y el Ayuntamiento de Valencia, la Academia es hoy una entidad consultiva en materia de patrimonio cultural que sigue comprometida en la formación. Prueba de ello, las prácticas que estudiantes de las universidades valencianas realizan en la institución.

Todos los jueves, la Academia abre sus puertas a aquellos que quieran saber, a los que quieran descubrir más de este tesoro “oculto” y de cómo los guardianes del patrimonio cultural valenciano trabajan día a día para mantener este legado. Una cita con la cultura en el Museo San Pío V que, con motivo del 250 Aniversario de la institución, se puede completar con la visita a la exposición “La matanza de los inocentes” del escultor valenciano José Ginés. Una muestra de esculturas de gran impacto visual que se exhiben por vez primera en una exposición.

“La cultura – decía Manuel Muñoz– sirve para realizar a la persona, para que tenga conciencia para transformar el mundo”

Ese mismo espíritu, de difusión de la cultura, compromiso con el pasado y mirada hacia el futuro, se respira hoy en la sede de la Real Academia. Espacios llenos de arte, de sosiego, bibliotecas que nos trasladan al siglo XVIII y magníficos rincones donde reina el silencio y solo la luz del sol permite descubrir tesoros de otras épocas, en murales de piedra, en lienzos, en columnas viajeras… Por eso, la visita a la Academia es mucho más que un paseo por el patrimonio artístico valenciano.

 

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