- El director del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala pone en valor la disciplina de Clío para hacer frente al individualismo y cortoplacismo de la sociedad actual

“¿Por qué estudiar Historia hoy?” Esta fue la pregunta que planteó y contestó Carlos Gregorio Hernández, director del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, en el penúltimo Dies Academicus rectoral: «Pensar la Universidad hoy», del curso académico 2025-2026. Para el profesor de Historia Contemporánea de la Universidad CEU San Pablo, la Historia educa “la mirada a largo plazo y la atención al cambio”, una cualidad fundamental para enfrentarse individualismo y la cultura del “corto plazo” que han arraigado en las sociedades de hoy.
A lo largo de su ponencia el historiador hizo hincapié en que, a diferencia de los sostenido por José ortega y Gasset, el hombre tiene “naturaleza e historia”.
“Si quieres conocer a un grupo de hombres o a un hombre debes conocer su historia”
En su opinión, la historia es “uno de los saberes fundamentales del hombre porque enseña a ser humilde”. “Conocernos mejor debería ser ya una justificación suficiente para legitimar el estudio de la historia. Atender el pasado exige un esfuerzo de humildad que choca con la sociedad individualista en la que vivimos porque es darnos cuenta lo que debemos a los que nos precedieron”, enfatizó.

Carlos Gregorio Hernández explicó que al igual que existe el pensamiento matemático o filosófico, “se puede hablar de pensar históricamente como señaló Carl E. Schorske”. De esta manera, formar en esta disciplina “conforma nuestra identidad y ayuda a comprender el presente críticamente, la causalidad de las cosas y a entender a darnos cuenta de que las cosas cambian”.
“El estudio de la Historia interpela a la responsabilidad cívica y moral de los historiadores y de los estudiantes; comprender cómo se formó nuestro mundo es esencial para aprender a actuar en él”
El profesor explicó que cualquier actividad humana tiene historia y lamentó que la historia de cada disciplina se haya perdido en la mayoría de los planes de estudio y con ella “la conciencia de cada oficio”. En este sentido, el profesor se congratuló que todos los grados universitarios de las universidades CEU tengan materias humanísticas supervisadas por el Instituto que dirige: “La formación humanística es uno de los valores diferenciales de nuestras universidades. En realidad, no somos originales en esto, somos herederos de la visión de la universidad del Cardenal Newman, de Ortega y Gasset y de la experiencia que atesora nuestro instituto de Humanidades y la Escuela de Periodismo del Debate”.

En este momento de su intervención, Carlos Gregorio Hernández habló de voces que han alertado sobre los riesgos de que se pierdan las Humanidades y entre ellas la Historia. Recordó el informe de la National Commission on the Humanities de EEUU (1964), que concluyó la importancia de estos estudios para una sociedad democrática y el detrimento que sufrían por el énfasis en las ciencias y tecnologías.
Asimismo, leyó un fragmento de la Carta del Santo Padre Francisco sobre la renovación del estudio de la historia de la Iglesia (2024) para promover, en los jóvenes estudiantes de teología,” una real sensibilidad histórica”: “Con esta última expresión indico no sólo el conocimiento profundo y puntual de los momentos más importantes de estos pasados veinte siglos de cristianismo, sino también y, sobre todo, el surgir de una clara familiaridad con la dimensión histórica propia del ser humano. Nadie puede saber verdaderamente quién es y qué pretende ser mañana sin nutrir el vínculo que lo une con las generaciones que lo preceden”.
El profesor de Historia Contemporánea puso en valor la ciencia histórica para formar la mirada a largo plazo a la que se refería el Papa Francisco y la atención al cambio en las sociedades. “Unas cualidades -según dijo- que demandan las grandes empresas, también las tecnológicas”. Para corroborar lo afirmado, hizo un breve repaso de grandes directivos del mundo tecnológico, como Stewart Butterfield (Slack), Susan Wojcicki (YouTube), Reid Hoffman (Linkedln), Jack Ma (Alibaba) y Carly Fiorina (Hewlett-Packard), entre otros, que cursaron grados de Humanidades en la universidad.

Por último, el historiador también entró en los peligros de la Historia si se utiliza como un instrumento al servicio de la ideología y los peligros de confundir la historia con la memoria.




