El CEU de Elche y cinco ONG se alían para ofrecer tratamientos dentales gratuitos a personas vulnerables

Hay dolores que no se ven y, sin embargo, condicionan la vida entera. Un diente que late día y noche, una muela rota que impide comer con normalidad, una infección que se repite, una prótesis que nunca llega porque “ahora no toca”. En los márgenes de la exclusión social, la salud bucodental suele convertirse en una urgencia silenciosa: se aplaza, se normaliza, se aguanta. Y a veces termina pesando más de lo que parece, no solo por el impacto físico, sino por lo que implica en autoestima, relación con los demás o búsqueda de empleo.

Con ese trasfondo, la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche ha firmado un convenio con cinco organizaciones sociales de la ciudadProyecto Hombre, Conciénciate, Cáritas, Cruz Roja y Elche Acoge— para ofrecer tratamientos odontológicos básicos y esenciales sin coste a personas y familias en riesgo de exclusión social atendidas por estas entidades o que viven en sus recursos. La atención se realizará en la Clínica Odontológica Universitaria del campus, ubicada en el edificio Capitolio, y el acuerdo tendrá una duración de un año, con un descuento del 100% sobre la tarifa vigente para los tratamientos incluidos.

El acto de firma estuvo presidido por el rector Higinio Marín Pedreño y contó con la presencia del director del CEU en Elche, Paco Sánchez, y del vicerrector del campus ilicitano, Álvaro Antón, además de la vicedecana de Odontología, Ana Martínez Cuello, y el coordinador del Grado, Vicente Hernández.

Cuando ir al dentista no es una opción

En una ciudad con una red consolidada de entidades sociales, hay necesidades que se repiten con frecuencia en perfiles muy diferentes: personas que han atravesado una adicción, quienes viven o han vivido en la calle, familias en exclusión, migrantes que han pasado por rutas especialmente duras, o personas que encadenan precariedad y problemas de salud. La odontología aparece una y otra vez en ese mapa: por falta de recursos, por priorizar otras urgencias, por miedo, por desgaste acumulado.

El convenio busca precisamente cubrir esa brecha, la que se abre cuando la salud bucodental deja de ser un cuidado preventivo y se convierte en una lista de problemas acumulados. Desde el CEU, el planteamiento es claro: facilitar tratamientos básicos y esenciales a quienes más lo necesitan, en un entorno clínico universitario”, advierten desde la Universidad.

El coordinador del Grado en Odontología, Vicente Hernández, resumió el sentido práctico de la iniciativa en un doble plano: atención social y aprendizaje clínico. “Es para nosotros una gran alegría poder contribuir a esa ayuda a través del servicio odontológico y al mismo tiempo poder ofrecer a los alumnos un número de prácticas y un enriquecimiento también personal, no solo técnico”, señaló durante la firma.

“Una relación de simbiosis”: universidad y tercer sector

La vicedecana de Odontología, Ana Martínez Cuello, definió el acuerdo como una colaboración beneficiosa para ambas partes: “Esta relación de simbiosis es súper buena… está siendo un quid pro quo muy bueno”, explicó. La universidad ofrece un recurso asistencial real y las entidades canalizan hacia él necesidades que, de otro modo, quedarían sin respuesta.

Desde el punto de vista académico, la clínica universitaria aporta un espacio de prácticas con pacientes reales. Y, en este caso, con un perfil que plantea desafíos específicos. Martínez Cuello subrayó que las personas derivadas por las ONG suelen llegar con patologías acumuladas: “por desgracia, vienen con muchas patologías”, lo que obliga a un abordaje integral. En sus palabras, el aprendizaje va más allá del tratamiento intraoral: “No solamente el abordaje de las enfermedades meramente intraorales, sino ver a pacientes con situaciones complicadas… y se aborda desde el punto de vista integral de la sanidad”.

La voz de las ONG: adicción, calle, migración y dignidad

En Proyecto Hombre, recordaron que los procesos de adicción impactan directamente en la higiene y la salud bucodental. El convenio, dijeron, permite a las personas en tratamiento “acceder a arreglar sus bocas”, algo que muchas veces se pospone. “El tema de la adicción… afecta mucho a la higiene bucal”, explicaron, subrayando además la dimensión de hábitos y dignidad en el proceso de rehabilitación. Quizá una de las frases más reveladoras fue esta: “Ellos verbalizan que se les trata como personas”.

La fundación Conciénciate, que trabaja con personas sin hogar, situó el convenio en un horizonte de reinserción. Lo describieron como una herramienta para ofrecer “una segunda oportunidad” y destacaron que una dentadura en condiciones influye “no solo a efectos de salud, sino también a efectos de autoestima”. En su intervención hablaron de impacto social: un tratamiento dental puede convertirse en una pieza pequeña pero decisiva en procesos de búsqueda de empleo o reconstrucción personal.

Cáritas puso el acento en el perfil de personas atendidas —en calle o en exclusión— y en la frecuencia de problemas odontológicos vinculados a trayectorias de consumo. En su caso, el acuerdo supone un recurso de derivación estable para necesidades que, sin ese apoyo, suelen quedar desatendidas. En Cruz Roja, señalaron que atienden a personas a las que “la vida ha sido muy dura” y describieron una población importante con pérdida de piezas y problemas graves de dentición, valorando especialmente que el convenio garantice una atención con “trato humano”.

Por último, Elche Acoge explicó que el convenio abre una vía para casos que antes no tenían salida, especialmente en población migrante. Hablaron de trayectorias extremas en rutas migratorias y de cómo, al llegar, muchas personas no verbalizan de inmediato sus necesidades por desconfianza o miedo. En ese contexto, la atención odontológica se convierte también en una puerta de entrada: genera confianza y ayuda a detectar problemas que afectan directamente a su bienestar. La entidad compartió el agradecimiento trasladado por usuarios que han pasado por el servicio.

Salud, autoestima y empleo: el impacto invisible de una sonrisa

En el terreno social, una boca sana es mucho más que estética. Es poder comer sin dolor. Dormir sin inflamación. Hablar sin vergüenza. Sonreír sin taparse. Y, en algunos casos, presentarse a una entrevista sin sentir que la dentadura es un estigma.

Por eso la odontología aparece con tanta frecuencia en la lista de “necesidades invisibles” que acompañan a la exclusión. En muchas trayectorias, primero se atienden urgencias de vivienda, alimentación o documentación. Después llegan otras capas: salud mental, hábitos, empleabilidad. Y ahí, de pronto, la salud bucodental emerge como un obstáculo real.

El convenio firmado en Elche busca intervenir justo en ese punto: no como un gesto simbólico, sino como un recurso concreto, medible y accesible para colectivos derivados por entidades con experiencia en acompañamiento social”, reconoció el rector de la CEU UCH.

Una clínica universitaria al servicio de la ciudad

La Clínica Odontológica Universitaria del CEU en Elche, ubicada en el edificio Capitolio, funciona como espacio docente-asistencial. El acuerdo con las ONG formaliza un marco de derivación y atención para pacientes en situación de vulnerabilidad, con un descuento del 100% para tratamientos básicos y esenciales durante la vigencia del convenio.

Desde la universidad, el acuerdo se enmarca en su compromiso con las necesidades sociales del entorno, y también en la idea de que la formación universitaria puede conectarse con realidades comunitarias. Según Vicente Hernández, el objetivo compartido entre universidad y entidades se sostiene en esa doble vertiente: atención y aprendizaje. Y, además, en la posibilidad de crecimiento del modelo: “Estamos trabajando con un número alrededor de seis fundaciones y estamos en conversaciones con otras fundaciones para seguir creciendo y seguir ayudando a la ciudad de Elche”.

Artículo anteriorDel “derecho a ser escuchado” al riesgo del ‘sharenting’: Elche acoge una jornada internacional sobre protección jurídica de menores y mayores
Artículo siguienteDesde Renault París, al Máster en Diseño de Producto de la CEU UCH