Clara Sánchez: “El resurgir espiritual me llama la atención porque parece una reacción del ser humano a la irrupción de las nuevas tecnologías”

0
14

Una entrevista de Alfonso Sanfeliu / Imagen: Javier Ocaña – Planeta

La académica de la Lengua, Clara Sánchez, ha publicado nueva novela en Planeta, Lo inexplicable, en la que invita al lector a creer en lo que no se ve y no podemos explicar con palabras. La última obra de Sánchez, publicada con gran éxito en Italia, es un peculiar artefacto literario inclasificable que se mueve entre géneros con la brillantez de no perder pie durante toda la tensión narrativa. Estamos ante un thriller psicológico, al estilo más genuino de Stephen King, en el que se combina el género policial con lo sobrenatural para hablar de la muerte y de lo que viene después, con una reflexión profunda sobre la reencarnación, la resurrección y la vida más allá de la propia muerte. De todo ello conversó con El Rotativo.

Clara, no es muy habitual en España un tipo de novela como la que ha hecho usted con Lo inexplicable, ¿cómo surge la idea?

Es una novela inclasificable, de corte existencial, como todas las mías, porque en el fondo de la novela estoy hablando de lo que a mí siempre me preocupa que es qué lugar ocupamos en este universo del que no sabemos absolutamente nada. No somos capaces de ir más allá, de comprender más y de ahí nace la novela, de que no entendemos nada… Desde que tenía uso de razón me parece que vivimos en un mundo muy extraño y me veo a mí misma como extraña, a partir de ese punto surge toda la novela.

¿Se siente extraña a sí misma?

Sí, siempre me he sentido extraña y marginal y, seguramente, por eso escribo, porque nunca me he sentido como del todo asentada, ni en los sitios ni en la vida, pero no creo que sea la única.

¿Es una persona en continua búsqueda?

Completamente y sin querer. No soy una aventurera mental que vaya a la caza de nuevas cosas, sino que vienen a mí porque no me siento conforme o conformada con las explicaciones y con lo que hay. La vida es muy corta y no nos da tiempo a aprender demasiado ni a entender. Ese es también el punto del que arranca la novela. Como no tenemos tiempo, por la brevedad de nuestra vida, sería muy deseable poder prolongarse en otras vidas, lo que llamamos reencarnación.

«El ser humano intenta poner orden en su vida a través del tiempo, lo que pasa es que el tiempo cambia y nos cambia»

¿Por qué ha elegido en esta novela a un niño y por qué habla del futuro o hacia dónde nos proyectamos desde la muerte, no desde la vida?

Nos proyectamos desde la muerte, porque desde la vida a lo que vamos es hacia la muerte, pero creo que hay otras alternativas -desde la muerte- a través de las cuales poder saltar a otras existencias. Y, en cuanto al protagonismo del niño es porque un niño ve donde los adultos ya no ven. Un niño es la pureza, es la mirada límpida, y ven cosas que nosotros, los adultos, ya no vemos, por eso es el protagonista de la historia. El niño es el ideal de la página en blanco, tiene el futuro por delante, se puede proyectar hacia el futuro, hacia lo desconocido.

Plantea perpetuarse a través de la reencarnación, pero también nos podemos perpetuar -sin ese halo de misterio- a través de la memoria, del recuerdo, de intentar parecernos a nuestros predecesores.

Obviamente, tenemos mucha carga genética hereditaria y cierta carga de reencarnación. Nosotros somos fruto del devenir de la evolución humana y llevamos la carga de muchas generaciones anteriores que han ido depositando su herencia, pero nosotros también depositamos nuestra herencia en los demás y buscamos prolongarnos en los demás, por eso tenemos hijos, para dejar algo de nosotros. Todo esto es lo que he llevado a esta fábula sobre la necesidad de prolongarse en otras personas.

Hablamos de la muerte y hablamos de no tener tiempo suficiente para vivir, ¿es también esta novela una reflexión sobre el tiempo?

Claro, porque el tiempo, su avance, nos conduce a la muerte y si variamos de manera poética nuestro concepto de lo que es el tiempo, veremos el mundo y la vida de otro modo. El ser humano intenta poner orden en su vida a través del tiempo, lo que pasa es que el tiempo cambia y nos cambia. Con el empuje tecnológico se está incidiendo mucho en el tiempo y en el concepto que nosotros tenemos del tiempo, fíjate la incidencia de la IA en nuestras vidas…

Pero, junto a todo lo que describe, paso del tiempo, muerte, proyección hacia el futuro, la sociedad está viviendo lo que parece una nueva eclosión o resurgir espiritual.

El resurgir espiritual me llama la atención porque parece una reacción del ser humano a la irrupción de las nuevas tecnologías. A mí me encanta el progreso, pero todo va excesivamente rápido y no nos da tiempo a adaptarnos, por eso creo que -de alguna manera- la sociedad necesita una grieta que puede ser ese resurgir espiritual. Aunque yo diría que lo que necesitamos es una grieta poética por donde escapar, porque necesitamos dotar a todo de mayor poesía, pues la poesía se manifiesta absolutamente en todo.

«reivindicaR a Platón o a Sócrates es un síntoma de que nos falta algo y ese algo desemboca en el espíritu humano, en la espiritualidad, en la poesía»

La poesía, muchas veces, muestra el alma del hombre, ¿no?

Exactamente. Para ir un poco más allá, a veces lo llamamos espiritual, pero lo espiritual siempre es poético porque se sale de lo convencional.

No sé si usted tiene la misma impresión, pero con esta reflexión, al final, lo que parece que en el fondo estamos reivindicando son las Humanidades.

Totalmente, totalmente, y a ver si volvemos a ellas. Los que nos aportan, en nuestro día a día, son los filósofos clásicos, que, si nos fijamos, ya lo vivieron todo. Ahora estamos reivindicando a Platón o Sócrates es un síntoma de que nos falta algo y ese algo desemboca en el espíritu humano, en la espiritualidad, en la poesía. Solamente el alma humana puede rescatarnos del mundo y de la realidad.

Anteriormente, hablaba del niño y de su pureza. Hemos hablado de la poesía, pero ¿quizás estamos hablando también de rescatar la belleza de nuestro entorno y de nuestra vida? ¿Es posible que, aplastados por la realidad más prosaica, no alcancemos a valorar que estamos vivos y, como usted dice, no sabemos qué hacemos aquí, pero estamos?

Desde donde estamos tenemos que buscar el ángulo más propicio desde el que volvernos un poco más sabios.

¿Con qué quiere que se quede el lector cuando inicie este camino hacia lo desconocido con Lo inexplicable, Clara?

Cada lector realiza una lectura propia del texto, por lo que la novela tendrá lecturas diferentes. Yo creo que si tiene un leve momento de reflexión sobre si comparte conmigo estas inquietudes, seré muy feliz.