No Good Men: la comedia romántica que desafía los estereotipos del cine sobre Afganistán

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Un análisis de Natalia Ramírez

Hay una escena final en No Good Men en la que el tiempo se detiene a través del silencio, mientras el mundo alrededor de los protagonistas parece desvanecerse por un instante en medio del caos que los rodea. Una escena que habría cambiado por completo mi experiencia al ver la película: al entrar a la sala, no sabía que aquella mujer que vería en la pantalla era la misma que la dirigió. Sharbanoo Sadat no tenía planeado ponerse frente a la cámara cuando comenzó  a escribir. Al preguntarle durante la mesa redonda qué había significado para ella tomar esa decisión, su respuesta fue: «Por primera vez me encontré a mí misma a través de mi propia mirada creativa.»

Cinema Jove otorga el premio del público y el premio a la mejor dirección a Shahrbanoo Sadat tras el estreno de la comedia romántica afgana ‘No Good Men’. Una  historia que presenta realidades a través de un lente diferente, desde un lugar en donde usualmente se utiliza el contexto bélico como principal componente dentro de la narrativa.

Presentada originalmente como película inaugural en la pasada Berlinale, No Good Men narra la vida de ‘Naru’ una mujer de 25 años que se ha convertido en camarógrafa en Kabul News. Luego de terminar su relación con su esposo debido a su constante infidelidad, Naru se propone salir adelante y en un entorno en el que esta rodeada de hombres, se encuentra con la pregunta: Are there any good men left in Afghanistan? / ¿Queda algún hombre bueno en Afganistán? Es aquí donde conoce a ‘Qodrat’, un reconocido periodista de 50 años con el que crea una conexión.

​“¿Por qué se les exige a los personajes de mi país ser unidimensionales, en lugar de seres humanos complejos como cualquier otro?” Sharbanoo Sadat

​¿Fue realmente el regreso del talibán lo que dio inicio a una sociedad patriarcal, o la presión sobre las mujeres ya estaba presente en los tiempos de la democracia en Afganistán? Esa es la pregunta que plantea No Good Men, una película en donde su propia protagonista entra en conflicto con sus prejuicios. Un film que se ha ganado la emoción del público. La obra rompe con las expectativas y se sale de la estructura narrativa de una comedia romántica para presentar de una forma orgánica la realidad sobre la percepción del romance que tienen las mujeres en Afganistán. ​El largometraje no supone ser una crítica únicamente hacia el talibán sino a la sociedad patriarcal que ha oprimido a las mujeres afganas desde mucho antes.

El proyecto se convirtió en una aventura incluso para su misma directora, ya que al comenzar sus intenciones eran las de hacer una película en donde se representaría un poco de la vida cotidiana de las mujeres de forma humorística, incluso, y se convirtió en una oportunidad para romper con la idealización de la democracia. En cuanto a la producción, se rodó en Alemania, pero también se utilizaron imágenes de archivo, además de corrección de color y efectos visuales, y se utilizó el manuscrito de Anwar Hashimi, quien cumple con el rol masculino que acompaña a la protagonista durante la película.

​El guion ha logrado que la audiencia logre empatizar con el personaje masculino, a pesar de que el título de la obra en sí pueda resultar engañoso para algunos, No Good Men no es necesariamente una crítica social sin solución, al contrario ofrece una imagen más simple de cómo a través del respeto y algunas veces incluso a través del silencio un personaje puede parecer un ser humano decente y existen algunas sociedades en donde el recuerdo de esa figura ha sido completamente expulsado de sus realidades.

​Shahrbanoo estaba viviendo en Kabul antes de filmar esta película y solía evitar hablar sobre mujeres, ya que consideraba que, desde la llegada del talibán, varios cineastas, los medios y toda la discusión y el debate se tornaban en torno a los temas de derechos humanos y, sobre todo, cuando se trataba de mujeres, se había convertido en una “tendencia”. Pero luego decidió reclamar el poder como mujer para convertirse en una verdadera voz de justicia.

“El cine es un privilegio; ser cineasta me da mucho poder y eso no tiene precio”

​Una de las frases con las que terminó el coloquio, una que contiene muchísimo poder en sus palabras. En Afganistán, el cine también funciona como resistencia debido a la alta censura, la prohibición de la imagen y el riesgo de vida que supone para aquellos que se atreven a compartir su historia bajo el régimen del talibán. Durante esta película, a través de la ironía y la sátira, Shahrbanoo  ha logrado contar la historia de una experiencia colectiva que se ha convertido en la realidad de muchas mujeres.

​En la actualidad, las mujeres en Afganistán han sido completamente eliminadas de la vida pública, excluidas del sector laboral. Las consecuencias legales para un hombre que sea violento contra su mujer serán sancionadas únicamente si este deja hematomas y será condenado a 15 días de prisión, lo cual es menor que la sanción que existe por golpear a un animal. El Talibán incluso ha prohibido el acceso a la educación a mujeres mayores de 12 años y ha dejado a 2,2 millones de niñas fuera del sistema escolar. El artículo 34 del código penal del Talibán incluso penaliza que una mujer abandone el lugar, así sea por abuso, y la condena a tres meses de prisión.

​En un mundo donde se reciben constantemente malas noticias, es muy fácil que nuestra atención sea efímera en ocasiones; es a través del cine donde podemos encontrarnos con protestas pacíficas que realmente nos hagan conectar y comprender la realidad. El cine se ha convertido en una herramienta que no solo se ocupa del entretenimiento social, sino que también es un arma política que sirve para denunciar y para concienciar a su público.

Ficha técnica

Título: No Good Men
Año: 2026
Dirección: Shahrbanoo Sadat
País: Coproducción internacional : Alemania, Francia, Noruega, Dinamarca y Afganistán
Género: Comedia romántica
Reparto: Anwar Hashimi, Shahrbanoo Sadat
Producción: Marina Perales Marhuenda (productora valenciana)
Premios Cinema Jove 41: Premio del Público y Premio a la Mejor Dirección