María Albiñana, Cinema Jove: «Lo bonito del cine es cuando hay comunidad, porque el cine es una obra colectiva»

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Una entrevista de Natalia Ramírez / Imágenes: Cinema Jove

Mujer con una trayectoria multidisciplinaria en el mundo cultural, entre el cine, la danza y la actuación, María Albiñana es la primera mujer directora encargada de la 41ª edición de Cinema Jove. Una responsabilidad asumida con naturalidad al frente de un ciclo de cina que conoce desde dentro, cuya mirada se centra en el cine que acompaña al espectador para siempre. A pesar del poco tiempo con el que ha podido trabajar en esta edición, su sensibilidad ya se ha hecho notar con nuevas propuestas y formatos como CinemaKids y Cinema Jove Meets que buscan integrar a todos los públicos entre las historias que se cuentan en la gran pantalla. De todo ello, habló Albiñana para EL ROTATIVO. 

Cuarenta años de festival y ninguna mujer en la dirección hasta ahora. ¿Qué significa esto para ti?

Es una pena que no haya habido mujeres antes. Yo creo que, cuando de repente nos convertimos en algunas de las primeras en hacer algo, por un lado, es un honor, pero por otro llega un poco tarde, porque no estamos en los 60, estamos en el 2026 y han pasado 41 años, y espero, como dije en mi discurso de inauguración, no ser la última.

Durante esta edición es una notoria presencia de mujeres como protagonistas. Anteriormente has dicho que esto se ha generado de forma orgánica y no es algo que haya sido planificado. ¿Qué piensas que dice eso del estado actual del cine joven internacional?

Me parece que finalmente está cambiando, y es bueno que no haya sido de manera forzada porque, de hecho, muchas veces intentamos no ver ni quién dirige. Es un poco de ver qué nos encontramos, desde el anonimato para que la obra hable por sí misma. Es muy bueno tener mujeres cineastas con historias de mujeres a las que les pasan muchas cosas y que están en activo, no son secundarias, ni dependen de nadie. Espero que haya más historias así.

¿Dirías que te llevó por sorpresa una vez viste ya toda la programación y te diste cuenta de eso?

No, no, porque creo que ya está pasando mucho y creo que cada vez lo vamos a ver más.  Está muy bien poner el foco en la mujer, tampoco siempre, pero cuando lo pones es porque hay una necesidad, porque no existimos.  Al fin y al cabo, creo que no se trata de historias de mujeres o de hombres, sino de historias de personas que les pasa algo.

¿Cómo ha sido, después de once años trabajando con el festival, ser ahora su directora? ¿Se ve con otros ojos?

Se ve con mucha responsabilidad, obviamente, y al principio quizá con un poco de inquietud, porque también he tenido muy poco tiempo junto con el equipo. Un equipo, formado enteramente por mujeres, en el que trabajamos muy bien juntas. Yo creo que hay que arriesgarse muchas veces y, en esta ocasión, lo hemos hecho a través de nuevos ciclos y eventos por los que hemos querido apostar y han funcionado.

¿Crees que sí se puede hacer cine transformador partiendo desde un punto en el que existen muchas limitaciones?

Ahora es el momento. Ahora mismo se ha democratizado muchísimo el nivel de producción y se tiene acceso a cámaras y equipo cuanto antes no se tenía. porque antes o tenías dinero y tenías que invertir dinero en un material. Ahora eso, pues claro, si se tiene es fabuloso, pero si no se tiene, existen móviles y miles de cosas y gadgets que se pueden usar para hacer contenido audiovisual e incluso obras de arte con muchísimo nivel. Yo misma he notado que las generaciones más jóvenes tienen unos conocimientos de producción y de montaje que nosotros antes no teníamos. Quizás hay momentos en los que esa rapidez o esa inmediatez pueden jugar también a la contra, pero al final son las experiencias y las dificultades las que te ayudan en el proceso de aprendizaje.  

“A mí el cine me gustaba experimentarlo en comunidad, de hecho, me gusta que se vea en comunidad. Por eso no basta simplemente con verlo en casa, sino que es el experimentar el ir a una sala y compartirlo”

Una de las nuevas iniciativas es CinemaJove Meets, en donde se busca generar “puentes” y conexiones en las que surjan nuevos proyectos luego del festival. ¿Cómo conviven, en tu cabeza, la esperanza que depositas en las nuevas generaciones y la incertidumbre que rodea al cine en la era de la IA?

Bueno, tuvimos una mesa sobre inteligencia artificial también y yo creo que es una realidad, creo que es una herramienta más que los directores usarán si su historia lo necesita.  En mi opinión es una herramienta más y creo que los jóvenes son quienes escribirán la historia del futuro del audiovisual. A la vez considero que se limita mucho más la creatividad con la inteligencia artificial, que a mí me gusta usarla para ciertas cosas, pero creo que lo bonito del cine es cuando hay comunidad, cuando tú estás creando y el otro está escribiendo y el otro está actuando y el otro está haciéndote el diseño de producción y el otro está haciendo el vestuario. El cine es una obra colectiva y en el momento en que se convierte en una persona junto a una máquina, pues igual es interesante, pero quizá no es mi forma de entender el cine. 

El programa trilingüe es una de las novedades de esta edición. ¿Qué otros cambios destacarías respecto a las ediciones anteriores que has vivido?

Creo que el cambio ha sido porque soy una directora nueva, que tengo una experiencia nueva. Vengo de otro sitio al que estaban Carlos Madrid o Rafa Maluenda y también tengo una realidad lingüística muy diferente. Yo en mi vida soy bilingüe y en mi casa funcionamos continuamente entre el inglés y el español todo el día. Para mí es una realidad que hacía falta en el festival porque veo a los invitados y en su mayoría hablan inglés. En general, en los festivales internacionales tienen que existir esos idiomas. Me parecía importante que existiese de la misma forma que me parecía interesante que se mantuviera esta dualidad que tenemos en València, que es el valenciano y el castellano. Esto es algo como muy orgánico, que existe y se hace así. ¿Por qué? Porque es lo que vivimos todos. Simplemente creo que la gente internacional se siente muchísimo más en casa cuando puede entender las cosas y a la vez que los mismos valencianos nos sintamos de la misma manera. Además, y luego porque este año hemos incluido muchísimos Q&As y Panel en donde la gran mayoría de los directores son de fuera, entonces se necesitaba traducción constante.

Durante la gala hablaste un poco sobre cómo la cultura sigue siendo una herramienta para entender y transformar el mundo al elegir la película de The Patron para la apertura, más allá de que pudiera gustar a un público amplio, ¿crees que también pesó esa voluntad del festival de mostrar cómo el arte y la cultura nos unen?

Creo que el arte es transformador y eso se ve reflejado en la película y se ve completamente como cualquier persona puede tener esa sensibilidad hacia él. También se habla mucho de las clases sociales, y de repente, cómo un personaje muy joven entiende tanto. Yo también soy actriz y hay muchas escenas que me recuerdan mucho a cómo cuando empecé.  Creo que eso es un poco el origen de Cinema Jove. Empiezas con esta ilusión de crear, de no saber muy bien a dónde vas, pero así es como suele suceder, y luego se llega a crear estas películas, estos cortos, estas series. Me llamó la atención que las generaciones mayores me dijeran que les había gustado, pero con un “pero”, que no entendían cómo se relacionaban los personajes. Y eso me encantó, porque creo que esa extrañeza es generacional, esa forma tan particular de comunicarse quizás les resulta ajena, pero, precisamente por eso, me parece una película idónea para dar comienzo.

¿Cómo surge la iniciativa de CinemaKids este año dedicado al público más joven?

Yo llevaba años pensándolo ya que ha habido bastantes años en los que hemos recibido series infantiles o series de animación, no exclusivamente para niños, quizá a veces para público más adulto. Me daba una pena que no hubiese niños en la sala. Llevaba mucho tiempo con esta idea detrás y enseguida que me nombraron directora dije: bueno, yo también soy mamá y tengo una muy buena espectadora en casa, así que sabía que tenía que hacer algo para los niños. Además, la gran mayoría de los cortometrajes de animación de la sección están hechos por estudiantes, así que de repente todo encajaba perfecto. Las dos sesiones están agotadas, lo cual es una señal muy buena. Espero que siga creciendo, porque son el futuro de Cinema Jove.

¿Con el debate constante entre si las salas de cine serán reemplazadas por las plataformas de streaming, ¿qué le dirías a los padres sobre la importancia de este tipo de iniciativas que prometen generar un público fiel desde pequeños?  

Diría que tienen que ir a más sala, se tienen que sentar, hay que aprender a estar calladito, hay que aprender que hay unos silencios, hay que aprender que hay una mirada común. Sí, yo creo que es necesario totalmente y pida más padres que lleven a sus hijos al cine. Es verdad que ahora estamos en la época de no querer exponer a tantas tantas pantallas a nuestros hijos. Y eso a veces también hace que oiga muchos padres que dicen: “Yo no lo he llevado al cine porque quiero evitar pantallas”. Pero no todas las pantallas son iguales, una cosa es una pantalla de un móvil y otra cosa es vivir esta experiencia en un cine con muchísimos más niños. Eso es importante porque también educa a los pequeños mucho y me parece también muy importante que sepa quién ha dirigido el corto y les enseña a darle valor al arte. 

¿Qué crees que le da la experiencia cinematográfica a un niño que no le da otra experiencia cultural?

Imaginar para soñar, para empezar a valorar, también se genera una mirada crítica. De hecho, ellos entregarán su premio al público durante esas sesiones y es importante también que se les escuche a ellos.

¿Qué cambio esperarías que se llevaran todas las personas que asistan durante esta semana a Cinema Jove?

Que se hayan sentido como en casa, que digan que este festival es muy chulo, se lo voy a contar a todo el mundo y el año que viene quiero volver. Eso.

Si tuvieras que definir el festival, en una palabra, ¿cuál sería?

Prefiero describirlo en dos:  la capacidad de reinventarse.