Alumnos de la CEU UCH participaron durante el fin de semana en los actos centrales con el Papa León XIV

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Enviado especial en Madrid: Borja Gregori / Imágenes: CEU UCH

Si pudiéramos resumir la visita del papa León XIV a Madrid con pocas palabras, sería la dirigida a los jóvenes durante la Vigilia de Oración del sábado: “Sed humanos”. Estas dos palabras, simples, pero con mucho significado, han sido repetidas varias veces por el pontífice en su primer viaje a España. En un mundo donde las redes sociales y la inteligencia artificial parece dominarnos, el Papa pide a todos algo que parece sencillo: ser humanos. Y una de nuestras características para lograrlo es vivir, pero vivir en comunidad.

De hecho, si por algo se define el CEU es, precisamente, por la comunidad, y así lo ha demostrado. Toda la comunidad CEU convivió durante el fin de semana, durmiendo reunida en el colegio de Argüelles y alzando la mirada. Varias decenas de estudiantes, junto a profesores y personal de administración de los tres campus de la Universidad —Valencia, Elche y Castellón—, estuvieron en Madrid para vivir y compartir en primera persona la visita apostólica. No obstante, no lo hicieron solos, ya que toda la comunidad CEU se reunió para vivir -todos juntos- esta experiencia. “Es una experiencia también de unidad del CEU. Todos con el Papa es un momento especial, porque el Papa no viene todos los días. Esta vivencia, además, la quiero transmitir en las aulas a mis alumnos”, destacó Alfonso Martínez, profesor de Doctrina Social de la Iglesia de la Universidad CEU Cardenal Herrera, sobre la visita del santo padre, León XIV.

Tanto el sábado como el domingo fueron días especiales. Primero la Vigilia y, posteriormente, la Eucaristía marcaron a toda la comunidad CEU. “Para mí, esta visita es un golpe de realidad. Es una oportunidad de parar, de reconocer la importancia de la fe en nuestra vida y de dedicar unos días plenos a ella. De recordar que somos una Iglesia viva, joven y que se mueve por un mismo objetivo”, confesó Celia Vicedo, alumna de cuarto de Enfermería, que también destacó que espera que esta visita le llene de emoción y alegría, pero, sobre todo, de valentía, y que les motive a buscar las herramientas para permanecer a su lado. “Espero que sus palabras dejen una huella profunda en todos los jóvenes, tan divididos, pero con el objetivo de hacer del mundo un lugar mejor. Que nos motive a vivir una vida con sentido, con honestidad y siempre mirando a nuestros hermanos”, sentenció.

Este viaje ha marcado un camino de fe y esperanza para los colegios de la comunidad CEU y las cuatro universidades: CEU Cardenal Herrera, Abat Oliba, Fernando III y San Pablo. “Esto es algo que, sinceramente, nunca olvidaré, porque no todos los días se tiene la oportunidad de estar tan cerca de un momento tan importante para la Iglesia y para tantas personas que compartimos la fe”, comentaba Arantxa Sanz en el colegio antes de ir a la Vigilia. También destacó que la experiencia fue intensa y bonita. “Me quedo con cada momento vivido, con las conversaciones, con las miradas de ilusión, con el ambiente en las calles y con la sensación de formar parte de algo mucho más grande. Creo que este tipo de experiencias ayudan a fortalecer la fe, pero también a valorar la importancia de caminar junto a otros, de sentirnos acompañados y de compartir aquello que nos une. Pero, sobre todo, a hacer comunidad”, aseguró Arantxa con ilusión en la voz al llegar a Valencia.