
Redacción ROTATIVO – AGENCIAS / Imagen: EFE/J.J. Guillén
El Rey Felipe VI ha lamentado el «dolor» que han causado los casos de abuso por parte de la Iglesia, que no son representativos de toda la institución, y ha agradecido al Papa León XIV la «claridad y firmeza» que ha demostrado frente a esta cuestión, que ha contrapuesto con la «enorme labor social» que realiza la Iglesia Católica.
El monarca ha aprovechado su discurso durante el acto institucional queha congregado a las autoridades del Estado y al cuerpo diplomático con elque el Pontífice ha arrancado su visita a España, que finalmente incluirá unencuentro con las víctimas de abusos, para contraponer ambas realidades.
La Iglesia Católica, ha dicho Felipe VI, realiza una «enorme labor social»,»fruto del compromiso de los religiosos y religiosas, los ascerdotes, losdiáconos, los jóvenes que se implican en la vida de la parroquia, losvoluntarios que ayudan en residencias, albergues, comedores y centros deacogida», por quienes ha manifestado su «reconocimiento y gratitud», asícomo su «admiración especial» por los misioneros.
Frente a ello, «no puede haber mayor contraste», ha reconocido el Rey, que»el dolor causado por los casos de abusos que ni son ni pueden serrepresentativos de la inmensa comunidad eclesial», ha recalcado.
En este sentido, ha reconocido la «claridad y la firmeza» mostrada por LeónXIV, subrayando que «son esenciales en el proceso sanador y de reparacióndel daño infligido». «Lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesiay para la sociedad en su conjunto», ha subrayado.
Por otra parte, el monarca ha aprovechado para llamar la atención sobre laimportancia de «saber escuchar», incidiendo en que no «todo vale» y es»admisible» en los tiempos actuales, citando en este sentido la relevanciade la primera encíclica del Pontífice al abordar los desafíos de laInteligencia Artificial.
NO TODO VALE
El Rey ha advertido de que «en este tiempo corremos el riesgo de olvidaraquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia deque, abolidas muchas de nuestras creencias por el pulso de la actualidad,todo vale, todo es admisible, negociable y justificable».
«No es así», ha recalcado, esgrimiendo que «la dignidad de la persona, losderechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacionaldebe seguir siendo nuestros números primos».
En ellos y sus múltiples combinaciones, ha añadido, tras habermencionado que Robert Prevost estudió matemáticas, «está la aritméticade la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la queresta y divide».
En estas circunstancias, el monarca ha sostenido que la voz de León XIVes «fuente de inspiración» no solo para los más de 1.400 millones decatólicos, sino que «resuena por su contenido ético mucho más allá, entodas las conciencias» y ha elogiado su encíclica, a la que, ha dicho «no lemueve una visión catastrofista, sino una mirada cargada de esperanza y deoptimismo en el ser humano». Es en defintiva, ha agregado, «un textohumanista».
«Vuestras palabras», le ha dicho al Pontífice, «nos instan a reemplazar elmiedo, que es estéril y paralizante por un conocimiento, meditado ycompartido, del potencial y de los riesgos de esta nueva realidad».


