Antoni Tàpies, protagonista en BANCAJA con una exposición que recoge sus últimos años creativos

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Información e imágenes: Theo Martín

La Fundación Bancaja acoge la exposición TÀPIES. ÚLTIMA DÉCADA: 2002-2012, una muestra dedicada a los últimos años de producción artística de Antoni Tàpies, considerado uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX y figura clave del informalismo europeo. La exposición reúne obras realizadas entre 2002 y 2012,una etapa en la que el artista llevó su pintura a una forma muy simple, centrada en la materia, el silencio y el gesto.

Los cuadros expuestos en Fundación BANCAJA muestran un estilo visual con superficies rugosas, colores oscuros, símbolos simples y materiales cotidianos convertidos en arte. Tàpies entendía la pintura como algo físico, donde el contacto directo con la materia era tan importante como la imagen final. El propio artista explicó en varios escritos autobiográficos que muchas de sus técnicas surgieron a partir de la suerte. En una ocasión, al sostener un cuadro que todavía estaba húmedo, las huellas de sus dedos quedaron marcadas sobre la superficie. Ese descubrimiento cambió su manera de pintar y convirtió la huella en un elemento muy importante de su obra.

Entre las obras presentes en la exposición destacan Rectangle marró i manta (2002), una pintura, collage y ensamblaje sobre madera en la que Tàpies combina materiales cotidianos con grandes superficies oscuras y texturizadas; o Díptic de fusta (2005), una técnica mixta sobre madera donde el artista trabaja el soporte como si fuese un muro desgastado por el tiempo. También aparece Homenatge a la matèria (2006), una obra realizada con técnica mixta y collage sobre tela que resume una de las grandes obsesiones del pintor: convertir la propia materia en protagonista del cuadro. En piezas como Matèria i bastidor (2009), Tàpies deja visible la estructura de la base, eliminando la separación entre pintura y objeto y reforzando la idea de que el cuadro es un elemento físico y no solo visual.

La exposición incluye además obras como A veritable (2006), Tres raspalls (2008), Boca i ulls (2008) o Creus i ics (2011), donde aparecen algunos de los símbolos más reconocibles del artista: cruces, letras, signos y elementos cotidianos convertidos en imágenes con diferentes significados. En muchas de estas obras, la pintura parece una pared desgastada, llena de fisuras, arañazos y cicatrices que muestran el proceso creativo. Uno de los aspectos más interesantes de la exposición es la tensión entre violencia y calma. Aunque las obras nacen de un proceso físico intenso —raspar, arañar o acumular materiales— el resultado transmite una sensación de silencio y concentración cercana a la meditación oriental, una influencia que el propio Tàpies reconocía en su trabajo.

La exposición también dedica espacio al entorno de Campins, en el Montseny, donde el artista pasó largas temporadas trabajando junto a su esposa Teresa Barba. Allá encontró un refugio alejado del ritmo urbano, rodeado de naturaleza y silencio. Una de las fotografías presentes en la muestra, Antoni Tàpies en su taller de Campins (2003), permite acercarse a ese espacio íntimo donde nacieron muchas de sus últimas obras. Más allá de estilos o categorías, TÀPIES. ÚLTIMA DÉCADA: 2002-2012 acerca al público a un artista que convirtió materiales simples en pensamiento visual. La exposición invita a observar lentamente cada obra y descubrir cómo, en manos de Tàpies, la materia puede transformarse en emoción, memoria y reflexión.