Una crónica de Laura Chofré / Imágenes: MFW 2026
La Mediterránea Fashion Week ha vuelto en su 5ª edición y lo ha hecho contando la moda desde diferentes lenguajes. La segunda jornada ha venido caracterizada por un perfil global, con cuatro diseñadores que han mostrado a través de sus creaciones cuatro orígenes y cuatro formas de entender la moda contemporánea. El Centro Cultural de la Petxina ha acogido a creadores de Rumanía, Rusia o Turquía en una combinación donde también se pudo admirar las creaciones locales. Una cita llena de contrastes que ha hecho viajar a los asistentes, sin moverse de sus asientos.
La primera destino ha sido Rumanía con la firma Ramelle y la colección Make a Wish. La propuesta muestra una visión de la feminidad contemporánea, poderosa y sofisticada, a través del sello estético de la firma y su diseñadora Ramona Mihaela. Los diseños han destacado por sus siluetas sencillas contrapuestas con el juego de los encajes, lentejuelas y telas transparentes que traducen el mensaje de autoridad y sensualidad. La colección invita a la acción y rechaza la imagen de una mujer que espera a que sus deseos se cumplan, un mensaje reforzado con una paleta de blancos puros, rojos y negros.



Inspirada en la mujer ha sido el título de la colección que se ha presentado durante la tarde y es que la mujer no ha sido el foco en un único desfile. En esta segunda ronda la MFW ha hecho viajar a los asistentes hasta Rusia con la firma ADDICTED_TO, creada por Olesya Kosopletkina. Sobre la pasarela han desfilado escotes, asimetrías y telas que aportan potencia a las piezas concebidas bajo el lema “Women. Power. Addiction”.



Turquía ha sido el tercer destino con YİĞİT ERYENDİ y Magic Planet – Gliese 667-CC. Una colección de 50 looks que a través de la vanguardia trata de visionar la moda en 2078. En las piezas predominan los tonos blancos y negros, prendas ajustadas y algunos toques de brillo así como toques de pelo. Conjuntos que exploran a la vez que combinan la tradición artesanal con el futuro y que dan un giro total a lo que ya se había visto durante la jornada.



El valenciano Miguel Llopis ha cerrado la sesión con Valencia por bandera. El diseñador de la terreta ha presentado su nueva colección Origin. Una muestra en la que defiende la identidad mediterránea a través de la reinterpretación de piezas tradicionales de la indumentaria, arquitectura y cultura valenciana.



Corsés, faldas, telas fluidas y conjuntos que modernizan la iconicidad de la ciudad a través de estructuras arquitectónicas y reinterpretaciones. Una proyecto artístico que ha invitado a los espectadores locales a conectar con sus raíces. Un broche de lujo, con sabor mediterráneo, con el que concluyó un viaje imaginario a través de la moda más internacional del momento.



