Estudiar como forma de mantenerse activo tras la jubilación

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Informa: Diego Estellés / Imágenes. CEU UCH

Llega septiembre y, una vez más, los colegios, institutos y universidades abren sus puertas para dar la bienvenida a sus estudiantes tras los tórridos meses de verano. Los alumnos llegan, se saludan y abrazan mientras cuentan cómo les ha ido, siempre con una sonrisa cómplice que transmite la alegría del reencuentro. Y, como no podría ser de otra forma, esta misma escena se repite en las Aulas Universitarias de la Experiencia (AUEX) de la UCH CEU, un punto de encuentro de experiencias vitales donde personas mayores pueden continuar su desarrollo personal e intelectual.

Dichas aulas nacen en un contexto muy especial, pues se trata de un proyecto pionero en España que surgió tras una propuesta de la Reina Emérita, Sofía de Grecia, en 1998. Tras esto, la idea trató de llevarse a cabo en Madrid, aunque por diferentes razones terminó por constituirse en València de la mano del actual rector honorario de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Vicente Navarro de Luján y Carmen Martorell, entre otros.

En la actualidad, las AUEX están conformadas por más de 120 alumnos matriculados, incluso llegando a contar con siete alumnas que llevan matriculadas desde los orígenes, es decir, más de 29 años. En palabras de su director, José Luis Navarro Víllora, los asistentes se han convertido “en una gran familia que rápidamente detecta y arropa a los nuevos”, “esta mañana se han incorporado veinte alumnos nuevos y no se diferencian de los que llevan más tiempo, la gente que entró esta mañana siendo nueva sale completamente integrada».

“A mi familia le encanta que vuelva al cole”

Uno de los estudiantes, José Eduardo Larrazábal, nos contaba que es su sexto año consecutivo en las AUEX tras su jubilación y que, aunque hace un programa deportivo de radio en Buñol, se aburría de hacer siempre la misma rutina, “no es bueno ni para el cuerpo ni para la mente”.  A su vez, ha resaltado que “la mayoría de la gente tienen carrera y a pesar de esto quieren seguir aprendiendo, sentirse vivos, recordando cosas que ya no te acordabas, en definitiva, seguir caminando siempre». Unido a esto, ha aseverado que más que un grupo de estudiantes, se ha convertido en una familia.

Por otro lado, hay algunos alumnos como Ricardo García que se unió cuando personas de dentro le hablaron de cómo era y lo que hacían, destacando el ambiente entre compañeros y profesores que favorecía un aprendizaje mutuo. “Me jubilé y dije, pues oye, es una buena forma de continuar aprendiendo y conociendo personas”, y tanto le ha acabado gustando la experiencia que “estaba como loco” de volver tras el verano.

De igual manera, Javier Rubio quería recuperar su rutina de clases, y ha incidido en la gran variedad de temas que tratan, ya sean más o menos actuales, aunque «siempre es muy divertido”. Además, ha destacado que, para aquellos que tienen vergüenza o nunca se imaginarían volviendo a clases, que “de alguna manera hay que perder un poco ese miedo y salir del cascarón y relacionarse, mejor o peor, pero de alguna manera mantenerse activo, tanto mental como físicamente”.

Por otra parte, Pilar Viñes ha resaltado su gusto por aprender, y que “el cerebro es un músculo y hay que ejercitarlo”, con estas asignaturas “se ha abierto un mundo que yo no imaginaba, me han encantado”. Además, ha bromeado con que a veces se portan mal y el director les avisa que les castigará sin actividades extraescolares, aunque “como es tan buena persona, pues hay muchas veces que levanta el castigo”. “Mis hijos están encantadísimos de que lo esté disfrutando tanto”, y “yo como los niños, deseando ver a mis pompis”.

Clases adaptadas a sus intereses

El proyecto cuenta con diversos profesores para diferentes materias, una de ellas es Rosario García Bellido que, aparte de ser profesora en grados de educación, máster y doctorado, dedica parte de su tiempo a estas aulas. La misma ha defendido que le parece “una experiencia fenomenal, fantástica, porque es un momento de la vida en el que las personas necesitan seguir activas, les hace seguir sintiéndose útiles y afecta a la longevidad”, ya que “si tú tienes algo que hacer tienes un sentido en tu vida”.

Unido a esto, ha subrayado que ellos son los que eligen las asignaturas en función de la amplia oferta que les presenta el director de las AUEX y sus propios intereses, lo que favorece un aprendizaje constante, pues no son siempre son los mismos temas a tratar, y se da de una forma personalizada. Se trabaja de esta manera al entender que ellos “no se están graduando de nada”, sino que es por curiosidad, pasar el rato, moverse y socializar.

En cuanto al perfil que predomina en las clases, García ha defendido que se trata de gente “con mucha inquietud por saber y por seguir aprendiendo”, sobre todo hacia temas radicalmente opuestos a lo que estudiaron o se han dedicado durante su vida. “Algunos te dicen que estudiaron ingeniería, pero que siempre les habían gustado las humanidades, esto les permite hacerlo”, además de que “ellos participan mucho y tienen mucho interés” lo que también es bueno para los profesores, porque permite hacer clases más dinámicas y cercanas.