Una entrevista e imágenes de Laura Fargueta
Gonzalo Escrig ocupa el cargo de Delegado General de la Universidad por segundo año consecutivo. Alumno de 5º del doble grado en Comunicación Audiovisual y Periodismo, le quedan unas pocas asignaturas para graduarse. Es habitual encontrarlo por los pasillos de la universidad por su gran actividad e implicación con la institución. Becario de colaboración para este mismo medio y Radio CEU, también dirige y escribe sus propios cortometrajes, entre los que se encuentra La condesa y el general, su ambicioso Trabajo Fin de Grado.
¿Qué te ha motivado a presentarte dos años consecutivos a ocupar el puesto de Delegado General de la Universidad?
Lo que motiva a cualquier delegado a presentarse es querer hacer algo por sus compañeros e intentar trasladar las preocupaciones y problemáticas del día a día a los diferentes órganos de gobierno de la universidad. Procurar que los alumnos estén contentos, que el profesorado esté satisfecho y que se mantenga un ambiente de cordialidad, también que todos los problemas que van surgiendo se solucionen lo antes posible.
En estos dos años, ¿cómo ha cambiado tu visión del cargo?
La delegación es el órgano representante del alumnado de la universidad y debe tenerse en cuenta en la toma de cualquier decisión que afecte a los propios alumnos. Es evidente que el contacto continuo es esencial para que dicho objetivo se mantenga. La función principal consiste en realizar actividades que puedan compaginarse con los estudios del alumnado y que ayuden a que la vida universitaria en el campus transcurra de la forma más entretenida posible. Buscamos generar actividades como el Día del Estudiante, que sean de ocio y permitan al alumno seguir en el campus más allá de los estudios, desarrollar amistades y ver la universidad no solo como un lugar donde estudiar, sino también como un lugar donde pasar el día, especialmente para los numerosos alumnos internacionales. El campus es una oportunidad de socializar. Es importante generar actividades a lo largo del año que favorezcan el desarrollo de esas amistades que son vitales para poder sobrevivir al curso.
“La delegación debe tenerse en cuenta en la toma de cualquier decisión que afecte a los propios alumnos”
¿Qué proyectos se están desarrollando desde la delegación para el curso 2025-2026?
Ahora mismo estamos trabajando en un proyecto que ya intenté impulsar el año pasado, cuando fui delegado general por primera vez, pero que, debido a los estragos generados por la DANA y al propio trasiego del curso académico, no pudimos llevar a cabo. Se trata de un Estatuto del Becario con el objetivo de regular, de forma más deliberada, todas las actividades de las diferentes becas de colaboración de la universidad y evitar malentendidos. Seguimos trabajando en ese proyecto. Son procesos que requieren una estructura muy medida, pero también muy extensa; al final, la burocracia es uno de los grandes enemigos de cualquier proyecto. Procuraremos tener algo para finales de este curso, pero es complicado.
¿Qué mejoras te gustaría ver implementadas en la universidad a corto y a largo plazo?
Uno de los proyectos por los que están luchando algunas facultades, especialmente las que ocupan los edificios más antiguos del campus, es la electrificación de todas las aulas lectivas. Es complicado por la infraestructura básica de la propia empresa energética, pero creo que las aulas deberían estar electrificadas: es algo básico para que el alumnado pueda llevar a cabo sus tareas. Otro proyecto que se está defendiendo desde hace años es la construcción de una Casa del Alumno, con salas recreativas. Es esencial para desarrollar la vida en el campus, un aspecto que se ha intentado fomentar desde el Rectorado. Sé que estamos limitados por espacio y que hay facultades que requieren nuevos edificios, pero espero que, a corto plazo, se plantee la posibilidad de incluir este proyecto como una de las prioridades de la universidad.

¿Qué papel desempeña la delegación en la gestión de las quejas de los estudiantes?
Los delegados recogemos todas las quejas y en las diferentes reuniones de delegados —especialmente con los decanos y la secretaria académica— trasladamos esas peticiones globales, las ponemos en común, vemos si se repiten en cada titulación e intentamos encontrar soluciones. Al final del año pasado se elaboró un pequeño informe sobre los problemas recogidos respecto a la organización de las graduaciones, este año se ha estudiado y se han hecho algunas modificaciones gracias a ese informe.
En general, ¿cuáles son las principales quejas de los estudiantes?
Suelen ser muy diferentes. Los alumnos de doble grado buscan una mayor integración de los horarios de ambas titulaciones para evitar tantas horas muertas en el campus. Los becarios de colaboración piden poder hacer una pequeña pausa durante la actividad de la beca. Hay alumnos que se quejan de la falta de electrificación de las aulas; otros, de algunas actividades que consideran que no han funcionado como deberían o de talleres que ven innecesarios dentro de las asignaturas. Los horarios y fechas de exámenes suelen ser un clásico, porque se intenta que no coincidan entre sí. Yo diría que hay una queja por cada alumno, por lo que es muy difícil generalizarlas, pero intentamos ponerlas en común y buscar soluciones.
«Uno de los proyectos por los que están luchando algunas facultades, especialmente las que ocupan los edificios más antiguos del campus, es la electrificación de todas las aulas lectivas»
¿Cuáles son los logros de los que más orgulloso está de estos dos años de delegación?
Creo que el año pasado el Día del Estudiante fue muy intenso, pero salió muy bien. La gente acabó muy contenta. Ampliamos las horas recreativas, incluimos algunos talleres nuevos y, en general, todo salió de forma muy correcta y muchos alumnos pudieron disfrutar de ese día. De lo que más orgulloso estoy es de los Días del Patrón que hemos incorporado desde hace ya dos años en la universidad: son un éxito para atraer a profesionales del sector a hablar directamente con los alumnos y en ellas todos salen muy motivados para dedicarse a aquello que están estudiando. Es muy importante que vean referentes que les ayuden a impulsar su carrera académica y, después, su carrera profesional.
Por último, ¿qué consejo le darías al próximo estudiante que quiera desempeñar este cargo?
Le diría que se lo tome con calma, porque los resultados tardan en llegar y debe tener muy en cuenta que representa, en todo momento, a la universidad lo que supone una responsabilidad. También hay que saber controlar muy bien el tiempo para que la actividad lectiva y académica no se vea alterada por la actividad que pueda acarrear formar parte de la delegación.





