La CEU UCH analiza la discriminación estética y su impacto en la juventud en una jornada sobre diversidad étnicocultural y vulnerabilidad

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Informa: Laura Fargueta / Imágenes: CEU UCH

El Paraninfo de la Universidad CEU Cardenal Herrera acogió el pasado 18 de noviembre la Jornada sobre Diversidad Étnicocultural y Vulnerabilidad, una sesión de reflexión interdisciplinar centrada en la influencia de la moda, los medios y las redes sociales en la construcción de la imagen personal, especialmente entre los jóvenes. La primera mesa redonda, titulada «Discriminación estética: moda, medios y redes sociales», ha reunido a Paloma Díaz Soloaga, profesora de la Universidad Complutense de Madrid e integrante del Grupo de Investigación en Gestión de Marca y Comunicación Integrada; y a María Pilar Paricio, profesora de la CEU UCH con más de treinta años de experiencia docente.

Moda, cuerpo e iconos: la tiranía de la imagen en la era de las redes sociales

En su intervención, la profesora Paloma Díaz Soloaga analizó la transformación radical que han supuesto las redes sociales en la industria de la moda desde 2013, llegando a convertirse —en apenas una década— en el canal central para la creación de tendencias y la proyección de la identidad personal.

«La moda es un diálogo entre el cuerpo y la silueta que generamos a través de la ropa que escogemos; es una forma de presencia social», señaló. A partir de esa idea, explicó cómo la apariencia se ha convertido en un “pequeño espectáculo”, una presentación cuidadosamente guionizada que busca comunicar a los demás quiénes somos o quiénes deseamos ser.

Díaz Soloaga advirtió del impacto que este fenómeno tiene en los públicos más vulnerables: «Las redes nos están uniformando con un bombardeo constante de hombres y mujeres que responden a un icono estético». En esta línea, comparó los entornos digitales con El show de Truman: «Son burbujas donde todas las variables están controladas. Muchos jóvenes se ofrecen como sujetos comerciales sin ser conscientes del alcance de su exposición».

El resultado, apuntó, es una juventud crecientemente acomplejada: «El mensaje que reciben es que solo se puede ser feliz cuando se es bello», y recordó que no todos los jóvenes cuentan con referentes adultos capaces de orientarles.

Moda y diversidad: entre el derecho al vestido y el reto de la inclusión

La profesora María Pilar Paricio centró su ponencia en el potencial integrador de la moda y en la importancia de fomentar representaciones inclusivas en la publicidad y los medios especializados.

«La moda es una industria, sí, pero también un vehículo de integración social», afirmó, recordando que el derecho al vestido está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Paricio analizó el avance del movimiento body positive, que ha impulsado una mayor diversidad de tallajes y cuerpos en campañas y desfiles: «Poco a poco, las marcas empiezan a adoptarlo». También subrayó la necesidad de incrementar la diversidad étnica en pasarelas y catálogos, aunque advirtió que la inclusión avanza a un ritmo desigual.

Presentó una comparativa entre la publicidad y la información de moda publicada en noviembre de 2022 y noviembre de 2025, en la que pudo constatar que el modelo predominante sigue siendo “mujer blanca, alta, morena y sin imperfecciones”, lo que revela la persistencia de cánones restrictivos.

Redes sociales y salud mental: un reto urgente

En el debate posterior, ambas ponentes coincidieron en destacar el peso de las redes sociales en la configuración de inseguridades y expectativas irreales.

«La publicidad refleja cómo es la sociedad porque sale de esa sociedad. Puede ser profunda y banal al mismo tiempo», afirmó Díaz Soloaga, señalando que los influencers representan a menudo una versión amplificada del ciudadano común.

Por su parte, Paricio advirtió del papel de estas plataformas como potenciales catalizadores de problemas de salud mental: «Es fundamental analizar no sólo qué contenido se genera, sino quién lo consume».