Una entrevista de Karen Daunis / Imágenes: CLEC Fashion Festival
La diseñadora valenciana Dolores Cortés ha presentado, recientemente, en el CLEC Fashion Festival 2025 su nueva colección Ndebele donde las transparencias y los estampados inspirados en la cultura africana han sido los protagonistas. La veterana diseñadora abrió la segunda jornada de esta pasarela reafirmando su compromiso con una moda más ética y consciente. Al concluir su presentación habló con El Rotativo sobre su trayectoria y concepto de la moda.
Su madre revolucionó la moda de baño con el primer bañador elástico en España. Si pudieras viajar en el tiempo y mostrarle sus colecciones actuales, ¿qué cree que le sorprendería más?
Ella estaría feliz. Siempre le encantaba la innovación, lo nuevo, lo especial. Creo que le sorprendería cómo hemos mantenido esa pasión por hacer las cosas bien, por cuidar los detalles. A mi madre le fascinaba el trabajo bien hecho y eso es algo que seguimos teniendo muy presente. Creo que disfrutaría viendo cómo la parte creativa y artística siguen siendo el alma de nuestras colecciones.
Muchos definen su estilo como una combinación de elegancia, color y comodidad. ¿Cuál es su fuente de inspiración?
La verdad es que muchas veces nos sorprendemos hasta nosotros mismos. Cada año necesitamos encontrar nuevas inspiraciones para los desfiles y para las distintas líneas de la colección, y eso nos obliga a mirar el mundo con ojos diferentes. A veces surge de un viaje, de una obra de arte, de una textura, de una cultura… incluso de una emoción. Ya estamos trabajando en la colección de 2027 y siempre nos preguntamos: “¿seremos capaces de hacerlo otra vez?”. Y, afortunadamente, hasta ahora siempre sale.
«Cada año necesitamos encontrar nuevas inspiraciones para las distintas líneas de la colección y eso nos obliga a mirar el mundo con ojos diferentes»
Ha creado líneas como Mum o Post Surgery pensadas para mujeres con necesidades específicas. Si pudiera diseñar un bañador que resolviera un problema global, ¿cuál sería?
Resolver los problemas del mundo es algo que va mucho más allá de la moda, pero sí creo que desde nuestro pequeño ámbito podemos contribuir al bienestar, a la autoestima, a que las mujeres se sientan seguras, cómodas y guapas. Si un bañador consigue eso, ya estamos ayudando un poco a mejorar el mundo.
¿Cuál es el color que define su marca?
Sería imposible elegir solo uno. En Dolores Cortés siempre hemos defendido la diversidad y la creatividad. De hecho, tenemos un lema desde hace años: “Nosotros no somos Dolly”, refiriéndonos a la oveja clonada, porque no queremos clones. No nos gusta la uniformidad. Así que el color de la marca sería un multicolor cambiante, que evoluciona con las tendencias y con las emociones de cada momento.
A lo largo de los años ha conseguido mantener la esencia artesanal de la marca, incluso con la expansión internacional. ¿Cómo se logra ese equilibrio entre tradición y modernidad?
Con mucho trabajo y con mucha coherencia. La innovación es importante, pero no hay que perder las raíces. En nuestro taller seguimos cuidando la confección, los acabados, los patrones… Es una forma de trabajar que viene de mi madre y que consideramos parte de nuestra identidad. Luego incorporamos nuevas tecnologías, tejidos técnicos, procesos sostenibles… pero sin olvidar de dónde venimos.
«Me gustaría Que al mirar un bañador nuestro sintieran que detrás hay alma, historia y una forma de hacer las cosas con cariño»
Si pensamos en Dolores Cortés dentro de diez años, ¿qué historia le gustaría que contara la marca a quienes la descubrieran por primera vez?
Me gustaría que vieran una empresa que sigue apostando por el diseño, la innovación, el gusto por el trabajo bien hecho y por valores que para nosotros son fundamentales: el trabajo en equipo, la honestidad y la ilusión. Que al mirar un bañador nuestro sintieran que detrás hay alma, hay historia y hay una forma de hacer las cosas con cariño.
Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría transmitir desde su tierra, Valencia, y en el CLEC Fashion Festival?
A las nuevas generaciones de diseñadores les diría que crean en su visión y que trabajen con pasión y con coherencia. Porque la innovación sin alma no tiene sentido y la tradición sin evolución se queda atrás. Lo importante es mantener ese equilibrio y, sobre todo, que disfruten del proceso. La moda tiene que hacernos sentir vivos.





