Navarro de Luján: «Para mí el CEU forma parte de mi ser, de mi biografía»

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Redacción: Eva Andreu y Raquel Sánchez / Imágenes: Jaume Gascó

El 15 de julio, coincidiendo con el final del curso, el Patronato de la Universidad CEU Cardenal Herrera decidió nombrar nuevo Rector de esta Universidad a Vicente Navarro de Luján. Tras casi seis meses desde que asumió la responsabilidad recibió a EL ROTATIVO en la que es la primera entrevista como máximo responsable de la institución para este medio.

Don Vicente, ¿cómo está siendo este arranque de mandato?

El arranque del mandato ha sido bastante sencillo. He estado vinculado a esta casa desde siempre y al equipo anterior, el cual estaba compuesto por personas de la casa, empezando por la rectora a la que yo le hice la entrevista cuando quiso entrar a estudiar aquí para estudiar Ciencias de la Información. Creo que ha habido continuidad y no ha sido un cambio traumático ya que el equipo de Gobierno ha permanecido igual salvo un vicerrector, Iñaki Bilbao, que estará con Rosa Visiedo en Madrid.

Usted fue impulsor de la fundación del CEU en Valencia en los setenta y, posteriormente, de la Facultad de Ciencias de la Información del CEU y de las titulaciones que en ella se imparten. Siempre que escucha la palabra CEU ¿qué le evoca?

Para mí el CEU es parte de mi vida. Mi vinculación con el CEU es afectiva hasta el punto de que llega un momento en el que los problemas del CEU los somatizo. La casa la conozco desde que estaba como estudiante de Derecho. En esa época estuve colaborando con el grupo de personas que creó la Universidad CEU Cardenal Herrera en el año 1972 y, desde entonces, he estado vinculado a la casa así que toda la evolución de estos 47 años la he estado siguiendo muy de cerca. Por eso todo lo que ocurre en el CEU lo vivo como si fuera algo mío. Por otro lado, creo que nuestra casa al ser una fundación implica que es una entidad que existe para dar servicio a los demás, no para repartir únicamente dividendos, por lo que vive para dar ese servicio a los demás y reinvertir todo aquello que ingresa en las personas que la conforman.

Durante estos últimos años la Universidad ha experimentado un gran desarrollo tanto en sus infraestructuras como en la oferta académica, docente, investigadora:?¿dónde reside la clave para alcanzar esta expansión?

La expansión de la casa se ha debido a ocho años de estabilidad. También hemos tenido años de inestabilidad, de cambios de rectores y eso a cualquier entidad le hace mucho daño, pero los ocho años de Rosa Visiedo han sido de estabilidad y con equipos fijos. Este hecho ha permitido desarrollar proyectos muy interesantes que han sentado nuevas bases en la institución siempre manteniendo esa naturaleza pionera. Nosotros fuimos los primeros que creamos un COU cuando se reformó la Ley, fuimos los primeros en poner en marcha la titulación de Farmacia, Periodismo, Publicidad y Relaciones Públicas, Imagen, Diseño Industrial, Veterinaria. Ofertamos, por primera vez, enseñanza universitaria en Elche donde no había universidad pública y nuestro campus fue el primero. Siempre hemos sido pioneros en muchos campos, por lo tanto, la gente que ha trabajado en la casa siempre ha tenido un ímpetu de renovación, de abrir nuevos horizontes. Nuestra comunidad universitaria siempre ha estado integrada por personas muy motivadas que siente el CEU como algo propio y eso es muy importante ya que para nosotros, la identificación de nuestro personal con la marca CEU es fundamental.

¿Podría hablarse del ‘milagro’ CEU en la Comunitat?

Yo creo en los milagros pero sobre todo creo en la voluntad y el trabajo de la gente. Como dice el refrán “A Dios rogando, pero con el mazo dando” (dice entre risas). Hemos pasado por momentos de muchísima dificultad, por ejemplo, con la crisis de las prácticas de Ciencias de la Salud, donde hemos vivido momentos muy duros y hemos tenido que buscar plazas para nuestros alumnos en muchos hospitales. Otros momentos también han sido de cierta prevención por parte de autoridades políticas de lo que supone el CEU, más en Madrid que aquí en Valencia donde siempre hemos tenido una relación bastante aceptable con los Gobiernos. Pero creo que el milagro CEU es el milagro de la gente. Recuerdo que en los comienzos de actividades y titulaciones había gente que salía a altas horas de la noche no porque cobraran horas extraordinarias sino porque tenían ilusiones y proyectos que querían que salieran adelante. Creo que ese es el milagro, el esfuerzo y el compromiso de todos los que formamos parte del CEU.

Como apuntábamos anteriormente el crecimiento y la expansión del CEU ha sido notorio en los últimos años. Sin ir más lejos, este curso 2019/2020 se ha inaugurado el Ágora y el Aula Magna de la Universidad. ¿Se van a acometer nuevas inversiones de esta magnitud?

En mi opinión la casa está muy madura. Las necesidades logísticas de Elche están cubiertas con los edificios actuales y en Valencia se ha hecho un esfuerzo de inversión grandísimo con el nuevo edificio Paraninfo y, en un futuro próximo, con el nuevo Rectorado. De momento, obras de esta envergadura no hay en una perspectiva de futuro, pero podríamos impulsar algún otro proyecto como una residencia para estudiantes aquí en Alfara o Moncada… Le estamos dando vueltas a ese posible proyecto.

Desde el punto de vista docente, investigador, innovador: ¿cuales van a ser las líneas maestras de su gestión?

Es interesante seguir con el proceso de internacionalización. Durante este tiempo hemos hecho un esfuerzo grande en relación con la captación de alumnos de Asia y de Europa, pero nuestra asignatura pendiente es el alumnado de Hispanoamérica, por varias razones: en primer lugar, hay una cierta identidad cultural, lingüística y la barrera de la lengua en relación con América Latina no existe; luego, la política que se está implantando en Estados Unidos en estos momentos es una política de mala acogida a la gente que viene del Sur y, en cierto modo, esta situación nos puede beneficiar en la medida en que podemos captar a alumnos de allí para que estudien con nosotros. Por otro lado, si un alumno de Latinoamérica viene a estudiar aquí, tendrá la ventaja de que cuando acabe de estudiar el Grado que obtenga éste será reconocido en toda Europa y, por lo tanto, se le abrirá el mercado laboral europeo. Asimismo y, en relación con el futuro inmediato, yo tengo en mente alguna titulación nueva pero el problema que tenemos a la hora de poner en marcha un título nuevo es de muchas piedras en el camino con tanta burocracia. Finalmente, también tenemos que estar preparados para la crisis demográfica que se nos avecina y que va a tener unas consecuencias tremendas en el año 2024-2025 con el descenso de la natalidad, de manera que hay que reinventarse y buscar en caladeros muy distintos.

Imaginamos que la investigación también será una cuestión a seguir impulsando.

Efectivamente. Nuestro crecimiento no sólo ha sido en infraestructuras sino también en el ámbito de la docencia. Ahora, uno de los objetivos de este curso es seguir dedicando a la docencia los recursos necesarios para impulsar aquellas líneas de investigación por las que opte la casa. Nosotros no tenemos una financiación como una universidad pública para desarrollar diversas líneas de investigación. Nosotros tenemos financiación con cargo a nuestros propios recursos, por tanto, tendremos que designar tres o cuatro líneas de investigación a las que podamos dedicar nuestros esfuerzos económicos e intentar ser punteros en dichas líneas. Hemos de hacer una opción, en lo que es una tarea que corresponde al vicerrectorado de investigación y a los equipos, para ver en qué líneas vamos a trabajar.

La Universidad es una obra de la ACdP, inspirada y cimentada sobre el humanismo cristiano. Hace escasamente unas semanas la ministra en funciones Celaá cuestionó nuevamente el derecho a elegir los padres el centro de enseñanza de sus hijos, amparándose en que no viene recogido en la Constitución. ¿Qué posición va a seguir adoptando la institución en torno a la Libertad de Educación?

En primer lugar, yo creo que la lectura que hace la ministra del artículo 27 de la Constitución es una lectura incorrecta. Lo que dice este artículo es que reconoce varios derechos: el derecho universal a la enseñanza y educación, el derecho de los padres a elegir el tipo de enseñanza que desean para sus hijos, el derecho de las personas físicas y jurídicas para crear centros docentes y el derecho de que un centro docente posee ideario propio. Por lo tanto, si la Constitución reconoce el derecho de los padres a poder escoger el tipo de enseñanza para sus hijos, eso conlleva -como condición necesaria- que puedan elegir el centro al que los llevan. ¿Cómo vamos a reconocer el derecho de los padres a elegir tipo de enseñanza y les vamos a obligar a llevar a sus hijos a un centro que no desean? Es una contradicción que la jurisprudencia ya ha resuelto, tanto la primera sentencia que se produjo en materia de educación por parte del Tribunal Constitucional que fue una sentencia de 1981, cuando se promulgó la Ley Orgánica de Estatutos de Centros Educativos de UCD, el Partido Socialista la recurrió ante el Tribunal Constitucional y éste mismo dictó la sentencia en 1981 que sentó la doctrina en relación con la libertad de enseñanza que ha ido repitiendo el Tribunal Constitucional en todas sus ententes. Y en esa sentencia queda claro el derecho a la libertad de elección de la educación que se quiere para los hijos conlleva la elección del centro. Es una contradicción en los términos, por tanto, nosotros seguiremos defendiendo la Libertad de Educación en campañas como #YoLibre o #YoElijo y las que sean necesarias, ya sean nuestras u otras que vayan en esta línea de defensa de una interpretación exacta de lo que quiere decir el artículo 27 de la Constitución Española.

La ACdP, en el recientemente celebrado Congreso de Católicos y Vida Pública, también ha abordado esta cuestión como eje central.

En el Congreso se trató mucho la inquietud que se derivaba de las declaraciones de la ministra Celaá porque las hizo, precisamente, la víspera de la celebración de este congreso y durante un congreso de escuelas católicas. En este sentido, el Congreso ha sido muy positivo para tomar conciencia de que probablemente nos esperan momentos duros, de defensa del artículo 27 de la Constitución. Vamos a tener que reaccionar respecto a la opinión pública y crear una opinión favorable a la interpretación que, hasta ahora, se venía haciendo de este artículo en cuestión porque hay muchas familias implicadas. En España, hay un porcentaje altísimo de familias que llevan a sus hijos a centros concertados, haciendo uso de su derecho, ¿no? La situación es una contradicción porque si ponen en crisis los conciertos están cometiendo una gran injusticia social, puesto que al final, las únicas familias que tendrán la oportunidad de elegir centro serán las de alta renta que podrán llevar a sus hijos a un centro privado. Por lo tanto, es antisocial puesto que a las familias de clase media se les impedirá que puedan optar a un centro u otro porque solamente quedará la opción de los centros públicos. El concierto, que lo estableció Pérez Rubalcaba, es una posibilidad que se ofrece a las familias de clase media de poder elegir el centro al que llevarán a sus hijos.

¿Se solucionará el conflicto educativo o bien es una cuestión política que se alargará durante la actual Legislatura?

Creo que en España, desgraciadamente, el tema educativo se ha convertido siempre en banderín de partido político. Yeso es una desgracia. Si pensáis, por ejemplo, en el sistema educativo francés, éste es prácticamente el mismo que implantó la monarquía de Luís Felipe, por lo que hablamos de hace más de 100 años. Y luego, ha habido modificaciones en cuanto a contenidos, por eso, se ha tenido que introducir enseñanza informática, por ejemplo. Sin embargo, en España, desde 1977 hasta ahora, ha habido 9 Leyes Orgánicas: la inestabilidad del sistema es crónica. Me reafirmo en lo dicho: la educación, desgraciadamente, se ha convertido en bandera política. Por eso, yo soy muy pesimista acerca de la posibilidad de un pacto educativo entre los dos grandes partidos políticos porque, en España, es un tema totalmente ideologizado. Me resulta muy difícil pensar que puedan sentarse en una mesa y llegar a un modelo aceptado por todos con vocación de estabilidad. Desgraciadamente, creo que en esta Legislatura esta cuestión va a ser, otra vez, elemento de confrontación entre las fuerzas políticas.

Estando así las cosas ¿no tiene la tentación de volver al ruedo político?

No. Primero porque, dadas las funciones que ahora debo desarrollar en el CEU, éstas son incompatibles con una presencia política en primera línea. Y, en segundo lugar, la política que se practica ahora no me atrae personalmente y eso que he tenido vocación política en otros tiempos. Ahora, creo que la política se ha profesionalizado mucho y se ha convertido para muchas personas en una forma de vida. Para mí la política siempre ha sido una vocación de servicio a la sociedad.

No obstante, también desde la universidad se puede seguir defendiendo los postulados que rigen esta casa…

Claro que sí. Cuando uno comparece en un espacio público se muestra como es y, en mi caso, soy como soy en el CEU. Para mí la CEU-UCH forma parte de mi médula espinal y de mi forma de ser, de mi biografía porque el ser humano no nace hecho sino que se ve haciendo mientras vive.