Manuel: «A mis padres les gusta cocinar y siempre quise aprender de ellos»

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Esperanza Luque / 1º Periodismo

Manuel Esteve, con tan sólo doce años, es todo un fenómeno en el mundo de la cocina. El menú de tosta de pescado y confitura de tomate, “all i pebre” con ánguila, y canelón de calabaza relleno de chocolate blanco y escarcha de frutos rojos, lo encumbró como ganador de la segunda edición de Masterchef Junior. El joven de Puzol fue seleccionado como uno de los dieciséis aspirantes de entre los más de cinco mil niños que se presentaron a los castings. Sus especialidades son el tartar de atún y el sorbete de remolacha.

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Manuel tras unas clases en Le Cordon Bleu de Madrid. / Foto: Vicky Martí

Pregunta. ¿Cómo te sentiste cuando los jueces te proclamaron ganador de la segunda edición de Masterchef Junior?

Respuesta. Bueno, al principio no me lo creía. Y luego dije “¡Ay, que sí! Que he ganado”. Me puse muy contento porque no me lo esperaba.

P. ¿El paso por el programa ha cambiado algo en ti?

R. El paso por el programa no ha cambiado nada en mí, pero en mi vida sí. Ahora todo el mundo quiere hablar conmigo, quiere estar conmigo. Gente que no conocía antes quiere estar conmigo y yo pienso ¡Pero si no te conozco!.

P. Cuando veías Masterchef o la primera edición de Masterchef Junior, ¿pensabas que serías el ganador de la segunda edición?

R. No, qué va. Ni siquiera lo pensé porque eso me parecía algo muy complicado dado que había amigos que también lo hacían muy bien.

P. ¿Cómo surgió la afición por la cocina?

R. A mis padres les gusta mucho cocinar, entonces yo siempre estoy mirando a ver qué hacen. Me gusta y quise aprender de ellos.

P. ¿Recuerdas cuál fue el primer plato que cocinaste?

R. No me acuerdo muy bien, pero seguramente unas galletas o una tarta, que es más sencillo. Sería hace tres añitos o así. Antes sólo hacía pasteles, me gustaba hacer repostería porque pensaba que me iba a ser más difícil y con mi madre me atreví a ella. Luego ya hace dos años dije “Oye, voy a aprender más”.

P. Has nombrado muchas veces que el tartar de atún es el plato favorito, pero ¿tienes algún otro plato predilecto?

R. Me encanta comer fideuà. Y cocinar me gustan los caracoles, es muy divertido.

P. De los platos que cocinaste en el programa, ¿cuál supuso un mayor reto?

R. A ver, los de la final, pero sin contarlos, los de los arroces. No sabía manejar muy bien todos los fuegos y el tiempo.

P. ¿Qué preferías, que los chefs dijesen que teníais que cocinar o decidirlo por vuestra cuenta?

R. Mejor como lo hicieron en la final.

P. ¿Cómo conociste la receta del canelón de calabaza relleno de chocolate blanco y escarcha de frutos rojos que cocinaste en el duelo contra Martina?

R. Por un amigo mío, un cocinero muy bueno que se llama Wert y tiene un restaurante llamado Riff. En su menú tiene ese postre y me llamó la atención. Entonces, lo pedí un día y me gustó mucho.

P. ¿Preferías las pruebas individuales o por equipos?

R. No sé, yo creo que individuales porque con equipos éramos más los que teníamos que decidir las cosas y en individual era yo sólo, y me gustaba más.

P. No participaste en la prueba realizada en el Estadio Vicente Calderón dado que ya tenías tu pase para la final. No obstante, ¿estuviste allí?

R. No, estuve en El Escorial. Es que como no lo habíamos visto aún quise ir a verlo.

P. De todas las excursiones que hicisteis a lo largo del programa durante las pruebas de equipo, ¿cuál te gustó más?

R. La de Sevilla, porque me lo pasé muy bien en el AVE. El sitio era chulísimo, estuvimos en un hotel chulísimo, con piscina en el tejado y estuvo muy bien.

P. ¿Tienes alguna anécdota divertida que contar de Masterchef Junior?

R. Nos lo pasábamos muy bien por las tardes cuando no teníamos que hacer nada. En mes y medio, a la semana grabábamos tres días y todos los demás eran de clases. Entonces teníamos, por ejemplo, cuatro horas y lo demás del día era para nosotros en la residencia. Jugábamos un montón, nos lo pasábamos genial. Guillermo era un trasto y nos lo pasábamos con él súper bien. Por ejemplo, un día rompió la bombilla del cuarto de baño con una raqueta de ping-pong. Otro día, con una bola de bolos, se rompió un jarrón que había en la sala. Estuvimos tres o cuatro horas todos recogiendo cristales porque era un jarrón de dos metros y se rompió en millones de trozos pequeñitos.

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Los concursantes recibieron una clase de cocina tradicional impartida por el chef Paco Bello. / Foto: V.M

P. ¿Fue fácil acostumbrarse a las cámaras?

R. Sí, porque allí no te das cuenta de que te están grabando. Son gente que van grabando y de vez en cuando viene alguno para cambiar algo. Al principio era más difícil porque no era una cámara, eran veinte. Pero luego ya, después de mes y medio viendolos todos los días, te acostumbras.

P. ¿Con qué compañeros tenías más afinidad?

R. Supongo que lo de estar más o menos tiempo influyó en que fueran más amigos míos. Es diferente estar con una persona mes y medio que una semana, para lo bueno y para malo. Los que mejor me caían de los chicos eran Mauro y Mendicuti; y de las chicas, Ana y Aina, sobre todo.

P. ¿Es fácil asimilar que eres famoso?

R. Al principio era extraño. Ahora ya después de haber estado tantos días firmando autógrafos ya es más normal.

P. ¿Qué aficiones tienes aparte de la cocina?

R. Me gusta mucho la fotografía, practico judo, también me gusta dibujar, pintar… cualquier cosa, pero sobre todo las dos primeras, fotografía y judo me encanta. ¡Ah!  también me gusta mucho coger setas.

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