Han recibido la primera de las siete menciones de honor en este concurso internacional para estudiantes y arquitectos profesionales menores de 40 años, al que se han presentado 118 propuestas de todo el mundo

Francisco Hidalgo, Teresa Sanchis y Álvaro Hidalgo, estudiantes de Arquitectura premiados con la primera mención honorífica del concurso ARKXSITE International Architecture Competitions.
Francisco Hidalgo, Teresa Sanchis y Álvaro Hidalgo, estudiantes de Arquitectura premiados con la primera mención honorífica del concurso ARKXSITE International Architecture Competitions.

Los estudiantes valencianos de Arquitectura Teresa Sanchis, de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y Francisco Hidalgo y Álvaro Hidalgo, de la Universidad Politécnica de Valencia, han recibido la primera de las siete Menciones Honoríficas concedidas por el jurado del concurso ARKXSITE International Architecture Competitions. Tras los tres primeros premios, concedidos a arquitectos profesionales menores de 40 años, su proyecto de museo arqueológico entre las ruinas de Montemor-o-Novo, un pueblo medieval portugués situado en lo alto de una colina, ha sido el mejor de los proyectos presentados por estudiantes a este concurso internacional, en el que han competido 118 propuestas de todo el mundo.

Solo cuatro equipos de los diez premiados están compuestos por estudiantes, siendo el formado por los alumnos de la CEU-UCH y la UPV el mejor clasificado, con su propuesta alternativa: “Los organizadores del concurso habían previsto una parcela en concreto para ubicar el museo. Sin embargo, nosotros hemos planteado situarlo en el corazón de este pueblo medieval y parece que esta alternativa les ha gustado”, señalan los alumnos premiados con la primera de las Menciones Honoríficas.

El objeto del concurso era diseñar un museo arqueológico entre las ruinas de un pueblo medieval portugués, Montemor-o-Novo, situado en lo alto de una colina

Un “Ágora”, en un cruce de caminos

Según explican estos tres estudiantes valencianos de Arquitectura, “desde el primer momento quedamos fascinados por la historia de este lugar: un pueblo medieval en lo alto de una colina, una muralla perimetral que lo rodea y cuatro torres de entrada, orientadas a los cuatro puntos cardinales, de los que nacen unos ejes que se intersectan en una plaza, que es el corazón, el centro del pueblo y de la vida de los habitantes de Montemor-o-Novo. Era esto precisamente –añaden- lo que nos interesaba recuperar: la plaza. Queríamos reactivar ese corazón, volver a congregar a la gente allí, ubicando en ese lugar nuestra propuesta de museo arqueológico”.

Esta es la razón por la que bautizaron su proyecto como “El Ágora”: justo en el cruce de caminos, donde se ubica la plaza, el edificio es “erosionado” por los ejes históricos del lugar, “como si fuese agua abriéndose paso entre la roca”, dando lugar a cuatro cuerpos y un espacio intersticial entre ellos. “Este espacio -según explican los tres estudiantes de la CEU-UCH y la UPV– sirve de transición entre el exterior y el interior, pues está techado pero abierto, y en él entran el pavimento externo, el aire, los pájaros…”.

Panel de “El Ágora”, la propuesta de museo arqueológico para Montemor-o-Novo, obra de Francisco Hidalgo, Teresa Sanchis y Álvaro Hidalgo.
Panel de “El Ágora”, la propuesta de museo arqueológico para Montemor-o-Novo, obra de Francisco Hidalgo, Teresa Sanchis y Álvaro Hidalgo.

Una plataforma al infinito

Este proyecto de museo de los estudiantes de la CEU-UCH y la UPV plantea también la creación de una plataforma con vistas a la naturaleza del entorno: “El espacio del museo es, a su vez, un mirador que pone en valor el paisaje y desde el cual podemos observar las ruinas bajo nuestros pies, sentarnos en el graderío del auditorio, o simplemente asomarnos a contemplar el horizonte”. Esto evita que el museo sea un elemento emergente que compita con el paisaje o con los restos del pueblo medieval, que siguen siendo los verdaderos protagonistas del espacio.

Su proyecto “El Ágora” ha sido el mejor de los presentados a concurso por estudiantes, tras los tres primeros premios concedidos a profesionales

En el proyecto “El Ágora”, el cuerpo sólido del nuevo edificio se plantea como una roca en el paisaje, perforada en su encuentro por las ruinas, que se integran en él, y por los ejes históricos de la población, que lo atraviesan. “Nuestra propuesta ha planteado, en definitiva, recuperar un espacio que ya existió, en lugar de imponer una lógica artificial a un lugar que ya tiene su propio carácter. Un carácter que se ha ido forjando con el tiempo, con el paso de las diferentes civilizaciones que un día ocuparon la montaña. Creímos que esta herencia debía ser protegida y puesta en valor en nuestro proyecto”, señalan los tres estudiantes.

Teresa Sanchis, de la CEU-UCH, y los hermanos Francisco y Álvaro Hidalgo, de la UPV, han sido recientemente premiados en otro concurso internacional, el Ideas Forward, por su propuesta de refugio en forma de esfera para investigadores en la Antártida, “Sunset”, que obtuvo también una mención de honor entre más de 2.000 propuestas de estudiantes de 44 países. En esta ocasión, con “El Ágora”, han competido también con propuestas de profesionales jóvenes de la arquitectura.