La profesora de la CEU-UCH participa en la Jornada sobre “Cristianismo y Derecho a un Medio Ambiente Sano” organizada por el IDEA

Los ponentes de la mesa redonda sobre Iglesia Católica y Medio Ambiente.

El Instituto CEU de Disciplinas y Estudios Ambientales (IDEA) ha celebrado la mesa redonda: “Iglesia Católica y Medio Ambiente” en la que se ha analizado la trayectoria de dicha institución en torno a la protección y tutela de la naturaleza. La moderadora de la mesa y profesora en la CEU-UCH de Elche, Rosa García Vilardell, ha manifestado que el discurso internacional de la Sede Apostólica en materia ambiental sostiene el vínculo entre la ecología de la naturaleza y la ecología humana porque “el modo en que el hombre trata al ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo y vicerversa”.
Asimismo Vilardell en su intervención “La aportación de la Santa Sede en la construcción de un medio ambiente sano” ha apuntado otro de los ejes del discurso de la Iglesia: “la responsabilidad solidaria” de todos los individuos en el cuidado de la naturaleza como un bien común.
El miembro de la delegación del clero de la diócesis de Orihuela (Alicante), Antonio Jesús García Ferrer, en su ponencia “El Cielo es del Señor… La Tierra se la ha dado a los hombres (Sal. 115, 16). Teología Bíblica de la Creación” ha realizado una aproximación al tema medioambiental desde los textos bíblicos. “La perspectiva que tiene la Escritura sobre Jesús es la mirada de alguien que trabaja con las manos, que piensa en el universo y encuentra en él un orden inscrito, que descubre que el universo es una palabra de Dios para el hombre y que es capaz de anticipar el futuro y capaz de ponerse a trabajar en el presente”, ha señalado.
Por su parte, Juan José García Navarro, historiador y profesor de la CEU-UCH de Elche, ha advertido la dificultad y la controversia que suscitan todos los temas medioambientales, de los que –ha indicado- es “muy complicado” tener un criterio porque en muchas ocasiones ni los científicos están de acuerdo. En su intervención “La relación del magisterio de la Iglesia Católica con la historia de la protección del medio ambiente”, García Navarro ha establecido el año 1987 -fecha en que el desarrollo sostenible pasa a ser un concepto importante para la política de los estados- como un momento decisivo para la Iglesia en su discurso sobre el medio ambiente. “A partir de ese momento Juan Pablo II pide que adoptemos un nuevo estilo de vida: una vida sobria, no consumista, en la que los hombres se unen para un crecimiento común,…”, ha subrayado.
Finalmente, María José Pou, profesora de la Licenciatura de Periodismo de la CEU-UCH, ha indicado que la preocupación por el medio ambiente ha constituido un lugar destacado en la actividad de la diplomacia del Vaticano, pero que es en la actualidad cuando tiene una mayor proyección social, sobre todo desde que la revista norteamericana “Newsweek” catalogara a Benedicto XVI como el “Papa Verde” (“Green Pope”). Para Pou esto se debe al momento histórico que vivimos, en el que existe una mayor conciencia ambiental; a la eficacia y capacidad comunicativa del Papa por la coherencia entre la palabra y los hechos; y por la propia dinámica de los medios, en los que cada vez hay un mayor espacio para información medioambiental. “El Papa no encaja en el estereotipo de líder ambientalista, precisamente triunfa porque extraña”, ha concluido.

Jornada sobre cristianismo y derecho a un medio ambiente sano
El profesor de la Universidad CEU Cardenal Herrera en Elche Higinio Marín también ha participado en estas sesiones. Marín, a la luz del Génesis, ha concluido que “la libertad humana contiene el universo”, una realidad que se percibió en el pleno siglo XX cuando “los avatares de dicha libertad pudo acabar con la Tierra”, en clara referencia a la guerra nuclear. La reflexión del profesor Marín se ha cerrado con Rousseau, alertando que el hombre natural, que vivía en armonía con su entorno, se resquebrajó cuando “no supo apagar sus deseos”, entrando así en una espiral que, entre sus víctimas, también se cobró al medio ambiente.
Otra de las ponencias de la jornada ha llevado por nombre “La Tierra nuestro hogar: dimensión moral”, defendida por Ferrán Lluch, presidente de la Comisión del Medio Ambiente y Ecología Humana del Arzobispado de Valencia. Lluch ha defendido la necesidad de abordar esta temática desde una perspectiva integradora y transversal, donde la degradación ambiental, los conflictos armados y la pobreza estructural vayan, inevitablemente, de la mano. En esta línea, Ferrán Lluch ha denunciado la eclosión de unos “refugiados ambientales” que, si bien todavía no gozan de reconocimiento en el Derecho Internacional, cada año se ven obligados a abandonar sus hogares por una infinidad de causas vinculadas a la degradación ambiental. Por todo ello, Lluch no duda en afirmar que “la cuestión ecológica es una cuestión moral”, de ahí que todos nosotros seamos “responsables” en nuestro día a día. Consecuentemente, Ferrán Lluch ha concluido que “nuestro estilo de vida hay que cambiarlo”, donde el uso elimine el abuso, la responsabilidad evite el mero consumismo y donde la austeridad suplante al hedonismo.
Alberto Piñero Guilamany, profesor de la Universidad de Valencia y miembro de la Comisión permanente diocesana Justicia y Paz del Arzobispado de Valencia, ha sido el encargado de clausurar esta jornada organizada por el IDEA, con la conferencia “Custodios y Artesanos de la Creación”. El profesor Piñero Guilamany, tomando como referencia el relato del Génesis, ha afirmado que la naturaleza, en tanto que creación dada por Dios, no se puede “desperdiciar y malgastar” por parte del hombre, sino que éste debe “custodiarla y administrarla”. Una recomendación que choca con “el monstruo creado por el hombre” que arrasa y devasta allí por donde pasa. Frente a esta dinámica, que “esclaviza y empequeñece al hombre”, Piñero Guilamany apuesta por un “antropocentrismo armónico con la naturaleza del hombre”, donde el hombre custodie y administre un entorno que le ha sido dado por el Creador.