• La conferencia del profesor emérito de Bioquímica y Biología molecular de la UV ha sido presentada por el rector Higinio Marín

El Académico de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Luis Franco Vera ha sido el encargado de pronunciar la primera conferencia del ciclo “Dies Academicus: Pensar la Universidad hoy” del 2026, en el Paraninfo de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Bajo el título “A hombros de Gigantes”, el profesor emérito de Bioquímica y Biología molecular de la Universitat de Valencia disertó sobre el sentido y misión de la Universidad a través de su dilatada experiencia y las reflexiones de ilustres personalidades de distintos campos.

Tras ser presentado por el rector de la Universidad, Higinio Marín, el catedrático inició su conferencia con la Constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae, en la que san Juan Pablo II afirmaba que lo que une a los distintos integrantes de la Universidad es “el mismo amor por el saber”.

Para Franco Vera, el saber se demuestra en “la investigación y el estudio”, y expuso que de las 23.000 universidades que hay en el mundo, “solo 1.000 hacen investigación de vanguardia”.

“Las universidades deben hacer sacrificios en virtud de la investigación porque el amor a la investigación es el amor por el saber y hay que trasladar ese entusiasmo a los estudiantes”

Esta comunión entre el profesorado y el estudiantado es fundamental para el catedrático, que recordó a los presentes que en las Partidas de Alfonso X ya se indicaba que la Universidad es un ayuntamiento entre docentes y discentes. “Un libro no transmite el entusiasmo de un docente en una clase; la Universidad son sus profesores y estudiantes” aseguró.

El también académico de Número de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana se mostró a favor de las innovaciones docentes, “siempre que la pantalla no sustituya al profesor”. Sin embargo, el método mayéutico socrático sigue válido para que el estudiante llegue por sí mismo a la verdad. “Soy de la misma opinión que Werner Wilhelm Jaeger cuando dijo que este método era el fenómeno pedagógico más importante de la historia de occidente”. Para ello, puntualizó es necesario que el profesor pueda enseñar con grupos reducidos y tutorías personalizadas.

Quiso entrar el académico en la cantidad de grados que se ofertan actualmente en los centros universitarios. Citó al doctor de la Iglesia John Henry Newman para recordar que la Universidad “debe ser un lugar de saber universal” y lamentó que saberes como la Teología y la Filosofía no estén presentes de forma transversal en todos los estudios.

Según Franco Vera, tanta “multiplicidad y especificidad de grados es contrario saber universal”, y animó a que se incluyeran los saberes antes descritos en todos los grados a través de seminarios, optativas, cursos, que permitan ampliar los horizontes de estudiantes y profesores: “Hay que cerrar la brecha de las dos culturas que definió Charles P. Snow; hay que establecer puentes entre las humanidades y las ciencias naturales para lograr saberes universales”.

Por otra parte, Franco Vera abordó la obsesión que existe por la empleabilidad en las universidades. A su juicio, el fin de los estudios universitarios “es el conocimiento”. “¿Significa esto desplazar los conocimientos secundarios?”, se preguntó. “No -contestó-, pero la Universidad debe ser un lugar para mejorar la capacidad intelectual y conocimientos de los estudiantes y no solo un trampolín para el mundo profesional”.

“El camino de la Universidad- continuó- es la vocación; los mejores alumnos lo son por vocación. Y si hay vocación hay futuro”. Los campus universitarios son para Franco Vera lugares “para impartir sabiduría”.

“Benedicto XVI dijo que la educación no puede tener sólo un uso utilitarista; hay que fomentar hábitos y espíritu por lo humano”

“Los profesores deben ser ejemplo de obrar bien para sus estudiantes. Y la clave es la amistad, uno de los mejores métodos para filosofar. Juan Pablo II dijo que la Universidad debía ser una para la confianza”, expresó.

Santo Tomás de Aquino fue otro de los “gigantes” a los que recurrió el catedrático para explicar, a través de su sermón Puer Iesus, que para que un hombre crezca en sabiduría se precisan cuatro cosas: “Escuchar buscar, responder y meditar”.

“Los profesores deben esforzarse para que los alumnos adquieran esas facultades. Como señaló León XIV en la misa de la proclamación de Newman como doctor de la Iglesia, hay que llevar luz a los estudiantes en una época oscurecida por el nihilismo”. Franco Vera concluyó: “La universidad no tiene como misión salvar almas, pero si salvaguardar la verdad”.

Junto al rector Higinio Marín.
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