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La delegación conoció el proyecto educativo de la CEU UCH en una jornada centrada en los desafíos comunes de la educación y en la necesidad de reivindicar el valor de la espera para aprender

La Universidad CEU Cardenal Herrera ha recibido la visita de una delegación formada por cerca de 35 directores y orientadores de centros educativos de México, que han acudido a la universidad para conocer de primera mano su proyecto educativo y la realidad de la educación superior en España.
Durante el encuentro, los responsables educativos mexicanos han podido acercarse al funcionamiento de la CEU UCH y profundizar en algunos de los retos que comparten actualmente las instituciones educativas de ambos países.
Uno de los momentos centrales de la jornada ha sido la conferencia impartida por José Amiguet, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación, bajo el título “Sobre la impaciencia y la Universidad: estructura de la educación superior en España y retos comunes para el mundo”. En su intervención, Amiguet presentó a la Fundación Universitaria San Pablo CEU y las universidades que integran la institución, además de ofrecer una reflexión sobre los desafíos actuales de la educación superior.
El decano abordó el fenómeno de la impaciencia en la sociedad contemporánea y cómo la tecnología ha contribuido a acostumbrarnos a la inmediatez a través de plataformas y servicios como Spotify, Amazon, Google o Netflix. En este sentido, explicó el denominado paradox of choice o la paradoja de la elección, ejemplificada en plataformas de entretenimiento donde la posibilidad de elegir entre infinitas alternativas no siempre facilita la decisión final.

«La lógica universitaria opera en diferido».
Amiguet explicó que esta realidad contrasta con la naturaleza propia del aprendizaje universitario, donde muchos conocimientos requieren tiempo para asentarse, madurar y adquirir sentido. Según señaló, uno de los grandes desafíos de las universidades actuales es captar y mantener la atención de estudiantes acostumbrados a respuestas y recompensas inmediatas.
Para ilustrar esta idea, recordó el conocido experimento de la gratificación diferida de W. Mischel realizado con niños y una golosina. Los resultados demostraron que quienes eran capaces de esperar obtenían una recompensa mayor, y que para lograrlo cambiaban deliberadamente su foco de atención. A partir de este ejemplo, reflexionó sobre la importancia de educar en la paciencia como condición necesaria para el aprendizaje profundo.
«Las cosas valiosas están al otro lado de la espera».
Durante su intervención, defendió que tanto el conocimiento como la ciencia requieren tiempo, constancia y esfuerzo sostenido, y reivindicó el papel de la universidad como un espacio donde se cultivan estas capacidades frente a la cultura de la inmediatez.
Como reflexión final, el decano invitó a los asistentes a replantear la forma en que entendemos el aprendizaje y el crecimiento personal:




