- La Doctora en Literatura y catedrática de español ha participado en el tercer ciclo del «Dies Academicus: Pensar la Universidad hoy» de la Universidad CEU Cardenal Herrera
- «Cuánto más se lea, más posibilidad de contrastar; casi todo en la vida se aprende por comparación y se necesita conocimiento para poder contrastar», señaló

La catedrática de español en la Universidad de Lund (Suecia), Inger Enkvist, ha ofrecido la conferencia «La enorme importancia de la lectura» en el marco del tercer ciclo «Dies Academicus: pensar la Universidad hoy» de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
«la lectura en la universidad es un instrumento fundamental para mejorar el aprendizaje del estudiante»
La que ha sido durante años asesora del Gobierno sueco en materia de Educación reflexionó sobre los cambios que se han introducido en la escuela y que han supuesto un retroceso en el nivel de acceso de los alumnos que inician los estudios universitarios. «Casi todos los países occidentales dedican 400 horas a aprender a leer en primaria cuando los expertos fijan en 4.000 las horas necesarias», explicó.
«Antes los alumnos tenían una muy buena comprensión lectora, ahora no. ¿Por qué?», se preguntó la Doctora en Literatura de la Universidad de Gotemburgo. En su opinión, en los años 60 del pasado siglo eclosiona una pedagogía progresista por la que la escuela dejó de ser solo un lugar de enseñanza y las materias tradicionales perdieron fuerza por la aparición de otras nuevas. «Consideraban -aseguró- que la escuela debía ser única, con derechos, e igualitaria». Este nuevo modelo situaba en el centro de todo el bienestar del alumno y consideraba que todo se arreglaba con dinero. «En realidad, derecho, igualdad y bienestar no tienen nada que ver con la enseñanza, es ideología; hoy muchos alumnos no saben ni coger bien el lápiz», enfatizó.

Enkvist, que fue condecorada con la Orden del Mérito Civil en España, recordó que en su país el 90 por ciento del profesorado se resistió a estos cambios e incluso hubo movilizaciones, «pero nadie escucha a los docentes».
La hispanista afirmó que estos problemas no son solo de un país. Para apoyar su tesis citó varios estudios, entre ellos Academically Adrift: Limited Learning on College Campuse (Académicamente a la deriva: aprendizaje limitado en los campus universitarios), publicado en 2011 por los sociólogos estadounidenses Richard Arum y Josipa Roksa, que estudiaron 2.500 estudiantes y constataron que buena parte de los alumnos no progresan en el college: «Estudian poco, evitan las materias difíciles, las matemáticas y los ensayos largos. Solo estudian 5 horas a la semana». «¿Qué hacen?», volvió a preguntarse, «se dedican a la vida social porque piensan que la universidad es una red de relaciones para encontrar trabajo. Y la investigación muestra lo contrario, que no les va bien».
Enkvist lamentó que los estudiantes no vieran la universidad «como un lugar de desarrollo». «No esperan gran cosa, hacen lo que les dicen, siguen los cursos y ya está. Buscan solo obtener un título; la curiosidad intelectual parece que no va con ellos», reflexionó.
A renglón seguido y para demostrar lo anteriormente dicho, la doctora sacó el estudio de Richard Light, profesor durante medio siglo en Harvard, que hizo una encuesta a 12.000 antiguos alumnos de su universidad. «Lo que más valoraban de su paso por Harvard -explicó Enkvist- era encontrar gente con los mismos intereses, nivel intelectual y multiculturalismo. Sobre la metodología preferían pruebas breves y trabajo en equipo», explicó.

En la segunda parte de su disertación la hispanista sueca incidió sobre la importancia de la lectura en el aprendizaje. En un Congreso internacional que organizó, los catedráticos invitados coincidieron en que la única manera de revertir la situación actual es con «lectura, lectura y más lectura». Para Enkvist el aprendizaje consiste en comparar, en contrastar lo que se sabe y lo que ven o leen. «Cuánto más se lea, más posibilidad de contrastar; casi todo en la vida se aprende por comparación y se necesita conocimiento para poder contrastar», señaló.
De nuevo la doctora se apoyó en estudios, en este caso de neurólogos, «a los que parecen que sí hacen caso los políticos», ironizó. «Los neurólogos dicen que la lectura es un gimnasio del cerebro: activa, cuida, mantiene joven el cerebro y lo desarrolla; recomiendan 20 minutos de lectura al día».
«¿Qué ocurre si no se lee? Deterioro del lenguaje y del pensamiento. Más simpleza expresiva y de pensamiento»
Quiso terminar la hispanista con una exhortación a los profesores presentes en la conferencia para que persuadan a sus estudiantes para que lean en su tiempo de ocio. «Si queremos alumnos universitarios cultos deben leer mucho y reforzarlo antes, en la escuela. Han de llegar a la universidad siendo ya lectores y en la universidad hemos de construir un sistema que les impida huir de la lectura y escritura porque es por su bien», remarcó.

Recordó que la sociedad hoy pide universitarios dotados de comunicación, creatividad y pensamiento crítico: «La realidad es que la lectura ayuda en todo esto, teniendo siempre muy claro que sin conocimiento previo, no hay creatividad, ni conocimiento ni pensamiento crítico. Lo creativo es saber combinar el conocimiento aprendido. El pensamiento crítico solo llega a través del conocimiento; hay que haber leído mucho para tener pensamiento crítico», concluyó




