El convenio refuerza la colaboración entre el ámbito académico y el clínico en un proyecto liderado desde la práctica asistencial y centrado en la mejora de la calidad de vida de los pacientes

La Universidad CEU Cardenal Herrera participa en un proyecto de investigación pionero junto al Departamento de Salud Elche–Hospital General y la Fundación Fisabio para anticipar y prevenir la desnutrición en pacientes con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). La iniciativa, denominada FANG-D ELA, se articula a través de un convenio de colaboración que consolida la cooperación entre el ámbito clínico y el académico en un proyecto de alto impacto sanitario y social, centrado en mejorar la atención y la calidad de vida de las personas afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa.

La ELA afecta en España a unas 4.000 personas y se diagnostican de media tres nuevos casos al día. Se trata de una patología compleja, progresiva y altamente incapacitante, en la que la desnutrición constituye uno de los factores que más influyen en la evolución clínica y el pronóstico. En este contexto, el proyecto FANG-D ELA —acrónimo de Algoritmo multimodal de biomarcadores nutricionales e inflamatorios para anticipar desnutrición y eventos mayores en ELA— tiene como objetivo desarrollar una herramienta que permita detectar de forma precoz el riesgo nutricional antes de que se manifieste clínicamente, facilitando así una intervención temprana y más eficaz.

Investigación aplicada desde la práctica clínica

El proyecto está liderado desde el ámbito asistencial por profesionales de enfermería del Departamento de Salud Elche–Hospital General. La investigadora principal es María Asunción Cabanillas Martínez, enfermera gestora de casos, quien coordina un equipo multidisciplinar integrado por especialistas de neurología, neumología y atención primaria. Este liderazgo clínico se complementa con la participación académica de la Universidad CEU Cardenal Herrera, que aporta conocimiento científico, apoyo metodológico y capacidad investigadora desde el entorno universitario.

Desde el CEU, la participación se articula a través del Grupo de Investigación de Práctica Avanzada en Enfermería (GIPAE), cuya investigadora principal es Nancy Vicente, vicedecana del Grado en Enfermería de la CEU UCH. Vicente subraya que se trata de “un proyecto pionero en el que se aúnan las fuerzas de Fisabio y de la Universidad CEU Cardenal Herrera”, con una clara diferenciación de ámbitos de trabajo que refuerza la complementariedad entre las instituciones.

“La parte de Fisabio, centrada sobre todo en la fase clínica, se desarrollará en el Hospital General de Elche”, explica, mientras que la aportación del CEU se focaliza en áreas específicas del proceso investigador. En concreto, señala que “la parte del grupo de investigación de práctica avanzada en enfermería, del que soy investigadora principal, se centrará sobre todo en dos áreas”.

Medición ecográfica

Una de ellas es la medición ecográfica para evaluar el deterioro muscular, una línea en la que participan fisioterapeutas de la Universidad CEU Cardenal Herrera, liderados por los profesores Javier Molina y Edgar Aljaro, y que permitirá obtener datos objetivos sobre la evolución física de los pacientes. La segunda área es la medición de biomarcadores, orientada a determinar la progresión de la enfermedad en sus diferentes etapas, un ámbito en el que participa el profesor Fran Prats, también del CEU.

Este enfoque multimodal permite integrar datos clínicos, funcionales y biológicos en un algoritmo que aspira a convertirse en una herramienta útil para la práctica asistencial, con capacidad para anticipar complicaciones nutricionales y facilitar la toma de decisiones clínicas.

El papel del CEU en la investigación y la formación

La participación de la Universidad CEU Cardenal Herrera en FANG-D ELA se inscribe en su apuesta por una investigación aplicada, conectada con las necesidades reales del sistema sanitario y orientada a la transferencia de conocimiento. Desde el ámbito universitario, el proyecto no solo tiene una dimensión científica, sino también formativa, al integrar a profesorado y alumnado en una investigación con impacto directo en la atención a pacientes.

En este sentido, el CEU ha concedido dos becas de iniciación a la investigación a estudiantes que colaboran activamente en el desarrollo del proyecto, reforzando la formación en competencias investigadoras desde etapas tempranas. La implicación del alumnado permite, además, establecer puentes entre la docencia, la investigación y la práctica clínica, uno de los ejes del modelo educativo de la universidad.

Nancy Vicente destaca que este tipo de proyectos contribuyen a consolidar una visión avanzada del papel de la enfermería en el ámbito sanitario. “Como enfermeras y promotoras del cuidado, tenemos la responsabilidad de avanzar en proyectos que mejoren la calidad de vida de los pacientes y que se apoyen en la evidencia científica”, señala, al tiempo que subraya la importancia de formar a futuros profesionales con una comprensión clara del valor de la investigación en la práctica asistencial.

Firma del convenio y respaldo institucional

La colaboración entre el Departamento de Salud Elche–Hospital General, Fisabio y la Universidad CEU Cardenal Herrera quedó formalizada recientemente en un acto institucional de firma del convenio. En él participaron la directora general de Investigación e Innovación de la Conselleria de Sanidad, Mariola Penadés; el gerente del Departamento de Salud Elche–Hospital General, Andrés Navarro; la directora gerente de Fisabio, Marisa Caparrós; y el vicerrector del CEU UCH, Álvaro Antón.

Durante el acto, los representantes institucionales pusieron en valor el carácter colaborativo del proyecto y su orientación a mejorar la atención sanitaria desde la innovación y la investigación aplicada. Desde la Conselleria se destacó el papel de la investigación liderada desde la práctica clínica y la importancia de la cooperación con las universidades para avanzar en modelos asistenciales basados en la evidencia.

El proyecto FANG-D ELA incorpora también la perspectiva de pacientes y familiares, así como la colaboración con asociaciones vinculadas a la ELA, cuya participación resulta clave para el desarrollo del estudio. Su implicación aporta una dimensión humana que refuerza el sentido último de la investigación y orienta el trabajo del equipo hacia las necesidades reales de quienes conviven con la enfermedad.

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