El workshop “La Empresa Sostenible: un desafío” reunió a investigadores, empresas y administraciones para reflexionar sobre los retos económicos, sociales y medioambientales de la transición circular

La sostenibilidad ya no es una tendencia: se ha convertido en un criterio que redefine la forma de producir, consumir y competir. Con esa idea de fondo, el campus de Elche de la Universidad CEU Cardenal Herrera celebró el workshop “La Empresa Sostenible: un desafío”, un encuentro que reunió a investigadores, empresas y representantes públicos para analizar cómo los principios de la economía circular están transformando los modelos empresariales y las políticas públicas.

El evento, organizado por las profesoras María Pilar García Alcober y Maite Pastor del área de Dirección de Empresas, forma parte de las actividades del Grupo de Investigación “Economía de la Empresa: empresa, finanzas y marketing” (GIR24/51) dentro del proyecto Economía Circular II, dirigido por Gonzalo Rubio Irigoyen. Esta iniciativa cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y el Fondo Social Europeo Plus (FSE+).

El Aula Magna del edificio Carmelitas se convirtió, durante una intensa jornada, en un espacio de diálogo interdisciplinar en el que se compartieron evidencias, datos y experiencias sobre la sostenibilidad desde tres grandes prismas: la competitividad económica, la cooperación empresarial y territorial y el impacto social y ambiental.

Economía circular y nuevas reglas del juego

La primera sesión se centró en la relación entre sostenibilidad y competitividad empresarial.
María Jesús Ruiz-Fuensanta, profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha, abrió el debate mostrando que la expansión de la economía circular en Europa depende en gran medida de los factores regionales. “Las regiones con una base sólida de conocimiento e innovación están liderando la transición hacia modelos más sostenibles”, explicó.

A continuación, Marta Ormazabal, de la Universidad de Navarra, expuso los resultados de su trabajo sobre la cadena de valor del plástico y las oportunidades que ofrece la simbiosis industrial para acelerar la circularidad del sector. Su propuesta pasa por crear polos de innovación que fomenten el ecodiseño y la trazabilidad, capaces de atraer talento y nuevas inversiones.

Por parte del CEU de Elche, María Pilar García Alcober, Ana Isabel Mateos Ansótegui y Maite Pastor presentaron un estudio sobre la evolución de las pymes europeas tras el Plan de Acción de Economía Circular de 2020. Sus resultados reflejan un cambio sustancial: las empresas han incrementado en un 27,7 % sus acciones medioambientales y en un 88 % el uso de energías renovables. Las principales barreras, señalaron, siguen siendo los procesos administrativos y los costes de implementación, frente a una creciente voluntad empresarial por innovar y cooperar.

El vicerrector del CEU en Elche, Álvaro Antón Antón, completó este bloque con una reflexión sobre los mecanismos de tarificación del carbono, insistiendo en la necesidad de “un marco de gobernanza climática que combine eficiencia económica y justicia social en la transición hacia la neutralidad climática”.

Empresas alicantinas que aplican soluciones sostenibles

El debate sobre la aplicación práctica de la sostenibilidad cobró fuerza con la intervención de Jorge Blanco Coll, director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana, que explicó el dispositivo de gestión de residuos tras la DANA y las lecciones aprendidas en materia de coordinación y respuesta ambiental.

Posteriormente, en la mesa redonda empresarial, intervinieron Inma Lara (Comunicamos Experience), Jesús Martínez Reig (Greene Waste to Energy) y Juan Pascual Sansano (Polígono Empresarial de Carrús).
Todos coincidieron en que la sostenibilidad representa una oportunidad para innovar, atraer inversión y mejorar la reputación corporativa. Desde la valorización de residuos hasta la comunicación medioambiental, las experiencias compartidas mostraron que la colaboración entre empresas, universidad y administración es esencial para consolidar un tejido productivo competitivo y respetuoso con el entorno.

Turismo, ciudadanía y compromiso ambiental

La sesión vespertina amplió la mirada hacia el impacto social y turístico de la sostenibilidad.
Asunción Agulló (Universidad Miguel Hernández) analizó el grado de conocimiento y opinión de los ciudadanos de Alicante sobre la economía circular, destacando que aunque la valoración es positiva, aún se necesita mayor difusión y participación social.

Por su parte, Rosa María Rodríguez Artola, de la Universitat Jaume I, explicó la importancia de los observatorios de sostenibilidad turística para generar datos que orienten decisiones más acertadas en los destinos. Su enfoque apunta a un turismo regenerativo, capaz de equilibrar crecimiento económico y conservación ambiental.

Lirios Alós-Simó, también de la UMH, abordó la relación entre economía circular y neutralidad de carbono, demostrando que las prácticas de reducción, reciclaje y rediseño son palancas reales para alcanzar los objetivos de descarbonización en el sector servicios.
Finalmente, los profesores Elena Martínez Sanchis y Gabriel Ravello Mas, del CEU de Elche, expusieron su estudio sobre los determinantes del compromiso ambiental en la Unión Europea, concluyendo que las políticas públicas bien diseñadas resultan más eficaces que la simple conciencia individual para promover acciones sostenibles a gran escala.

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