• Los futuros maestros que se están formando en el CEU de Castellón han participado en un proyecto creativo para concienciar sobre el problema de los residuos plásticos

Los maestros son claves para concienciar a las próximas generaciones en la protección del medioambiente. El claustro de Magisterio de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón lo tiene claro, y por eso impulsa numerosas numerosas iniciativas formativas que capacitan a los futuros docentes para promover entre los escolares la sensibilidad y responsabilidad en esta materia.

La más reciente de estas propuestas es “Ponemos luz y regalamos colores”, un innovador proyecto pedagógico organizado desde la asignatura de Educación visual y plástica de Educación Infantil, que pretende visibilizar el problema del plástico y proponer, a través del arte, cambios de actitud y hábitos responsables.

El reto de los alumnos de Magisterio del CEU pasaba por realizar una propuesta artística, en forma de instalación lumínica, que redujera, reutilizara y reciclara el plástico. Para ello, los futuros maestros, además de investigar en profundidad sobre los nocivos efectos que produce este material en el medio ambiente, reunieron el plástico que habían utilizado y desechado durante una semana.

‘La educación artística tiene la responsabilidad de educar la sensibilidad ética y estética abordando temas humanos, sociales y medioambientales para formar conciencias críticas, comprometidas y creativas’

“Este trabajo conjunto ha permitido que los futuros educadores constaten, a través de su propia experiencia creadora, las posibilidades didácticas de la creación artística planteada como proceso de indagación, interpretación y representación”, asegura la profesora impulsora de la iniciativa, María José Rodríguez Lázaro. “Con una metodología lúdica y colaborativa, añade la docente del CEU, hemos realizado durante ocho sesiones actividades de observación, motivación, reflexión y experimentación que han culminado en el diseño y montaje de esta instalación con objetos de plástico de uso cotidiano”.

El proceso creativo ha permitido, además, que los futuros maestros trabajen conceptos físicos y artísticos básicos como la trayectoria y descomposición de la luz blanca, su incidencia sobre los objetos y la percepción de los colores, las mezclas y texturas, el volumen, espacio y movimiento…, así como reforzar competencias básicas para su inminente ejercicio profesional, tales como el trabajo en equipo, la toma de decisiones y la resolución de problemas.

“La educación artística tiene la posibilidad y la responsabilidad de educar la sensibilidad ética y estética abordando temas humanos, sociales y medioambientales para formar conciencias críticas, comprometidas y creativas. Y es en la etapa de Infantil cuando los niños deben adoptar rutinas y hábitos de respeto y comportamiento para tomar conciencia y responsabilizarse de sus acciones”, concluye la profesora de Magisterio de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón.