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¡Volvemos en septiembre, con más fuerza, para comenzar el nuevo curso 2020/2021!

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Verano CEU 2020

Redacción Rotativo / Imagen: Archivo

La redacción de El Rotativo y de Radio CEU comienza hoy sus vacaciones y lo hace deseando a todos que el mes que llega, agosto, sea el momento oportuno para descansar, desconectar y recargar pilas después de un curso 2019/2020 muy intenso, aún más si cabe desde la aparición de la COVID-19 y el Estado de Alarma. Juntos pudimos hacer frente a esta situación extraordinaria y, aunque no fue fácil en algunos momentos, todos hemos podido crecer aún más en lo profesional y en lo personal, en lo académico y lo intelectual.

Las Elecciones de noviembre de 2019 (10N), Valencia Fashion Week, Mostra de Cinema, Operación Triunfo, Lorenzo Silva, Mónica Carrillo, Sánchez Dragó, Javier Sierra, Miguel Falomir, Daniel Monzón, Andrés Pascual, Leopoldo Abadía, Nacho Ares, Ana Merino, Siloé, el Salón del Cómic… Todos ellos pasaron por la edición impresa y digital de El Rotativo, así como también lo hicieron en Radio CEU.

gracias a todos los alumnos y alumnas que han hecho posible El Rotativo y Radio CEU

Noticias de la Comunidad Valenciana, nacionales, internacionales, económicas, solidarias, deportivas, sociales, de nuestra casa CEU, todas ellas han compartido espacio digital e impreso y tiempo de radio junto a Elvira Roca, Vicente Montagud, Dolores Redondo, Sergio Dalma, Pilar Eyre, Espido Freire y Pablo Heras-Casado, entre otros, convirtiendo a los dos medios universitarios en las herramientas idóneas para que nuestros alumnos comiencen a dar sus primeros pasos en el mundo profesional de la comunicación y el periodismo.

Desde estas líneas os damos las gracias a todos los alumnos y alumnas que han hecho posible que, un curso más, los dos medios universitarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera haya estado acercando a la comunidad educativa aquellos temas más relevantes en los que nuestros alumnos y profesores han sido protagonistas, sin olvidar los actos, eventos y situaciones vividas al hilo de la actualidad, muy intensa, por cierto.

Descansad, cargad pilar y a la vuelta de agosto nos encontramos aquí, en El Rotativo y en Radio CEU. ¡Bon estiu!

Lorenzo Silva: “La literatura ha servido y sirve para combatir la desmemoria y oponerse a esa indiferencia”

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Lorenzo Silva

Redacción ROTATIVO / Imagen: Editorial Planeta

La crisis sanitaria por COVID-19 ha hecho que a lo largo de estos últimos meses los eventos multitudinarios, prácticamente, se han paralizado suspendiéndose o aplazándose fechas tan significativas como Sant Jordi, el Día del Libro. Este jueves 23 de julio ha sido el día elegido para celebrar un Sant Jordi 2020 atípico y nosotros, desde El Rotativo, lo queremos celebrar compartiendo con ustedes una conversación con el escritor Lorenzo Silva quien ha publicado nueva entrega de su saga de Bevilacqua y Chamorro, ‘El mal de Corcira’, esta vez con un tema de fondo tan determinante en la historia reciente de España como es el terrorismo de ETA. De Bevilacqua, la vuelta a su pasado y la literatura habló, desde Madrid, con nosotros.

¿Es este el momento adecuado para abordar a través de esta novela una cuestión, tan complicada en la historia reciente de España, como es el terrorismo de ETA?

Las historias saltan cuando les da la gana, y, en mi caso, esta historia -en su origen más remoto- me asaltó muy pronto. Nací en un país que vivía bajo la amenaza de esta organización terrorista y crecí en un barrio, Intxaurrondo, que era un objetivo donde también atentaron. Y una experiencia así te interpela. Si tú te dedicas a contar historias ¡cómo no te va a interpelar una historia así! Lo que ocurre es que la historia te asalta cuando quiere y ella también encuentra su momento para salir a la superficie. Es ese momento en el que se puede comprobar que ya tiene su sazón para poderla abordar.

La historia no es fácil…

Es una historia complicada, por muchas razones, y, entre ellas, es que se debía contar -al menos- cuando había concluido el ciclo de la actividad armada de ETA y eso es lo que a mí me ha llevado a esperar veinte años. Yo sabía que, tarde o temprano, terminaría escribiendo sobre ello, pero he necesitado este tiempo para encontrar el conocimiento, la perspectiva, el ángulo y también la ficción desde la que quería contarla, porque yo quería hacer una novela, no un ensayo. Quería hacer una novela y convertir esta historia en la aventura de unos personajes en la que invitar al lector a recorrer esta historia junto a ellos.

Los jóvenes, ahora, no tienen ese recuerdo o experiencia de los años durísimos de terrorismo en España y eso hace que, en algunos casos, no lo ven como una amenaza real o como lo doloroso que fue. ¿Abordar esta cuestión a través de la literatura puede ser un modo de acercarles esa realidad y que sean conscientes de lo que se vivió, simplemente, porque es historia reciente de nuestro país?

La literatura ha servido y sirve para muchas cosas a lo largo de la historia y, entre ellas, para combatir la desmemoria y oponerse a esa indiferencia. La literatura es lo contrario a la indiferencia y quizás en un contexto en el que algunos quieren pasar página muy rápido, otros no sienten nada y otros, incluso consideran que se puede simpatizar con diferentes ideologías haciendo abstracción de los hechos pasados, son razones para no dejar que esto se apague y, desde la literatura, abordarlo. También creo que la literatura busca estos asuntos y estas historias y aquí es donde realmente la literatura puede aportar algo. A lo largo de la historia la literatura ha sido capaz de mantener encendidas muchas llamas que no era deseable que se apagaran y no me refiero a la llama del rencor, el cual nunca es deseable. La literatura ha sido capaz de mantener encendida la llama de la memoria que nos advierte de lo que somos capaces cuando nos olvidamos de algunas cosas. En el fondo, la historia de ETA es una historia que se da a lo largo de la historia de la Humanidad y que encarna el hecho de que cuando alguien admite el sacrificio humano como herramienta para conseguir sus propósitos, abre una caja de Pandora que acaba -incluso- en la banalización del sacrificio humano. Ese es el mayor envilecimiento que puede padecer una sociedad. Ha pasado muchas veces y nunca estamos exentos de que esto pueda volver a pasar.

¿Sentía necesidad de escribir una novela con este tema de fondo, como un compromiso con nuestra sociedad?

La literatura es un oficio comprometido, siempre. La literatura, a parte de un compromiso con uno mismo, también puede ser un compromiso con el mundo en el que vives y con la sociedad en la que has crecido y a la que, en mi caso, le debo mucho. A lo mejor no puedo resolver nada con mi literatura, pero sí que intento que reporte algún valor a la sociedad en la que vivo y a las personas que la componen. Un valor que no es doctrinal ni ejemplarizante. Sencillamente, intento plantearles a los lectores una conversación que sea relevante y que aporte algo en sus vidas y en la conversación de la comunidad.

Escoger la literatura para abordar esta cuestión en vez del ensayo ¿le ha permitido abordar la dureza de esos años con una mayor libertad sin abandonar el rigor a lo ocurrido?

Escoger la literatura me permite llevar al lector a situaciones más vívidas que lo que te permite el ensayo. El ensayo al final siempre tiene una cierta dosis de abstracción, distancia y, en cambio, la ficción narrativa siempre tiene la ventaja de que tú puedes poner al lector en el corazón de los hechos, de las emociones, del conflicto, y lo puedes hacer por la vía de mostrar los hechos, los comportamientos, sin tanta especulación y de una manera, quizás, más efectiva. Podríamos teorizar mucho sobre la legitimidad y la ilegitimidad de la acción terrorista de ETA, pero creo que es mucho más elocuente mostrarle al lector los sentimientos que afloran en un niño de siete años cuando asesinan a su padre de cinco tiros en el pecho que teorizar sobre el hecho en sí mismo. Un hecho así no se puede contar en un ensayo, solo puedes hacerlo narrándolo en una historia como ésta y abordas el desafío que es narrar eso. Este es, quizás, uno de los pasajes más difíciles de la novela, sino el más difícil para mí, a lo largo de cuarenta años de escritura. Pero la literatura tiene la ventaja de que no te quedas en esa argumentación que a veces es lo característico del ensayo.

la ficción narrativa siempre tiene la ventaja de que tú puedes poner al lector en el corazón de los hechos, de las emociones, del conflicto, sin tanta especulación y de una manera, quizás, más efectiva

¿Nos encontramos, por tanto, ante un retrato emocional de esos años?

¡Es que lo que ahí sucedía durante esos años era muy emocional! He hablado con muchas personas que vivieron aquella época, no solamente con guardias civiles sino también con algún antiguo miembro de ETA y escuchas que siempre hablan desde la emoción. Todos. Porque lo que sucedía les removía mucho y esto hacía que en muchos momentos -cosa que hay que tener en cuenta- no tuvieran las ideas claras, porque cuando la emoción es muy fuerte, el juicio se te puede enturbiar y eso pasa en muchas ocasiones y a muchas personas. Es imposible hacer un relato de esos años sin apelar a la emoción. Y no como recurso para jugar con ella sino para mostrar que las emociones están ahí y que son determinantes de los acontecimientos. En una dinámica como la de ETA y su apoyo social, es muy difícil entender a la banda terrorista sin esa gestión del odio que hizo. Una organización terrorista se dedica, entre otras cosas, a la gestión del odio y el odio es una emoción.

Ha hecho referencia a ese apoyo social. ¿Qué opinión le merece que en estos últimos comicios vascos Bildu haya obtenido una mayor representación?

Viví esa realidad con una sensación compleja porque, por una parte, es decepcionante porque la organización política no ha hecho una ruptura clara con quienes consideraron que el sacrificio humano era una estrategia válida y sigue teniendo apoyo social relevante en la comunidad. También es verdad que ellos han ocultado -todo lo que han podido- esa conexión y han intentado diluir sus siglas entre otras fuerzas políticas para pasar más desapercibidos… Pero pese a todo me decepciona. No obstante, también hay otra lectura que se puede hacer y es que quienes ahora votan a Bildu, en tiempos pasados pensaban que iban a mandar por la vía de la amenaza a sus vecinos, pero ahora han descubierto que amenazando y extorsionando no van a mandar y han optado por presentarse a las elecciones. Ellos pretendieron -en un tiempo- que todos hiciéramos lo que nos mandaran, pero ahora tienen que presentarse a las elecciones, tienen que convencer a los ciudadanos y, al final, el resultado es que han obtenido votos, sí, pero como no han convencido a gente suficiente… pues ahora van a tener que pasar cuatros años en la oposición. Y esa es la realidad.

¿Dónde sitúa el fin de la actividad armada terrorista?

Fueron muchos, los factores que influyeron para su final. Era un proyecto sin futuro y sin solvencia moral, pero logró reunir muchas energías y esas energías les daban mucha fuerza. Creo que la derrota de ETA fue policial y con la Ley. España encontró mediante el trabajo de sus servidores públicos -tanto en Justicia como en Seguridad- llevar a cabo una estrategia en la que, aplicando las leyes con rigor, con profesionalidad y con un trabajo policial muy riguroso se logró cercar y lograr que fuera inoperativa, porque ETA se disolvió porque era inoperativa. Ese giro se produce a finales de los ochenta principios de los noventa donde aún tenía mucha fuerza, pero en ese momento comienza a desarrollarse un trabajo de investigación policial muy serio, con análisis de la información, interpretación, inteligencia policial que es el que logró que tres décadas después y tras muchos esfuerzos la banda terrorista terminase por ser inoperativa. La Guardia Civil llegó a tener un conocimiento tan profundo de ETA, que logró que ésta no pudiese maniobrar sin que quienes se enfrentaban a ella lo supiesen. También ayudó la población vasca que, poco a poco, se fue posicionando frente a la banda terrorista. Finalmente, la ilegalización de todo su entramado en una acción conjunta policial y de la Justicia hizo posible su final. Es verdad que las ideas, en una democracia, no podemos ni arrancarlas ni erradicarlas, solo se pueden combatir con las herramientas democráticas y debemos procurar que aquellas ideas que nos parecen indeseables se mantengan minoritariamente y no influyan en el transcurso y discurso de la sociedad, pero no se puede hacer otra cosa con las ideas.

Es curioso que el papel relevante de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado parezca que aún no ha sido totalmente reconocido o aún se cuestione…

La verdad es que hay mucha ligereza en la sociedad. El conocimiento es laborioso y el perjuicio es común… Conocer en profundidad quienes son y qué han hecho cuesta y dejarse llevar, en cambio, por un estereotipo no solo es fácil, sino que en algunos ambientes tiene premio y eso creo que casi lo explica casi todo.

¿Por qué situar a Bevilacqua ante su pasado?

Bevilacqua es un hombre que está en la madurez y, en ella, no suele haber grandes cambios salvo que uno se vuelva loco. En la vida muy difícil estar satisfecho y orgulloso de todo lo que has hecho y es imposible estar feliz en todo momento. A partir de un cierto instante de nuestras vidas la aspiración que se tiene y que quiere alcanzar es la de acabar razonablemente en paz, con lo que uno es, lo que ha hecho y lo que sigue haciendo. Para Bevilacqua volver allí le ayuda a vivir esa experiencia de buscar estar en paz consigo mismo y con lo que ha hecho a lo largo de su vida, gracias a volver allí y rememorar ese pasado en un ejercicio confesional donde el destinatario de esas confesiones es el lector, aunque esté personificado en su compañera.

Todo un ejercicio de sanación…

Sí. Desde el momento en el que somos conscientes de que nuestra vida está hecha a partes casi iguales de aciertos y de desaciertos, nos damos cuenta que buena parte de nuestra tarea vital pasa por asumir nuestras meteduras de pata y, como dice un personaje al final de la novela, el primer requisito para poder perdonar al otro es admitir el mal que tiene que ver con uno y perdonarse a sí mismo.

¿Veremos a un Bevilacqua distinto en las próximas entregas?

Sí que vamos a ver a un Bevilacqua diferente. Incluso hay aún algún que otro episodio de su vida que iremos conociendo en futuras entregas… Veremos más ejercicios de este tipo y veremos a un personaje que intenta asumirse, todavía más, en profundidad.

Isabel Forner y Álex Silvestre (Instagram Take Over): Reflexiones en torno al periodismo deportivo

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Redacción: Carles Gallego / Imagen: CEU

La Universidad CEU Cardenal Herrera ha celebrado este martes un nuevo encuentro Instagram Take Over en el que se reflexión en torno al periodismo deportivo de la mano de los periodistas Isabel Forner, de Movistar Plus y LaLiga y Álex Silvestre de ‘El Chiringuito de Jugones’ en Atresmedia, ambos ex alumnos de la universidad, que estuvieron moderados por Fernando Álvarez, profesor de la CEU UCH y delegado del diario Marca en la Comunidad Valenciana.

A lo largo de este encuentro, los dos jóvenes periodistas abordaron diferentes aspectos de esta especialidad coincidiendo en aspectos de la misma que desde la experiencia han descubierto con su trabajo. En este sentido, Álex Silvestre resaltó lo sacrificado de la profesión, pero en su reflexión incidió también en que, aunque en ella “no hay horario, lo vives con cariño y con amor. “Hay que aceptar que la profesión es así”, añadió en referencia a la parte más difícil de la profesión periodística “detrás de cada información hay un trabajo duro y complicado que la gente, en ocasiones, no ve. En ocasiones empleas todo el día esperando a alguien y al final no lo consigues”, destacó. Silvestre también se detuvo en un momento de su intervención en la actual gestión del Valencia C.F. y lo hizo apuntando en la necesidad de un mayor sentir de los colores en el equipo “lo que noto que tienen otros equipos y que no tiene el Valencia CF son símbolos en el club que entiendan que es el sentir del valencianismo”, apuntó.

Por su parte, la periodista deportiva de LaLiga y Movistar Plus, Isabel Forner incidió en sus reflexiones sobre la diversidad de factores que en ocasiones influyen para alcanzar en esta profesión un puesto relevante: “no hace falta ser el mejor en todo”, afirmó, en una exposición donde hizo un repaso de su trayectoria profesional desde que finalizó sus estudios hasta la actualidad. Forner compartió con los internautas su día a día y método de trabajo y contó cómo vive –normalmente- estas experiencias a pie de campo donde “hay partidos que te salen muy bien y otros muy mal, por mucho que te los prepares”. La periodista se declaró también durante el encuentro virtual fan del motociclismo y el baloncesto, aunque para ella es la gente “la que elije de qué hablamos. No queremos hacer del deporte que sea todo fútbol, pero son las leyes del mercado”, afirmó. Forner concluyó su exposición reivindicando el papel de la mujer en el deporte, sobre todo en el fútbol, donde destacó su disconformidad con la presentación que tuvo el nuevo equipo femenino del Real Madrid mediante un tuit con un comunicado al cual se mostró contraria, pues en su opinión debería haber sido anunciado “a bombo y platillo por los pesos pesados del equipo masculino”, concluyó.

Sánchez Dragó: “Ha desaparecido el sentido común y si desaparece el sentido común nos acabaremos estrellando”

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El escritor Fernando Sánchez Dragó en foto de archivo.

Redacción ROTATIVO / Imagen: Editorial Planeta

Fernando Sánchez Dragó publica la segunda parte de sus memorias bajo el título ‘Galgo corredor’ y con motivo de ello atiende a El Rotativo desde su refugio soriano en Castilfrío de la Sierra. Su locuacidad, rapidez mental y audacia siguen intactas y convierten la entrevista en una esgrima dialéctico en el que el escritor reflexiona entorno a su vida, al personaje que le han creado en torno al auténtico Sánchez Dragó y sus ganas por pasar desapercibido en todo momento. Una conversación, muy cercana, donde también nos ofrece su visión actual del hombre y de nuestra sociedad.

Lleva todo el día hablando, imagino, que de su libro. ¿Aún le quedan ganas de una nueva entrevista?

(Ríe abiertamente) Llevo todo el día colgado al teléfono y aún quedan algunas más… Antes los editores pretendían que escribiéramos los libros y ya está, pero ahora pretenden que los vendamos, y a este paso, veo que dentro de poco los vamos a tener que vocear por las calles como los periódicos a la antigua usanza…

Vamos hacia atrás ¿no?

O vamos demasiado hacia adelante o vamos hacia atrás, ambas cosas al tiempo…

En esta segunda entrega de sus memorias, comparte con el lector una confesión que nos la tiene aclarar… Dice usted que su sueño era pasar inadvertido…

(Carcajada) Es verdad, te lo aseguro. Yo soy una persona huraña, esquiva, solitaria. En estos momentos estoy hablando desde un villorrio soriano, Castilfrío de la Sierra, al cual me he venido a vivir, aunque en los últimos años estoy también viviendo en Madrid por la escolarización de mi hijo de siete años que me obliga a estar en la capital. Pero cuando una persona se viene a vivir a un pueblo -que tiene tres o cuatro habitantes- es evidente que no está buscando vida social. En mi caso me he pasado gran parte de mi vida viajando a remotas tierras donde ni siquiera podía hablar con los habitantes de dichas tierras, con lo que mi soledad allí era absoluta, y ahora no viajo, solamente lo hago para huir de España porque aquí en España ¡me conoce todo el mundo!

Méritos ha hecho….

Para mí es una cosa pasmosa, una cosa que no entiendo. Salgo a la calle aún y ¡parezco Julio Iglesia! Me conoce todo el mundo y tengo que reconocer que lo llevo muy mal. Mi filosofo favorito o uno de los favoritos es Epicuro y él decía que “la felicidad consiste en vivir oculto”. El gran fracaso de mi existencia es que no he conseguido vivir oculto. Pero no es una cosa que me haya pasado ahora porque soy un escritor conocido sino cuando era niño en el colegio tampoco pasaba inadvertido… ¿Y por qué? Porque siempre he sido un niño raro y sigo siendo un hombre raro. Siempre he pensado lo contrario sobre lo que casi todo el mundo ha pensado, de manera que cualquier cosa que dijera, ya de niño, llamaba la atención porque estaba diciendo lo contrario a lo que todos los demás decían a mi alrededor, de ahí que el gran fracaso de mi existencia ha sido que no he conseguido vivir oculto.

“Me siento falsificado, continuamente, a los ojos de los demás”

Y ¿cómo lo lleva?

Pues hago como el calamar, que cuando se siente amenazado echa tinta para despistar a los demás… Yo he desparramado mucha tinta, en el sentido literal de la palabra, y he hecho muchas cosas para despistar y ocultarme, pero lo he logrado muy poco. Casi nadie conoce a Dragó… Conocen al personaje que ellos mismos han creado con las etiquetas que me han ido colocando -muchas muy variopintas- pero no conocen a la persona real que está detrás de esas etiquetas. Por eso me ocurre que, cuando incluso me conocen -de verdad- mis enemigos, mis adversarios, llegan a la conclusión de que no soy como me ven y confiesan que no creían realmente que fuera así… Esa falsificación constante, convirtiendo en personaje mi persona, es sumamente molesta…

Entonces, señor Dragó, el personaje se comió a la persona…

A los ojos de los demás, en gran medida, sí. A mí, por ejemplo, me desespera que mucha gente me conozca no por mis libros, que es mi actividad categórica, yo solo soy el que está en mis libros, sino por los programas de televisión, y eso para mí es absurdo porque la televisión es pura anécdota. Yo nunca le he dado la más mínima importancia a la televisión y, por eso, me siento falsificado -continuamente- a los ojos de los demás. Aunque en el fondo también me siento, en parte. culpable porque desde mi niñez… Con tres años y ante la pregunta de una amiga de mi madre sobre qué quería ser de mayor, no dudé en afirmar que quería ser escritor y, desde entonces, todo lo que he hecho en mi vida ha sido conducente para querer ser escritor. Desde niño comencé a construir un personaje literario, que soy yo mismo, un personaje que al principio imita a ciertos otros personajes literarios como, por ejemplo, los de Mark Twain, Sinuhe el egipcio… He ido construyendo una vida, en la cual la persona se convierte en personaje literario, novelesco, con infinidad de amores, que se casa y se descasa, que va a la cárcel, al exilio, que se mete en toda clase de aventuras, que va a la guerra del Vietnam, que está en terremotos, en erupciones volcánicas, que atraviesa los desiertos, y todo ello me ha convertido -a los ojos de los demás- en un personaje que, finalmente, termina tapando la persona y, eso me molesta bastante…

Querer huir del personaje debe cansar.

Buenooo… (Ríe) Cansa mucho y por eso huyo del trato de la gente. Yo, actualmente, llevo una vida completamente asocial donde jamás voy a reuniones ni a actos sociales. Para mí más de dos personas son muchedumbre y, pese a pensar así, resulta complicado gestionarlo porque cuando te conviertes en una persona tan conocida, al final, cualquier cosa que hagas tiene su repercusión y aunque me empeñe en apagar esa celebridad, cualquier cosa que haga acaba por amplificarla. Al final voy capeando la vida según la vida me llegue…

Si volviese a vivir ¿volvería a repetir la vida que ha llevado? A veces da la impresión que ese no parar es porque usted ha sido y es un hombre en continua búsqueda…

Yo soy un explorador nato, podía ser la reencarnación de Livingston o Cristóbal Colón, pero fundamentalmente he aplicado a mi persona ese viejo precepto filosófico del “conócete a ti mismo” porque quien se conoce a sí mismo sabe quién es y sabe cuál es su destino. Carácter y destino… Son dos conceptos que se expresan igual en la filosofía griega. Siempre he sido así y al escribir las memorias te das cuenta de todo lo que, además, no harías en el caso de volver a nacer. ¡No te puedes imaginar la cantidad de cosas que he hecho y no volvería a hacer! Por poner un ejemplo, la más evidente es que no me casaría en la cárcel como me casé. No me emparejaría, por curioso que parezca. Nunca he querido tener pareja y desde los diecisiete años he estado emparejado siempre con un paréntesis de año y medio sin pareja, pero fue peor porque cada noche estaba con una nueva pareja… Otro ejemplo. Soy un padrazo, pero, en cambio, nunca quise ser padre y lo soy de cuatro, el hijo mayor tiene sesenta años y el último, el más pequeño, tiene siete años. Siempre quise ser un monje y si volviese a nacer querría serlo o bien querría ser zoólogo, arqueólogo o estudiaría lenguas clásicas que eran mis vocaciones además de la de escritor, pero ninguna de ellas he estudiado y me gustaría estudiarlas si volviese a nacer, claro. Cambiaría muchísimas cosas en mi vida ¡por supuesto que sí!

Ahora que se encuentra inmerso en la escritura de sus memorias, ¿ha servido este ejercicio para redescubrirse?

Por completo. La experiencia de escribir unas memorias es la experiencia de un auto-psicoanálisis profundo, con lo que te vas descubriendo a ti mismo paulatinamente. Al principio, cuando te sientas delante del folio en blanco tienes una serie de recuerdos que te parecen significativos, que crees que son relevantes, importantes, y que quieres compartir, pero después cada uno de estos recuerdos viene encadenado con otros recuerdos que habías olvidado, que estaban sepultados en el subconsciente y que como cerezas que salen enganchadas de la misma cesta van saliendo uno detrás de otros. En ese momento compruebas cómo el libro va contándose a sí mismo y es él el que guía la mano del escritor y no la mano del escritor el que tiene el control sobre el libro. Es un proceso fascinante porque te redescubres a ti mismo y recuerdas muchas cosas que pensabas que en no estaban en tu memoria y que, en cambio, sí que lo están.

“El gran fracaso de mi existencia ha sido que no he conseguido vivir oculto”

¿Con qué se queda de lo vivido durante esos años?

Con esa sensación maravillosa de romper el cascarón y echarme a volar. Es, un poco, esa sensación de salir de la caverna -como los hombres del neolítico- y comprobar que todo lo que se mostraba ante ellos o ante mí, era nuevo. Yo lo viví así. Para mí era toda una aventura aquella época, era estar vivo y para mi estar vivo significa aplicar el pensamiento de Baudelaire el cual dice “hay avanzar al fondo del horizonte para encontrar lo nuevo”. Encontrar lo nuevo es lo que verdaderamente nos hace progresar espiritualmente y no en el sentido material de la palabra…

Releyendo esta segunda entrega de sus memorias, uno no puede dejar de establecer un paralelismo entre el tiempo que describe en ellas y el actual. ¿Cómo sale parada la época que vivió y la que vivimos actualmente?

¡Amigo mío, la época de ahora sale muy mal parada, la verdad! (Ríe) La época actual me desespera. Yo no me siento identificado con la época actual. Las épocas que ya he evocado en los dos libros de memorias y las que evocaré en los próximos son épocas en las que me gustaba vivir, pero a partir de un determinado momento el mundo comienza a ir hacia atrás. Asistimos a un progreso en las máquinas, en la tecnología, pero el ser humano retrocede y, si nos fijamos, ahora ha desaparecido la libertad y la libertad de expresión. Vemos que han progresado las máquinas, pero no el ser humano, lo que convierte al mundo actual en un mundo chato donde no queda ningún vestigio de lo que había en ese mundo en el que yo viví. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero yo -exagerando un poco- reconozco que a mí no me interesa nada de lo que pasa en la Humanidad desde el siglo V y VI antes de Cristo, la época de Sócrates, del pensamiento presocrático, de Buda, de Confucio, del pensamiento de los mitos órficos, de Zaratustra. A partir de ahí se puede comprobar cómo la dimensión espiritual, la cultural, la artística, la intelectual, la filosófica del hombre van retrocediendo hasta, prácticamente, volver nuevamente al árbol del que bajamos… Se está llegando a una nueva generación, la que llamo el homo protesicus en el que todo ser humano depende de ese terminal móvil del que no se desprende y, sin el cual, siente que no es nada ni es nadie… Está cargado de aparatos y ha desaparecido de él la humanidad y eso, francamente, es un retraso para la propia evolución de la Humanidad.

¿De verdad cualquier tiempo fue mejor?

Yo creo que las generaciones actuales no saben lo maravilloso que era el mundo hace décadas cuando había ambiente familiar, no había agua caliente, ni neveras, era un mundo apasionante… Y no quiero entrar en la cuestión política donde, por ejemplo, ahora se ha convertido en un instrumento de lavar cerebros mediante mensajes totalitarios, estrategias que pretenden convertirnos a todos en un rebaño para que no tengamos pensamiento crítico. Revisan la historia hasta el punto de derribar estatuas, lo cual no tiene sentido si no se comprende desde ese punto de vista de querer igualarnos a todos como rebaño… Anulan todo lo anterior y, así, la gente no sabe de dónde viene y aquel que no sabe de dónde viene, normalmente no sabe a dónde va… Yo lo que hago con mis memorias es lo que hacía el pájaro de Borges, que lo describió volando con la cabeza hacia atrás porque necesitaba saber dónde estuvo para saber a dónde ir… La única forma de saber a dónde vas es sabiendo dónde estuviste y por ese impulso escribo estas memorias. Además, en mi caso actualmente tengo menos vida por delante que vida por detrás y por eso soy como ese pájaro de Borges que vuelo con la cabeza para atrás -mientras escribo- para averiguar de dónde vengo, donde estoy ahora, y hacia donde voy a estar en unos años.

“La civilización actual es una civilización de adolescentes”

¿Nos encontramos con un ser humano en regresión?  

Creo que el problema de fondo es, realmente, la condición humana. El ser humano es un ser depredador, no hay excepciones, y están sometidos normalmente a la adoración del becerro de oro. Al ser humano no le importa saber quién es sino cuanto tiene y lo que tiene, y lo estamos viendo en la sociedad actual. Ese culto al tener frente al culto del ser, que era el culto que predominaba en civilizaciones y épocas anteriores, ha sido sustituido y ahora nos encontramos con una sociedad que solo se mide por el tener. Una sociedad infantilizada donde los seres humanos son niños, no crecen nunca, y no crecen nunca precisamente porque no se preocupan de saber quiénes son… no salen nunca de la adolescencia. Hace unos meses recuerdo que una revista norteamericana digital convocó un premio de micro relatos de seis palabras y uno de los que ganó describe lo que es el hombre. actualmente. y dice lo siguiente: “nacimiento, infancia, adolescencia, adolescencia, adolescencia, muerte”. La civilización actual es una civilización de adolescentes. Ahora con la pandemia, por ejemplo, estamos viviendo escenas penosas en las que vemos cómo la gente recupera su normalidad -alegremente- sin reparar en el cumplimiento de las normas… Un comportamiento adolescente que refleja muy bien cómo es el ser humano de hoy. Actualmente, muchos seres humanos son así. Antes no lo eran, y había modelos a seguir por su ejemplaridad, su trayectoria, su vida, pero ahora son adolescentes, todos pueden opinar, ha desaparecido la jerarquía y ha desparecido el sentido común y, eso es mala cosa, porque si desaparece el sentido común nos acabaremos estrellando.

¿Y cómo recuperamos al ser humano?

(Ríe) ¡Esa no es mi tarea! ¡No es mi trabajo salvar a la Humanidad! ¡Bastante tengo yo con salvarme a mí mismo! Mira, cuando tenía veintiún años y me metí en política lo hice pensando en que yo y unos cuantos más podríamos cambiar las cosas. Pensábamos en mejorar y cambiar la sociedad, pero ahora ya sé que la Humanidad no se puede salvar. La única salvación posible es de carácter personal e individual. En la casa desde la que te hablo tengo al entrar un par de azulejos. En uno de ellos hay un verso de Migue Hernández que dice: “Yo solo soy yo cuando estoy solo” y otro dice “visita no acordada, visita no deseada” con lo que intento salvarme a mí mismo, empleando la vieja fórmula de Voltaire en su cuento filosófico ‘Cándido’. Este cuento narra la historia de Cándido que es un aprendiz del filósofo Pangloss. Cándido decide viajar por todo el mundo queriendo salvar a la Humanidad y cambiar el mundo, hasta que llega un momento en el que él mismo se da cuenta de que no hay remedio, los hombres son como son, la Humanidad no se puede salvar y el mundo no se puede cambiar. Es entonces cuando decide retirarse a Estambul, comprar un huerto y dedicarse a él. Cada vez que es visitado por alguien y le preguntaban por qué había dejado de querer salvar el mundo, él les respondió que había decidido cultivar y cuidar su huerto… Pues bien, si cada uno de nosotros cultivásemos y cuidásemos nuestro huerto, la Humanidad se salvaría, pero como esto no va a suceder pues desaparecerá… El surgimiento de la aparición de los virus no va a tener mucho remedio porque todo eso es fruto de una manera determinada de vivir con lo que, si ésta no se cambia, la Humanidad poco va a cambiar…

¿Rescataría algo de aquellos años de universidad y lo haría servir en esta época?

Hombre eso es una utopía, pero si pudiese tener ese poder estad seguros que apretaba el botón y volvíamos atrás mucho antes de aparecer la televisión, internet, los aviones y el turismo… En mi opinión, ellos son cuatro de los principales elementos que han destruido el mundo, por lo que apretaría el botón para que volviésemos a antes de surgir todo lo que te he comentado.

Busca el anonimato, pero creo que usted se siente cómodo yendo a contracorriente…

¡Tienes razón! ¡Es verdad! (Ríe) Siempre nado como los salmones, río arriba. Mi madre siempre decía “mi hijo cuando llega a un sitio que están hablando, lo primero que hace es decir ‘de qué se habla que me opongo’”, y sí, a mí el principio de contradicción me parece que es el principio más fructífero de los grandes principios que existen porque de la contradicción nace la pregunta y nace la confrontación de ideas, nace el diálogo, la dialéctica… surge el encuentro y también el acuerdo, el consenso.

Dr. Mario Alonso Puig (Neurocientífico): “En medio de la dificultad uno tiene que adiestrar su mirada para encontrar la oportunidad”

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Redacción: Eva Andreu / Imagen: Fundación Telefónica

El médico especialista en neurociencia y psicología positiva Mario Alonso Puig ha sido el protagonista de un encuentro virtual celebrado recientemente, #RepensandoElMañana de la Fundación Telefónica, en la que bajo el título “Encontrar la oportunidad en medio de la dificultad”, el facultativo ha ofrecido algunas de las claves para reconducir nuestra forma de pensar y actuar tras haber vivido una experiencia como es el confinamiento por la pandemia de la COVID-19. Un encuentro moderado por Pablo Gonzalo, responsable del Área de Cultura Digital de la fundación y que discurrió en dos partes diferenciadas, la primera una exposición de hechos y conocimientos acerca de la percepción del mundo interior y el mundo exterior citando las ideas de pensadores como Descartes o Newton, entre otros, y en segundo lugar, una ronda rápida de preguntas por parte de Pablo Gonzalo.

Tras un análisis en el arranque de la intervención del Dr. Alonso en el que citó las consecuencias de la Covid-19 en todos los aspectos de la vida, poniendo el foco en el futuro y en cómo tratar -entre todos- de pensar cómo se debe construir un nuevo futuro para conseguir salir de la crisis de la manera más satisfactoria posible, el neurocientifico expuso su experiencia profesional y personal del comportamiento del hombre en situaciones complicadas como puede ser una enfermedad. “He aprendido mucho de mis enfermos, hay que tener en cuenta que en la enfermedad es cuando se toca fondo, sobre todo, en ciertas enfermedades es como si el mundo se quebrara. Cuando el ser humano toca fondo es cuando se abre un espacio en la profundidad, y, por eso, cuando estamos estudiando la situación actual en la que muchísimas personas han fallecido, hay un miedo natural a enfermar, una afección económica, y, ante esta situación, no solo tenemos que encontrarle un sentido, sino que, además hemos de encontrar una forma de atravesar ese dolor para salir fortalecidos”, explicó. Un inicio que lo relacionó con uno de los ejes centrales del encuentro, el cómo encontrar la oportunidad en situaciones adversas: «en medio de la dificultad uno tiene que adiestrar su mirada para encontrar la oportunidad”, expresó.

Ante la situación de crisis sanitaria y económica, la sociedad se enfrenta a una crisis vital, por ello el neurólogo resaltó la forma que adquiere el mundo en épocas de crisis. Para él un mundo que adquiere todo aquello que a los seres humanos nos disgusta «incertidumbre, volatilidad, complejidad y nos sentimos inseguros, por ello tiendo a aferrarme a lo que me hace sentir seguro, en nuestra zona de confort”. Remarcó también al hilo del mundo incierto, la aparición del victimismo, poniendo el foco en la idea de quién utiliza un lenguaje basado en problemas o centrado en la posición de víctima para afrontar este nuevo mundo en el que se ve envuelta la sociedad, “nunca verá la oportunidad”, para salir de la situación difícil.

«Cuando el ser humano toca fondo es cuando se abre un espacio en la profundidad, uno tiene que adiestrar su mirada para encontrar la oportunidad”

Un aspecto tratado a lo largo del encuentro virtual fue el hecho de cómo puede afectar la distancia social en las personas, a lo que el Dr. Puig expuso lo preparado que está nuestro cerebro para hacer frente a estas situaciones “el cerebro humano está perfectamente organizado y dotado para hacer frente con bastante éxito al miedo que procede de un peligro a nuestra integridad física”. Además del miedo en los adultos y cómo reaccionar ante esta situación el neurocientífico también abordó la incidencia de una situación como la que vivimos en la infancia, en este sentido destacó la importancia de reducir ese distanciamiento porque la ausencia del contacto “puede llevar a enfermedades muy serias. El ser humano tiene que encontrarse con los demás porque es un ser de encuentro. El hecho de que cualquiera puede ser portador del Covid-19 sin tener enfermedad, y que hay personas que están descuidando las medidas que hay que tomar no solo en distanciamiento sino en protección, cuando nos olvidamos de respetar eso esto genera un nivel de tensión”, afirmó.

El encuentro concluyó con una reflexión del neurólogo haciendo alusión a la oportunidad y la reacción de la sociedad en la que destacó “que el sistema se destruya o suba a un nivel superior de sofisticación, depende de que en la balanza haya mucha más generosidad que mezquindad, más cooperación que rivalidad y eso es una lección de cada ser humano”.

Javier Sierra: «Occidente se ha enfrentado a la pandemia con mucha soberbia y ahí es donde hemos fracasado»

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Redacción ROTATIVO / Imágenes: Javier Sierra

El mundo editorial acoge durante estos días la publicación de una nueva obra del escritor Javier Sierra, ‘El mensaje de Pandora’, nacida al abrigo del confinamiento y cuyo éxito ya alcanza una nueva edición y su próxima publicación en varias lenguas. Una novela epistolar, directa al lector, en el que Sierra hace un ejercicio de responsabilidad con su oficio y trata de explicar lo vivido recientemente con la COVID-19 desde la historia la Humanidad, la ciencia, la mitología. Un relato bello, en su concepción, que invita a ser leído con el reto de derribar dogmas y formularse cuestiones que no hay por qué dar por sentadas. De todo ello, y de este periodo de confinamiento vivido habló con El Rotativo.

Javier, ¿en qué momento surge la idea de escribir ‘El mensaje de Pandora’?

El trabajo de un escritor es el de ordenar la vida a través de sus escritos y ante el desafío al que nos estábamos enfrentando todos y en esta situación de confinamiento donde todos tuvimos mucho miedo, de alguna manera me vi obligado a reflejar, todo esto que nos está sucediendo, en el espejo de la mitología, en el espejo de la historia y en el espejo de la ciencia y, la verdad es que el reflejo que he recibido ha sido enormemente interesante para este relato.

¿Este libro estaba en usted antes de la pandemia?

Puede que sí, no lo sé, la verdad… Es cierto que muchas de las preocupaciones que están en esta novela las llevaba encima desde hace mucho tiempo, pero ha tenido que ocurrir esto para que surgiese el relato. Estoy seguro que si no hubiese existido la pandemia no hubiese escrito este libro jamás, estaría escribiendo otra cosa, pero es como si las circunstancias se hubiesen alineado y me hubiesen convencido de que ahora era el momento de ordenarlo todas esas preocupaciones y escribir esta historia, este mensaje. Lo que observo es que cuando uno tiene una idea potente nada es capaz de detenerla.

Tardó unos quince días en escribirla. Me parece realmente prodigioso.

(Ríe). Bueno… No son raros los momentos de frenesí en la historia de la Literatura. Sir Arthur Conan Doyle cuando crea el personaje de Sherlock Holmes lo hace en una novela que se titula ‘Estudio en Escarlata’ y es ésta la primera novela que él escribe del detective y la escribió en quince días… Él mismo contó, posteriormente, que la acabarla no sabía ni lo que había escrito porque había estado tan enfrascado con la historia que, de repente, se encontró con su personaje había adquirido vida propia y pedía paso para una segunda historia. Yo me he sentido un poco arrebatado, como Conan Doyle, y creo que he hecho bien en dejarme llevar por esa potencia porque, al final, tenemos el libro entre las manos que siempre es un pequeño prodigio.

las grandes obras son las que generan el diálogo entre generaciones… son las que nos hacen avanzar más como especie

¿Cómo ha sido esta experiencia creativa? ¿Había vivido algo similar en alguna otra de sus obras?

No. La verdad es que ha sido una experiencia totalmente distinta porque aquí lo que mandaba era la urgencia de trasladar el mensaje. He llegado a sentirme más mensajero que escritor ante ‘El mensaje de Pandora’. Había que trasladar algo que ni siquiera era algo mío sino más grande que yo y me está maravillando la reacción de los lectores porque una de las características que le quería imprimir a la novela era que fuese una obra transversal y que pudiese ser leída por cualquier persona de cualquier edad, tanto joven como mayor. Eso se está produciendo, con lo cual me interesa mucho esa transversalidad porque creo que las grandes obras son las que generan el diálogo entre generaciones… son las que nos hacen avanzar más como especie. Confío mucho en el patrimonio que nos legan nuestros mayores y, de hecho, en la novela hay mucho de homenaje de los mayores en esta novela porque hay que escucharlos…

¿Cuál es el mensaje que se ha querido lanzar?

Lo que plantea ‘El mensaje de Pandora’ es una carta que dirige una tía a su sobrina a punto de cumplir los dieciocho años. Ambas han vivido, separadas, una situación de confinamiento, ya que una está Atenas y otra en Heraclión, en Creta y en esa carta la tía reflexiona sobre qué cosas han sucedido a lo largo de la historia, que nos han llevado a este punto, y cómo en el mundo antiguo diversas culturas han superado incluso pandemias mucho más complicadas que esta y cómo esas sociedades han superado esa situación. Por ejemplo, en el caso de la peste negra, uno de los episodios más duros de nuestra historia reciente en la que murieron uno de cada tres europeos, tras aquella peste negra de principios del siglo catorce vino una profundísima revolución social, ya que se acabó el sistema feudal, el poder de la Iglesia comenzó a tambalearse y dejamos de ser una civilización teocéntrica para ser una sociedad donde colocamos en su centro nuestras preocupaciones y circunstancias naciendo de ahí el Renacimiento. Es decir, la enfermedad y la muerte nos trajo una reinvención como especie. Algo así volvió a suceder en pleno siglo XX, en 1918, con la mal llamada gripe española que nos obligó a todos los países desarrollados a desarrollar nuestros propios sistemas públicos de salud, los cuales han sido ahora la gran muralla de contención para la expansión de la pandemia. Cada situación dramática, tanto en lo individual como en lo colectivo, nos muta de alguna manera y nos fuerza a grandes cambios. Todo esto se recoge en un relato suave como es ‘El mensaje de Pandora’ hecho en clave de ficción literaria.

Extrapolando su reflexión a lo que hemos vivido y estamos viviendo en la actualidad, ¿qué cabe esperar de esta situación por la que hemos atravesado? ¿Cree que con esta pandemia la naturaleza nos ha querido lanzar algún mensaje?

Esta situación, en primer lugar, a lo que nos está invitando es a tener planteamientos más globales y menos locales. Los planteamientos locales no sirven. Por ejemplo, no vale que China cierre sus fronteras porque los virus no saben lo que es una frontera, no la imaginan, no la ven, no la conciben, no existen para ellos por lo que contenerlos, cerrando las fronteras, es absolutamente absurdo. Se necesita una perspectiva global. Esta situación también nos ha mostrado que este virus no entiende de razas, ni de color de piel, ni de sexo, ni de posición económica… Creo que debemos pasar de una situación en la que la sociedad actual está acostumbrada a mirarse el ombligo sin tener en cuenta el entorno circundante a otra civilización en la que seamos menos antropocentristas -que es lo que construimos en el Renacimiento- y nuestra sociedad se convierta en una sociedad más cosmocentrista que comprenda cual es su lugar en el universo. Y en cuanto a la naturaleza lo que de alguna manera nos está enseñando es que debemos asumir un nuevo pacto con la naturaleza. Si en algo coinciden todos los virólogos del mundo es que el virus, a pesar de que su origen es aún un poco misterioso, tiene que ver con un fenómeno que se llama el “salto zoonótico”. Este fenómeno explica que el virus ha llegado a nosotros porque ha saltado del entorno de los animales a los humanos y lo han hecho porque el ser humano a depredado los ecosistemas donde han estado viviendo estos animales. Ha habido territorios donde hemos dejado sin huéspedes a esos virus y han tenido que buscarse otros huéspedes, al estar ahí nosotros, han venido a por el ser humano. Tenemos que, de alguna manera, restablecer un reequilibrio, un pacto de respeto mutuo con la naturaleza de la que -por cierto- formamos parte, no somos ajenos a ella.

Ha habido soberbia, ignorancia, por parte de muchas personas que tomaban decisiones importantes y esa soberbia e ignorancia ha resultado muy peligrosa

A veces, esta pandemia se puede ver cómo un ‘toque de atención’ por parte de la naturaleza. Veníamos incidiendo en el cuidado de la casa común que es la tierra, pero la gente no termina de concienciarse y una cosa tan minúscula como es un virus ha puesto en jaque a toda la humanidad, al sistema económico, político, social…

Una cosa que no llegamos a ver hasta 1943, cuando comenzamos a conocer cómo eran los virus, mucho más pequeño que una bacteria y con una estructura interna que aún es un desafío -en su estudio- para la ciencia. Creo que es un toque de atención, pero en muchas direcciones. Efectivamente, uno de ellos es que necesitamos buscar esa integración con la naturaleza, pero esta situación también ha destapado que Occidente se ha enfrentado a la pandemia con mucha soberbia y ahí es donde hemos fracasado. Cuando comenzaron a darse los primeros síntomas iniciales de la pandemia, Occidente reaccionó con indiferencia, como si esto no fuera con nosotros, incluso se desaconsejó el uso de mascarillas cosa que ahora resulta que son imprescindibles para detener o frenar cualquier brote pandémico. Ha habido soberbia, ignorancia, por parte de muchas personas que tomaban decisiones importantes y esa soberbia e ignorancia ha resultado muy peligrosa… creo que nos lo tenemos que hacer mirar para no repetir curso porque cuando vuelva -que volverá el virus- estemos mejor preparados.

¿Qué cree que deberíamos aprender de estas situaciones pasadas, en las que el ser humano se enfrentó a situaciones similares como la de ahora y las terminó superando?

Debemos ampliar nuestra perspectiva sobre el problema. Para la comunidad científica aún no está claro el origen del virus, sigue siendo un asunto mayor encima de la mesa y sobre esto hay mucho debate. Yo, por ejemplo, introduzco en la novela una hipótesis que me parece fascinante y ha sido muy contestada porque supone un cambio de paradigma total pero que me resulta muy intrigante. Es una hipótesis que formuló a principios del siglo XX Svante Arrhenius, premio Nobel de Química en el año 1903, y que junto a otros científicos galardonados con el Nobel defendieron que la vida en la tierra surgió hace cuatro mil millones de años, gracias a que la tierra -en aquel momento- comenzó a ser bombardeada por cometas, asteroides y meteoritos que llevaban microorganismos que dieron vida a la tierra. Ellos llamaron a esta hipótesis panspermia porque lo asemejaban al proceso de fecundación de un espermatozoide a un óvulo y ellos lo comparaban a escala planetaria. Cuando supe de esta hipótesis recordé inmediatamente el mito de Pandora. Los griegos, hace dos mil años, ya planteaban algo así. Ellos decían que las enfermedades vinieron del espacio exterior en una caja, a través de Pandora quien tuvo el error de abrirlo en la tierra. Esa idea de un recipiente que viene del espacio y es abierto en la tierra me recordaba a la teoría de estos científicos y, la verdad, es que viendo desde esa perspectiva el problema, igual encontramos otro modo de afrontarlo. Esos cometas siguen bombardeando la tierra, hoy, cada día siguen cayendo a la tierra unos cien mil kilos de polvo cósmico, y no sabemos qué hay en ese polvo porque nadie se preocupa de recogerlo y examinarlo. Lo que dicen muchos de los defensores de esta teoría es que quizás una acción interesante sería vacunar la atmósfera para depurarla de esos posibles microorganismos. Es una teoría interesante porque, al final, la grandeza del talento del ser humano es ser capaz de cambiar la perspectiva de sus problemas y esta que propongo creo que es un cambio de perspectiva muy interesante.

Por otro lado, en este libro parece también que se pretende restituir la imagen que pudiese tener Pandora por destapar esa caja con los malos espíritus….

Tradicionalmente el mito de Pandora ha sido interpretado en una clave misógina, ya que ella es la primera mujer a la que envía Zeus a la tierra con esa caja llena de enfermedades y es la curiosidad de esa primera mujer, la que nos lleva al desastre. Visto en perspectiva, el mito se parece mucho a lo que nos cuenta el Génesis sobre Eva. Eva, de alguna manera, se acerca a una fruta que es la del árbol de conocimiento -del Bien y del Mal-, come de ella y obliga a Adán a comer de ella también y los echan del paraíso. Es una visión muy patriarcal, muy de señalar a la mujer como causante de este tipo de cosas. Una imagen que forma parte de muchos siglos y de la que –afortunadamente- comenzamos a salir. Pero yo creo que el mito de Pandora contiene muchos otros aspectos interesantes como es la de que las enfermedades vienen de fuera de la tierra y esa es la parte del mito que para mí es relevante, a la luz de los acontecimientos que estamos viviendo.

Tengo la impresión de que los principales cambios van a ser de naturaleza social

¿Vamos a aprender algo de todo lo vivido? ¿Cuál cree que es el camino que va a seguir, a partir de ahora, nuestra sociedad?

Es muy difícil de predecir porque vivimos en una época muy acelerada, donde los cambios se producen de una manera muy rápida porque vivimos en una sociedad cada vez más global. Tengo la impresión de que los principales cambios van a ser de naturaleza social. Por ejemplo, pensemos en esos millones de niños que en estas fechas han pasado el confinamiento encerrados juntos a sus padres y empleando un tiempo que hasta este momento igual no habían disfrutado, no habían tenido. Esos niños han superado su curso escolar y sus exámenes de manera telemática. A esos niños cuando crezcan ¿cómo les vas decir que, por ejemplo, no pueden estudiar una carrera en el Instituto Tecnológico de Massachusetts sin moverse de casa? No se lo vamos a poder decir porque lo va a poder hacer. Ese cambio que lo vamos a poder realizar en la próxima década, seguro. No va haber fronteras para ese tipo de cosas como la formación y también va a incidir en el trabajo, como ya hemos visto. Hay trabajos que se van a hacer desde casa y esto implicará menos contaminación, menos personas en restaurantes, menos desplazamientos, habrá que construir y abrir nuevos negocios para hacer frente a una nueva perspectiva. Vienen cambios fascinantes de presenciar. También habrá momentos duros, sin duda, pero lo que nos enseña la historia es que el ser humano siempre ha salido airoso, y si lo vemos desde la perspectiva de la curva histórica no hemos hecho más que evolucionar desde el principio de los tiempos y ahí ya había pandemias.

Hasta ahora hemos hablado sobre cambios de naturaleza global pero en un enfoque individual, personal, en el hombre: ¿hacia dónde puede evolucionar el ser humano? ¿Esto va a actuar como un punto de inflexión en la forma de ser del ser humano? Hay persona que consideran que esto va a cambiar al hombre y otras, en cambio, creen que nada va a cambiar después de esta crisis que hemos vivido…

Normalmente los pesimistas suelen ser personas de cierta edad con respecto a los jóvenes y este mundo que se nos está dibujando, realmente es un mundo para los jóvenes. Ellos son los que van a tener que tomar las riendas de los nuevos sistemas de producción. Existe algo que hace unos años no existía y es internet y lo ha cambiado todo. Este cambio de internet iniciado en los noventa y que varias generaciones hemos vivido fue vivido por algunos como una cosa anecdótica y otros en cambio lo vivimos como el avance que ha supuesto donde desde su aparición nada es igual. En el aspecto individual creo que sí que va haber cambios sobre todo una necesidad de adaptación a una nueva sociedad en la que, ojalá, no perdamos humanidad. Los procesos de automatización que estamos viviendo, de digitalización, deseo que no nos deshumanicen, que no nos quiten el factor creativo que es lo que verdaderamente nos hace grandes. Para ello, el rol fundamental lo va a tener la Educación. Una Educación que no puede renunciar, bajo ninguna circunstancia, a la educación humanística. Ahora mismo se está viendo que existe una batalla atroz contra las Humanidades ya que muchos planes de estudio de los países de la OCEDE -entre los que está España- quieren eliminar materias como el latín, el griego, la literatura y es un error porque no hay nada más práctico que tener un pensamiento entrenado… y esas materias son las que nos ayudan a tenerlo.

Escuchar esta última defensa de las Humanidades y el pensamiento crítico me lleva a preguntarle si no es que los políticos prefieren una sociedad acrítica, educada con una regulación siempre bajo mínimos e igualando por abajo, con el objetivo de crear una sociedad homogénea, y por eso pretenden eliminar de la Educación este tipo de disciplinas….

Bueno esta batalla entre los que quieren una sociedad de esclavos productores o una sociedad con espíritu crítico siempre ha existido y existirá. Nunca, como el futuro que se nos abre actualmente, el ser humano ha tenido la posibilidad de hacer tan grandes cosas desde su trinchera individual porque ahora mismo una persona con un ordenador es capaz de hacer enormes cosas y eso no sucedía hace veinte años…

Finalmente y sin hacer spoiler: ¿cómo debemos a acercarnos a conocer ‘El mensaje de Pandora’?

(Ríe). Con curiosidad… Con la curiosidad entramos en un universo que creo que es expansivo y que nos va a llevar a un sitio a otro y, probablemente, nos va a llevar de un libro a otro… Esa es, para mí, la magia de la literatura y eso es lo que yo intento hacer en cada uno de mis libros…

La CEU UCH obtiene el certificado como «Espacio COVID protegido»

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Redacción CEU / Imagen: CEU

La Universidad CEU Cardenal Herrera ha obtenido la certificación de Espacio COVID-19 Protegido, auditado por Audelco. Los tres campus de la Universidad en Valencia, Elche y Castellón, así como cada uno de los edificios sede de la CEU UCH han obtenido esta calificación.

Tanto en el campus de Alfara del Patriarca (Valencia), como en Elche y Castellón, la Universidad ha acometido nuevas inversiones para garantizar la seguridad y la protección de la salud del conjunto de la comunidad universitaria. Tras la auditoría llevada a cabo por Audelco en las últimas semanas, se han superado todos los requisitos y se han acreditado los procedimientos para convertir cualquier espacio CEU en “Espacio COVID Protegido”.

El procedimiento de la auditoría ha partido del análisis que verifica la existencia de protocolos específicos para la prevención de contagios por COVID-19 en las instalaciones del CEU. A continuación, los auditores de Audelco han llevado a cabo verificaciones presenciales de la efectiva implantación de esa sistemática de gestión en cada centro.

Se han evaluado la totalidad de los aspectos que tienen relación con la eficaz prevención de contagios por COVID-19, tanto los relativos al acceso de cualquier persona a los diferentes edificios, como los procedimientos de higiene, limpieza y desinfección de los espacios docentes.

Los espacios de la CEU UCH que ya disponen del sello Audelco son las cuatro Facultades: VeterinariaSaludHumanidades y Ciencias de la Comunicación junto con Derecho, Empresa y Políticas en el Edificio Campos Górriz. Así mismo han sido declaradas espacios seguros en el campus de Alfara del Patriarca, la Biblioteca, el Centro de Producción Audiovisual Bartolomé Serra, el Hospital Clínico Veterinario, las Instalaciones deportivas y la Granja de Docencia e Investigación en Náquera. Los edificios sede de la Universidad en Elche y Castellón también han sido auditados, así como el Palacio de Colomina en Valencia.

Domingo Pacheco Machado, nuevo capellán de la CEU UCH de Valencia

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Redacción ROTATIVO / Imagen: Jaume Gascó

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares ha nombrado como nuevo capellán de la Universidad CEU Cardenal Herrera al joven sacerdote Domingo Pacheco Machado. Con este nombramiento, Domingo Pacheco sucede al hasta ahora capellán de la universidad Jesús Girón Izquierdo, quien también cesa como párroco de la Iglesia de San Bartolomé Apóstol de Alfara del Patriarca, y es nombrado adscrito a la parroquia de San Fernando Rey de Valencia.

El nuevo capellán de la CEU UCH ha desarrollado su labor pastoral  en las parroquias del Rincón de Ademuz y, a partir de ahora, será el responsable de la Iglesia de San Bartolomé Apóstol de Alfara del Patriarca así como también el nuevo Consiliario de Juniors M.D. de la archidiócesis de Valencia donde asume la responsabilidad recogiendo el testigo del sacerdote Virgilio González, el cual cesa en el cargo tras cerca de ocho años al servicio del Movimiento como sacerdote y es nombrado párroco del Santo Ángel Custodio de Valencia.

Miguel Falomir: “El Museo del Prado no puede parar, su compromiso mayor lo tiene con sus obras”

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MIGUEL FALOMIR

Redacción: Carles Gallego / Imágenes:

Volvió la luz al Museo del Prado, que reabrió sus puertas a los enamorados del arte tras casi tres meses de confinamiento con motivo de la crisis sanitaria por la pandemia por la COVID-19. Y lo hizo con una propuesta para el visitante atrevida y original como así destacó su director Miguel Falomir en uno de los últimos encuentros virtuales programados por Ámbito Cultura de El Corte Inglés que contó con su presencia en un acto apasionante para los amantes del Arte y de la cultura moderado por José Ángel Usero, experto en moda y comunicación.

“No podíamos reabrir del mismo modo que habíamos cerrado porque han pasado muchas cosas en el mundo. Por eso se ha seleccionado lo mejor de las obras que conforman nuestra pinacoteca”, afirmó Falomir. Las obras más representativas han quedado reubicadas y mostradas al público bajo una nueva colección titulada ‘Reencuentro’ con la que se ha reordenado las obras maestras de sus fondos: Velázquez, Goya, Tiziano, Rubens, Caravaggio, El Greco, Fra Angelico: “hemos creado una serie de diálogos entre ellas con su nueva disposición. Logrando una serie de guiños que hacen más atractivo su recorrido”, destacó el director del museo.

Miguel Falomir señaló durante su intervención que ahora con el desconfinamiento es un buen momento para visitar el museo, pues según indicó, “ahora hay aforo limitado y como con muchos visitantes se solía colapsar el museo, actualmente el visitante puede contemplar con mayor tranquilidad las obras más importantes del mismo”.

Durante estos tres meses de confinamiento el Museo del Prado ha tenido que desarrollar un plan de acción para no dejar de atender el cuidado de sus obras porque según apunto Falomir “el Museo del Prado no puede parar, su compromiso mayor lo tiene con sus obras”. En este sentido, el director de la institución destacó también los avances que se han hecho en otros campos dentro del museo como han sido todas las iniciativas virtuales y digitales que se han implementado durante estas pasadas semanas para el público pudiese admirar el propio museo desde otra perspectiva y otro modo. “Las visitas virtuales han propiciado que gente de los lugares más remotos del mundo hayan visitado nuestro museo”, y aseguró “esta manera de utilizar la web y la tecnología digital nos ha descubierto que son una gran herramienta educativa, aunque no es menos cierto que la contemplación -en directo- de las obras de arte es algo irremplazable”.

En el transcurso de su encuentro con los internautas, el director del museo también reflexionó del impacto que he tenido la COVID-19 en el propio museo como consecuencia del cierre de todo el país y también de Europa “desde el punto de vista económico hemos tenido siete millones de euros en pérdidas lo que nos obliga a replantearnos muchos proyectos”. En este sentido Falomir matizó, “vendrá un año de repensar nuestras exposiciones. Muchas de ellas se han trasladado al año que viene”, añadió. Finalmente, el evento concluyó con una reflexión de Miguel Falomir con respecto a las consecuencias de la pandemia en la sociedad y destacó “esta pandemia nos ha hecho ver lo importante que es la cultura en nuestra vida cotidiana, pues ha sido el refugio de cientos de miles de personas que se han visto abocadas a buscar soluciones con las que pasar estos meses de confinamiento que ya quedan atrás en el tiempo”.

Mónica Carrillo: “La parte liberadora y evocadora que me da la literatura me sirve para evadirme, me compensa, me equilibra”

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Redacción ROTATIVO / Imágenes: María Villanueva, Atresmedia, Editorial Planeta

La ilicitana Mónica Carrillo, rostro de los Informativos de Antena3 fin de semana junto a Matías Prats, ha visto ¡por fin! publicada su última novela ‘La vida desnuda’ con la que ha sido galardonada con el Premio Azorín de Novela 2020, concedido por la Diputación de Alicante. Alegre y positiva por naturaleza, cercana y muy empática, Mónica Carrillo se encuentra inmersa en plena promoción de su nueva obra, mientras nuestro país comienza a recuperar una normalidad rota abruptamente a comienzos de marzo. De todo ello, de esta nueva historia y su experiencia personal y profesional habló para El Rotativo.

Mónica enhorabuena por el Premio Azorín de Novela 2020. El primero en tu carrera literaria. Un reconocimiento que recogiste el pasado 5 de marzo a las puertas de la pandemia…

Así es. Recogí el premio el día del fallo, el 5 de marzo, en Elche, ya que es un premio concedido por la Diputación de Alicante, pero -desde entonces- no he podido volver a mi tierra, como consecuencia de la pandemia. El libro quedó confinado porque a los pocos días se decretó el Estado de Alarma y no pudo llevarse, ni siquiera, a la imprenta. Ahora, tres meses después, el 9 de junio, ha podido salir a la luz y estar en las librerías. La nueva normalidad para ‘La vida desnuda’ es que ya está a disposición de los lectores ¡tres meses después!

¿Cómo has vivido esta situación no poder presentar al mundo tu nueva novela?

La situación se acepta porque es causa de fuerza mayor y es lógico que haya quedado confinado, como el resto de nuestras vidas que han quedado paralizadas. Ha sido una coincidencia. Pero, bueno, he vivido esta situación volcada en el periodismo, que es lo que me ha tenido absorbida por completo. Mientras esperaba que pudiese dar a conocer esta novela de ficción he estado siguiendo el día a día de la pandemia y del confinamiento con las noticias de fin de semana y, lo cierto es que esta situación por la que hemos atravesado parecía -en ocasiones- que estábamos viviendo una auténtica historia de ciencia ficción con la actualidad vivida.

 ¿Cómo surge ‘La vida desnuda’?

Siempre me han gustado los secretos familiares, esos temas que todos tenemos en el seno de las familias y que pueden ser distintos de una familia a otra, incluso entre nosotros, cada uno tiene nuestros secretos y todos son muy distintos en función de dónde has nacido, nuestra educación, la familia a la que perteneces, como has ido creciendo… Siempre me ha fascinado ese mundo de los secretos y llevaba mucho tiempo dándole vueltas a esta idea. La culpa, los miedos… Todo surgió a partir de esa idea más general. Después fui tejiendo los personajes y surgió Gala que es el personaje central de ‘La vida desnuda’. A través de ella se va descubriendo toda la historia familiar llena de secretos. Una historia que arranca a partir de ese viaje que ella emprende para despedirse de su abuela que se encuentra muy enferma y es en ese viaje de apenas cuarenta y ocho horas cuando le cambia -por completo- la vida.

Has decidido en esta novela escoger el viaje como metáfora… Todo comienza con ese viaje de la protagonista para despedirse de su abuela, pero -al final- todos los componentes de la familia terminan haciendo un viaje interior, Gala también, donde se descubren aquellos secretos más inconfesables…

Me gustaba la idea del viaje porque ese viaje es un viaje evocador de ida y vuelta, dos días, pero dos días en los que cambia por completo la perspectiva de Gala. Ella también encuentra en ese viaje en tren con un personaje de las antípodas, Australia, con el que entabla una relación y una conversación en la que la propia protagonista va descubriéndose a sí misma. Vive una situación que, seguramente, no había vivido nunca con personas más cercanas… Gala regresa de ese viaje como una nueva mujer donde no solo ha cambiado hacia el exterior, sino que también lo ha hecho hacia el interior, su interior. Un viaje que, para ella, supone un cambio al descubrir que las vidas de los demás, de sus familiares, no son como ella las había vivido o comprendido, sino que todas ellas, cada uno de ellos, alberga en su interior secretos que ahora se descubren en apenas cuarenta y ocho horas. Ante esos descubrimientos y los que ella realiza sobre sí misma, la protagonista terminará tomando nuevas decisiones como consecuencia de todo ello.

¿Nos cuesta menos desnudar el alma ante desconocidos?

Seguramente sí, porque pierdes el miedo a ser juzgado, a decepcionar o a cualquier presión. Cuando uno tiene ante sí un interlocutor al que aprecia y conoce, siente miedo a defraudarle y en este caso, Gala pierde todos sus miedos ante Chris porque sabe que no le va a juzgar. Esta relación surge sin esperarlo, fluye de manera rápida, espontánea y seguramente es, porque él es un completo desconocido, lo que hace que la protagonista desnude su alma y en esa amistad descubra cual es el amor verdadero.

¿Todos tenemos una triple vida, Mónica?

Yo creo que sí. Para mí fue revelador descubrir la cita de García Márquez donde afirma que todos tenemos una vida pública, una privada y una secreta. Al descubrirla me di cuenta que era esa, precisamente, la esencia, la idea central de ‘La vida desnuda’. La esencia de todos nosotros está en esas tres parcelas: la parte pública es la que nos exponemos y en la que queremos que los demás observen de nosotros lo que nosotros dejamos ver; la vida privada que es a la que tiene acceso nuestro círculo más íntimo y, finalmente, la parte secreta que todos tenemos y donde albergamos aquellas cuestiones que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida y que resulta infranqueable conocerla salvo que las mostremos, solo, a determinadas personas, en determinados momentos.

Quién lea la historia de Gala, ¿puede ver en ella el alter ego de Mónica Carrillo? ¿Tiene tu personaje algo de ti?

Cuando me enfrento a una nueva novela, el reto es tirar de imaginario y hacer que una historia que tengo en la mente sea verosímil. No trato de reflejar parte de mí en ninguno de los personajes, aunque, obviamente, siempre hay algo del autor en cada uno de ellos y de las historias que cuenta. Pero no tienen algo del autor de manera autobiográfico, sino que en ellos se puede detectar a través del prisma con el que miran su realidad que puede ser similar al de su creador. Lo que sí que realizo a la hora de crear los personajes, en cada una de las obras, es un ejercicio de empatía absoluto porque tengo que darles voz y ahí sí que tengo que meterme dentro de los personajes y escribir desde su punto de vista. Ese es el gran reto, pero para mí la literatura es la evasión… porque la ficción es la creación absoluta al crear historias de la nada.

¿Cuál ha sido tu mayor reto a la hora de crear una historia coral como la que descubrimos en ‘La vida desnuda’?

Seguramente uno de los grandes retos ha sido crear tantos personajes. Recuerdo que en mi primera novela el reto fue salir de mi zona de confort y presentarme ante el mundo con una historia que contar, ver su aceptación, ver cómo es o fue acogida; en la segunda novela tenía que conseguir esa conexión entre el autor y el lector que se había creado en la primera novela y consolidarlo y, en este caso, ha sido crear un tipo de historia en el que ya no solo hay un personaje principal en torno al cual gira toda la historia sino que el resto de historia también giran a su alrededor, en definitiva, una historia coral con muchas voces, muy distintas y todas con una historia diferente detrás. Ellos son los que abren los ojos a Gala. Incluso durante el proceso creativo de la novela me ocurrió que un personaje, la tía Julia, cobró tanta relevancia que me cogió por las solapas, adquiriendo vida propia. Gracias a ella vi como hasta la historia de Rosario creció hasta límites que, yo misma, tuve que ir descubriendo a medida que avanzaba la historia.

Tú misma viviste esa idea la experiencia que muchas veces explican los escritores sobre aquellos personajes que cobran vida propia y terminan por expresarse como quieren ajenos a la idea inicial de su creador…

¡Totalmente! Doy fe de ello. Mira, con motivo de Sant Jordi, tuve ocasión de entrevistar a Javier Cercas y me decía también eso, que en ocasiones se produce un momento en el que ves que la historia te ha atrapado y adquiere vida propia, vuela libre… Es complicado de explicar a aquel que no escribe, pero es una experiencia fantástica cuando ves cómo la historia cobra vida por sí sola, fluye, y en ese momento tú estás formando parte de ella como simple transmisora… Pero funciona y dejas volar a los personajes. En el caso de la tía Julia y de Rosario se creó esa magia y me pareció una experiencia única, muy enriquecedora, al ver cómo crecían las historias de esa manera y con vida propia.

¿Cuándo surge en ti esa pasión por la literatura?

Es difícil saber el momento exacto en el que nace porque la literatura ha estado conmigo desde siempre. Lo que sí que tengo muy claro es el momento en el que me atreví a dar el paso de escribir para mí a escribir para lo demás. Eso ocurrió a raíz de mi afición por escribir micro-relatos, aforismos, micro-poemas en redes sociales, lo cual tuvo muy buena acogida por parte de los seguidores. ¡Ya he alcanzado los setecientos micro-relatos! Y ese fue el momento en el que después de ver la aceptación en las redes sociales y comprobar que el público seguía fiel a esas creaciones, fue cuando me decidí a aventurarme en la creación de una novela, con una historia que contar, unos personajes que dibujar. Ahí fue cuando di el paso.

¿En qué autores te has fijado a lo largo de tu vida?

Desde qué comienzas a leer son muchos los autores que te van marcando en tu vida, que te van forjando el carácter, te van enriqueciendo como persona y también como profesional. Pero no solo autores literarios, en mi caso también me ha marcado, por ejemplo, la música, fundamental para mí o bien las historias de cine que también te van influyendo. Todo eso me ha ido calando, por ejemplo, me gusta desde poetas como Ángel González, Antonio Lucas o Luis García Montero por hablar de autores contemporáneos hasta Muñoz Molina o Almudena Grandes. Son muchos en los que mirarse y de los que aprender. Son muchos con los que he disfrutado a lo largo de los años.

Mónica, con una dilatada experiencia en el periodismo y una pasión como la literatura, ¿en cuál de los dos te encuentras más cómoda?

Para mí periodismo y la literatura son complementarias. Mi profesión como periodista es totalmente vocacional y, además, vivo la información de una manera muy intensa. Me encanta comunicar, contar lo que está pasando, el directo en televisión me gusta mucho, porque es algo que llevo en las venas, pero, la parte liberadora y evocadora que me da la literatura, me sirve para evadirme, me compensa, me equilibra. Creo que ambas me hacen ser una comunicadora global, que es como entiendo la comunicación. En algunos momentos puedo estar en televisión en el informativo contando las noticias, pero puedo estar en radio hablando de música, en redes sociales con micro-cuentos o en la literatura contando historias que han surgido de mi imaginario.

El hecho de ser periodista ¿te ha facilitado tener una mayor fuente de recursos para dejar volar la imaginación y que surjan nuevas historias que contar?

Seguramente sí, porque me ha facilitado ser muy observadora, curiosa, siempre me he fijado -desde muy niña- en los detalles. También he sido muy empática y eso, quieras o no, al final es una manera de ver la vida desde los ojos de los demás, desde otro punto de vista distinto al tuyo, con lo que eso sí que ha marcado mi manera de ser y mi manera de escribir.

Hemos vivido tres meses trágicos para todos. Y durante este tiempo, tú has sido una de las personas que ha entrado en nuestros hogares para contarnos lo ocurrido viviendo toda esta crisis sanitaria y confinamiento en primera línea informativa. ¿Cómo has vivido esta experiencia profesional y personal?

He tenido que vivir esa doble vertiente, sí. Como periodista lo he vivido siendo consciente de la gran responsabilidad que teníamos para contar lo que iba sucediendo, en un periodo donde había mucho interés por la información, se consumía mucha televisión tal y como así lo han reflejado los datos, y nos seguían millones de personas, lo cual es una gran responsabilidad. Pero lo extraordinario estos tres meses es que ha sido un drama sostenido y continuado en el tiempo. Por nuestra profesión, no te diré que estoy acostumbrada a contar malas noticias en muchas ocasiones, pero nunca había sido transmisora de tantas malas noticias en un tiempo tan corto, continuado y sostenido donde, por ejemplo, la cifra de personas fallecidas de cada día era un nuevo mazazo. Era como un trágico día de la marmota. Siempre estábamos hablando de esa cifra devastadora de fallecidos, de contagiados, en lo que parecía que nunca íbamos a doblegar la curva y donde tampoco teníamos una perspectiva de en qué momento nos encontrábamos. Pero, afortunadamente, llegó el día en el que se abrió la fisura y comenzó a entrar la luz y, al final, cada vez se fue aliviando la situación hasta llegar ahora, pero hay que seguir siendo cautos y responsables porque el virus sigue ahí.

Una situación así, como la que has descrito, conllevará un desgaste emocional importante…

Ante una situación así uno lo lleva como puede, pero es cierto que yo, por ejemplo, ha habido días en los que he llegado a casa rota porque es muy duro lo que estaba ocurriendo. Nosotros, por nuestra profesionalidad, tenemos que aguantar y contarlo, pero obviamente es duro. Por otro lado, también lo vives como el resto de ciudadanos, pues cuando no iba a trabajar también estaba confinada sin ver a mi familia, a mis amigos y con las incertidumbres que todos hemos tenido en el transcurso de este confinamiento y crisis por la pandemia.

¿Tú crees que la pandemia ha desnudado secretos inconfesables de nuestra sociedad?

Yo creo que sí. Ha dejado al desnudo algunas carencias y ha dejado al descubierto algunos errores que hemos cometido y que no hemos sido capaces de anticiparnos a lo que venía. No lo supimos ver. Pero en cualquier caso me gusta hacer una lectura positiva y ahora sí que sabemos lo que viene. Sabemos que hay un rebrote, y lo sabemos los ciudadanos, los medios de comunicación y los líderes políticos. Ahora es cuestión de ser responsables todos porque ahora no va a valer la excusa de que no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Ahora sí que lo sabemos, por lo que toca ser responsables y cumplir cada uno con nuestra parte.

¿Hemos aprendido algo de esto?

Espero que sí. Confío en que sí. Lo vivido merece un ejercicio de reflexión y de mirarnos hacia dentro y hacia afuera. Desnudarnos y ver lo que es verdaderamente importante. Ante esta situación ha quedado al descubierto lo que es esencial y creo que sí que va a suponer un aprendizaje para cada uno de nosotros, aunque también es cierto que tendemos a olvidar pronto y a adaptarnos a las nuevas circunstancias muy rápido como si no hubiese pasado nada, pero no hay que olvidar. Hay que tener memoria.

Cuando te dejen libre tus obligaciones, ¿dónde te vamos a encontrar?

¡En mi tierra, en Elche! En mi tierra, con mis padres, mis amigos… Necesito volver a casa y tener esa toma de tierra. Necesito el Mediterráneo, la calma, recuperar mis raíces… ¡la terreta que tira molt!