Cuando recibieron la noticia de que sus alumnos de Educación Infantil y Educación Primaria las habían propuesto a los Premios Educa ABANCA 2019. Mejor Docente de España, en la categoría de Universidad, Helena Pascual y María Carmen Díez experimentaron una doble sensación: de un lado la emoción de saberse admiradas por los estudiantes a los que forman para ser maestros y, de otro, la responsabilidad de que su trabajo va más allá de la mera docencia y les obliga a un continuo de esfuerzo de mejora para transmitir el conocimiento.

Las profesoras del CEU Carmen Díez y Helena Pascual, nominadas a mejor docente de España

Precisamente, estos son algunos de los objetivos de estos galardones, que buscan “reconocer públicamente la labor de los grandes docentes que viven y disfrutan su trabajo, educan para la vida a su alumnado y se involucran al máximo en todo el proceso educativo, tanto dentro como fuera del aula”, como advierten sus promotores.  Se da la circunstancia de que ningún profesor se puede presentar individualmente a estos premios, conocidos como los «Goya de la Educación», sino que deben ser sus alumnos quienes lo propongan.

La calidad docente, su praxis, su trato con el alumnado, su preocupación por el futuro de sus alumnos…, son algunas de las cualidades que caracterizan a estos nominados y que según Helena Pascual “me hacer saber que es posible llegar a los alumnos, me hace entender que yo he podido incidir en sus vidas y en sus futuras labores docentes, he impactado de algún modo, y les he aportado más de lo que hubiera pensado”.

La profesora Helena Pascual, en la sede del CEU en Elche

Y es que para esta doctora en Educación, Diplomada en Magisterio y Licenciada en Pedagogía, por la Universidad de Granada, “es esencial ponerles voz a los receptores del aprendizaje, esto es tan importante como buscar metodologías innovadoras, porque el alumnado es el que conoce sus propias necesidades, y aunque EL QUÉ, que son los conocimientos,  lo aporte el docente, EL CÓMO, debe ser guiado también por el alumnado para hacernos entender, en qué forma quieren que les transmitamos el conocimiento, como se sienten motivados, que les hace emocionarse, que les llena en cada clase… “.

Pascual, que ha tenido experiencia en el sector educativo, como Directora y docente de Educación Infantil del Centro Infantil San Francisco Javier durante más de ocho años, como maestra de Educación Primaria y Secundaria en el Colegio Caja de Ahorros de Granada y en el colegio Navigation School en Manchester como profesora de español, asegura “que tengo mucho camino que recorrer por lo que este reconocimiento me hace entender que aunque, aún me quede mucho que andar, estoy en el camino correcto, por lo que sin duda me siento honrada, feliz pero sobre todo agradecida”.

Sensaciones parecidas son las que experimenta María Carmen Díez, doctora en Psicología Evolutiva y Ciencias de la Educación por la Universidad de León, y Especialista en el desarrollo emocional y/o social en la pre-adolescencia y familias y en las alteraciones, dificultades y/o trastornos del desarrollo y de aprendizaje, entre otros campos de estudio que, además, le retrotraen a tiempos pasados. “La nominación me ha hecho volver a casa, me ha facilitado el camino para volver un poco más rápido a los recuerdos de mi infancia. Cuando jugaba a ser maestra en mi pequeño pueblo de la ribera leonesa. En aquel momento, comenzaba a anotar en un cuaderno usado, donde aprovechaba las hojas de atrás para escribir, las tareas de los alumnos/as que imaginaba, ¡hasta incluso les ponía notas!”.

La profesora Carmen Díez, nominada a mejor docente universitaria de España

Esta experta en la Atención a la Diversidad y el desarrollo de la salud socio- emocional, que dirige desde hace cuatro años el Programa EmocionaTFamilia y que ha creado la Asociación IntegraTEACadot, integrada por voluntarios y voluntarias para acompañar a chicos y chicas con diferentes capacidades y sus familias, considera que el mérito de estar nominada se debe, exclusivamente, a sus estudiantes de Magisterio en la CEU-UCH de Elche.

“Agradezco de todo corazón a todos mis alumnos y alumnas que me han facilitado el camino, que me hacen sonreír cada mañana, que se animan en cada aventura que les propongo, que no tienen miedo a hacer las cosas con otra mirada, con otras ideas, que me esperan en el pasillo para proponerme cosas, que me siguen escribiendo cuando me recuerdan, que se cuelan en mis clases aunque no les evalúe…que fluyen a mi lado y perdonan mis fallos, mis miedos. Que cuando me ven triste, que también me han visto, están a mi lado con sonrisas y en silencio…”, asegura esta profesora, que es miembro del National Center of Learning Disabilities ubicado en Boston.