- El rector de la Universidad Católica de Valencia participa en el ciclo de conferencias Dies academicus: Pensar la Universidad hoy

“Las instituciones que no reflexionan sus fundamentos acaban por diluirse”. De esta manera comenzó su intervención José Manuel Pagán, rector de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, en el ciclo Dies academicus: Pensar la Universidad hoy, organizado por el rectorado de la Universidad CEU Cardenal Herrera. En su ponencia, que llevó por título De la misión a la cultura: fidelidad creativa en la Universidad católica, Pagán explicó que el “sentido y la sustancia” del centro que rige es aunar lo católico y lo académico “para que el carisma se encarne”.
El profesor del área de Derecho Fiscal y Tributario incidió en que la Universidad católica no puede conformarse con formar buenos profesionales, sino que debe “sostener la vida humana en su verdad”.
“Nuestros centros deben ayudar a limpiar y abrir los manantiales que Dios ha puesto en el corazón de nuestros jóvenes”
Pagán mostró su oposición a la idea generalizada de que los jóvenes están vacíos; “lo que existe es un vacío existencial por carecer de ayuda para encontrar un sentido a sus vidas”. “Las prisas, la dispersión y los miedos son realmente lo que les turba; en sus corazones hay preguntas que debemos ayudarles a afrontar para que encuentren el sentido del amor, libertad, dolor y muerte en sus vidas”, subrayó.
Para lograr este fin el rector de la UCV consideró fundamental el papel del profesorado: “Para que nuestra misión se cumpla son necesarios profesores no superficiales y que tengan vida interior. Los jóvenes deben encontrar en nosotros una vida que inspire verdad, solo así será posible el encuentro”. “Los profesores son los centinelas en la noche, cuidan de los demás, permanecen en la oscuridad con sensatez. No solo transmiten contenidos, han de velar por la vida de otros y para ello tiene que estar presentes, mantener una relación especial con la Luz para poder transmitirla”, remarcó.
Asimismo, el PAS de las universidades es determinante porque donde “hay coherencia y una presencia, hay elocuencia y hospitalidad”.
“Solo así nuestros estudiantes podrán amar y habitar y podrán acoger a otros”

El profesor alertó sobre las urgencias del día a día que alejan a las universidades católicas o las entretienen de su misión esencial: “descender al corazón del que le ha sido confiado”. Los ránkings y el prestigio académico son importantes a juicio del rector, pero la misión de llegar a los estudiantes ha de ser la “prioridad interior” porque la cultura ha de encarnarse para no perderse.
A lo largo de su exposición, con referencias constantes al Antiguo Testamento y a San Pablo II y el Papa Francisco, José Manuel Pagán consideró clave la audacia y la fidelidad para “quedarse en lo primordial y no en las modas superficiales que deforman la verdad o la diluyen por la presión del entorno”. En este sentido alertó: “Cuidado con quedarse inmóvil por prudencia, por no arriesgarse”.
El rector Pagán concluyó con otra de las amenazas que sufren las universidades: la dispersión del conocimiento. Esta situación, en su opinión, ha dejado sin sentido el orden para alcanzar la sabiduría.
“En lo fragmentado no hay vida, la Universidad ha de ser un lugar donde la sabiduría encuentre morada. Es fundamental cuidar la vida intelectual para que pueda habitar la sabiduría y así los estudiantes encuentren un hogar”





