Las prácticas diferenciadoras y las colaboraciones educativas con centros escolares de la provincia refuerzan el aprendizaje de los estudiantes de Magisterio para afrontar los desafíos educativos del futuro

Para un maestro es fundamental conocer a sus alumnos. El claustro de Magisterio del CEU lo tiene claro y, por eso, además de proporcionar a sus estudiantes una formación teórica de calidad, apuesta por el aprendizaje práctico desde el inicio de la carrera.
En primero, no hay clase los martes. Al menos en las aulas universitarias. Ese día, la formación se traslada a los centros escolares de la provincia para que el alumnado de los Grados en Educación Infantil y Educación Primaria del CEU establezcan una primera conexión con las aulas reales y conozcan de cerca la profesión que han elegido.
Durante estas primeras prácticas, los estudiantes se integran en la realidad cotidiana de los colegios, donde observan la labor de los profesionales y el funcionamiento de las aulas. Esta inmersión les permite conocer de primera mano el proceso de aprendizaje y el desarrollo de los niños a lo largo del curso escolar, al tiempo que comienzan a adquirir competencias, habilidades y actitudes esenciales para su futuro desempeño profesional.
La experiencia les ayuda a conectar los conocimientos adquiridos en la universidad con la práctica educativa real. Las programaciones de las asignaturas acompañan y enriquecen esta estancia en los centros escolares y viceversa, facilitando la reflexión sobre lo observado. Y a ello se suma el apoyo constante del profesorado universitario y del programa de mentorización en el que los estudiantes pueden analizar su experiencia de forma integral.
Se trata de una propuesta pionera y consolidada en su implantación, que permite a los futuros maestros acercarse desde el primer momento a su vocación docente de la mano de quienes pueden inspirar nuevas formas de afrontar los próximos desafíos educativos.
Pero la innovación en la formación práctica de los estudiantes de Magisterio no hace más que empezar en primer curso, pues en las prácticas curriculares de 3º y 4º, tras varios años observando la evolución de los estudiantes y la propia investigación sobre la mejora del período formativo en prácticas, los profesores han apostado por un «plan de acompañamiento formativo durante el periodo de prácticas» para ofrecer una experiencia a la vanguardia de la formación competencial.
Así, además de acudir al cole de prácticas, los estudiantes participan en tutorías y seminarios destinados a fomentar la reflexión sobre lo aprendido y a devolverlo a la escuela en formato de aprendizaje, como en procesos de investigación-acción. Y al final deben defender oralmente sus evidencias de aprendizaje ante un tribunal compuesto por tutores de prácticas. Una defensa que integra saberes de programación didáctica, procesos reflexivos a partir de experiencias docentes y la presentación de recursos didácticas elaborados para sus alumnos.
Este plan de acompañamiento garantiza el aprendizaje competencial, promueve la labor conjunta de los tutores como equipo docente, y prepara las habilidades necesarias para afrontar otras situaciones de defensa como la del Trabajo Fin de Grado, o la propia de un concurso de oposiciones.
Colaboraciones extraordinarias
Además, la conexión de los estudiantes de Magisterio del CEU con su futura profesión se enriquece con las numerosas propuestas educativas que desarrollan en centros educativos de Castellón a lo largo de la carrera.
Por poner solo dos ejemplos del pasado curso, alumnos del Grado en Educación Primaria se convirtieron en maestros por un día en el CEIP Sant Joan de Moró, donde diseñaron e implementaron un motivador breakout educativo de Matemáticas, que transformó el aula
en un espacio de juego, reto y aprendizaje real.
También los futuros maestros de Infantil llevaron a las aulas del Colegio Nuestra Señora de la Consolación de Vila-real una interesante propuesta didáctica interdisciplinar que combinaba cuentos matemáticos y música para aprender a través de la experimentación.
«Estas experiencias permiten trasladar la formación universitaria a un contexto real, convertir la didáctica y los contenidos teóricos en acción, interacción y aprendizaje significativo», explica Margarita Fernández, coordinadora de Magisterio en el CEU de Castellón.

«Se trata de actividades especialmente satisfactorias tanto para el alumnado del grado, que puede poner a prueba sus competencias docentes, como para los niños, que participan con entusiasmo en propuestas motivadoras a partir de metodologías activas que generan implicación, cooperación y aprendizaje, y evidencian el valor de conectar universidad y escuela», prosigue. La docente agradece especialmente a los centros escolares la confianza depositada en la universidad y su compromiso con la formación práctica de las futuras generaciones de maestros.

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