La primera promoción comenzará con 50 estudiantes para favorecer una relación continuada con el profesorado y combinar la formación científica con la simulación y las prácticas clínicas
El rector, Higinio Marín, defiende un modelo basado en la calidad y el seguimiento cercano, mientras el vicedecano Manuel Sureda reivindica una Medicina que no reduzca al paciente a su enfermedad

Elche, 20 de julio de 2026.- Aprender a diagnosticar y tratar una enfermedad sin perder de vista a la persona que la padece. Este será el punto de partida del Grado en Medicina del CEU en Elche, que comenzará a impartirse en septiembre de 2026 con una primera promoción de 50 estudiantes. El modelo formativo combinará la exigencia científica, la simulación y las prácticas clínicas con una concepción humanizada de la asistencia, orientada a que los futuros médicos comprendan las enfermedades, pero también las circunstancias personales, familiares y sociales de cada paciente.
La Universidad CEU Cardenal Herrera ha optado por un grupo limitado para favorecer una relación directa y continuada entre el alumnado y el profesorado. Según ha explicado el rector de la CEU UCH, Higinio Marín, esta dimensión permitirá realizar un seguimiento cercano, impulsar la participación en las clases y acompañar la adquisición progresiva de conocimientos, habilidades y criterio clínico. No se trata, por tanto, de una limitación provisional, sino de una decisión académica vinculada a la calidad con la que la Universidad quiere desarrollar la formación médica en su campus de Elche.
Además, las prácticas se incorporarán de forma gradual durante los seis cursos. Antes de acceder a los entornos asistenciales, los alumnos trabajarán en laboratorios, seminarios y escenarios de simulación clínica para entrenar procedimientos, comunicación con pacientes y familiares, razonamiento, toma de decisiones y trabajo en equipo. Posteriormente, realizarán su formación práctica en hospitales y otros centros sanitarios públicos y privados, entre ellos el Hospital Universitario del Vinalopó, donde ya se forma alumnado de otras titulaciones sanitarias del CEU.
Un Grado en Medicina con 50 estudiantes y seguimiento cercano
Higinio Marín ha defendido que el grupo de 50 alumnos responde al modelo docente elegido para el Grado en Medicina del CEU en Elche. A su juicio, una titulación de estas características exige tiempo, constancia y una relación frecuente con los profesores que permita plantear dudas, revisar errores y conectar desde los primeros cursos las materias científicas con su posterior aplicación clínica. El objetivo es que el estudiante participe activamente en su aprendizaje y reciba orientación mientras asume las responsabilidades propias de la profesión.
«Hemos optado por un grupo de 50 estudiantes porque queremos que mantengan con sus profesores una relación inmediata y continua y que puedan recibir una atención personal durante su formación», ha señalado el rector. Marín considera que esta cercanía resulta especialmente necesaria en una carrera con una elevada carga científica y práctica, cuyas decisiones profesionales tendrán consecuencias directas sobre la salud y la vida de los pacientes.
En este sentido, el rector ha insistido en que la calidad debe garantizarse desde el comienzo mediante el profesorado, los recursos docentes y la organización de la formación práctica. «Preferimos formar a 50 estudiantes al máximo nivel académico, científico y profesional antes que aumentar el número de plazas», ha afirmado. Por ello, el seguimiento tendrá un peso especial en las materias básicas, los seminarios, las prácticas de laboratorio y las actividades de simulación, además de completarse con tutorías y orientación a lo largo de toda la titulación.
A su vez, la implantación de Medicina en Elche se apoyará en la experiencia acumulada por la CEU UCH en sus campus de Castellón y Valencia. El grado mantendrá una duración de seis cursos y 360 créditos ECTS, con una progresión que llevará a los estudiantes desde las ciencias básicas y el conocimiento del cuerpo humano hasta las materias clínicas, el diagnóstico, el tratamiento, la atención integral y la preparación para acceder posteriormente a la formación sanitaria especializada.

Médicos e investigadores para conectar ciencia y práctica clínica
Otro de los pilares del nuevo grado será la composición de su claustro, que reunirá dos perfiles complementarios: médicos con una trayectoria prolongada en la asistencia sanitaria e investigadores con experiencia científica internacional y recorrido docente. De esta forma, los alumnos podrán aproximarse desde los primeros cursos tanto a la realidad de la práctica médica como a los procesos de investigación que permiten avanzar en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.
El equipo docente contará con profesionales que han desarrollado parte de su carrera en instituciones como las universidades de Oxford y Michigan, el Hospital Mount Sinai de Nueva York y la compañía Pfizer. También se incorporarán especialistas en investigación biomédica, salud pública, práctica hospitalaria y desarrollo farmacéutico. El claustro se ampliará conforme avancen los seis cursos y se incorporen las diferentes áreas y especialidades clínicas.
Durante el primer año, las clases se desarrollarán en las sedes universitarias de Capitolio y Reyes Católicos. A estos espacios se sumará un Centro Avanzado de Simulación, que permitirá recrear situaciones clínicas en entornos controlados. Después de cada ejercicio, los estudiantes podrán revisar sus decisiones, identificar errores y analizar con el profesorado el procedimiento seguido antes de trasladar esas competencias a la atención de pacientes reales.
Una formación médica centrada en el paciente
Ahora bien, el proyecto no se limitará a transmitir conocimientos científicos y competencias técnicas. El vicedecano de Medicina en Elche, Manuel Sureda, ha situado la humanización de la asistencia entre los principales rasgos del grado. Para el oncólogo, la calidad educativa constituye una condición de partida, pero la Universidad debe enseñar también a reconocer a la persona que existe detrás de cada diagnóstico.
«Queremos contribuir a que el ser humano enfermo vuelva a ocupar el centro del acto médico», ha señalado Sureda. El vicedecano reconoce la importancia de la eficacia, la eficiencia, la efectividad y la sostenibilidad del sistema sanitario, aunque advierte de que estos criterios no pueden sustituir al paciente como referencia principal de las decisiones clínicas.
Para explicarlo, Sureda ha recurrido al lenguaje que puede instalarse en la rutina hospitalaria y acabar identificando a una persona únicamente con su patología. «No hay una neumonía, un páncreas o una vejiga en una habitación; hay un ser humano que está padeciendo una enfermedad», ha afirmado. Esta reflexión resume una forma de entender la Medicina en la que el conocimiento técnico, la escucha y el cuidado forman parte de un mismo proceso asistencial.
En coherencia con este enfoque, el plan de estudios combinará las materias científicas y clínicas con contenidos de Antropología, Historia y Doctrina Social de la Iglesia. Los estudiantes aprenderán a interpretar las circunstancias de cada paciente, comunicarse con sus familias y afrontar decisiones en las que intervienen factores médicos, éticos, sociales y culturales. Así, el recorrido que comenzará en las aulas y en la simulación deberá prepararles para que, cuando entren en una consulta o en una habitación de hospital, sepan reconocer la enfermedad sin dejar de escuchar a la persona que espera ser atendida.
El CEU proyecta un instituto de salud para atender a personas vulnerables
La CEU UCH trabaja también en la creación de un Instituto CEU de Salud, integrado en CEU Social, que combinará docencia, investigación, asistencia y acción social. La iniciativa comenzará con prestaciones vinculadas a Fisioterapia, Psicología y Enfermería y estará dirigida a personas con recursos limitados, en riesgo de exclusión o con necesidades específicas relacionadas especialmente con la oncología, la neurología y la pediatría.
Los estudiantes participarán siempre bajo supervisión profesional, siguiendo un modelo de aprendizaje y servicio inspirado en las Student-Run Free Clinics. El instituto aplicará un enfoque biopsicosocial que tendrá en cuenta no solo el problema clínico, sino también las circunstancias emocionales, familiares y sociales de cada usuario.
Higinio Marín ha explicado que la iniciativa permitirá poner las capacidades asistenciales y académicas de la Universidad al servicio de la comunidad. «Queremos que las personas que lleguen a nosotros a través de ONG, de Cáritas o de otras organizaciones puedan recibir una atención integral», ha señalado. El rector ha precisado que el proyecto no pretende competir con la actividad sanitaria ordinaria, sino responder a necesidades que requieren acompañamiento, coordinación y una atención adaptada a cada situación.
Para Marín, esta experiencia permitirá que los alumnos comprendan la dimensión social de las profesiones sanitarias y aprendan a ejercerlas junto a personas que atraviesan situaciones de especial fragilidad. «Queremos formar buenos profesionales, pero también personas capaces de concebir su profesión como un servicio», ha concluido.




